Tanto analistas como militares coinciden en que la proximidad de las elecciones parlamentarias y presidenciales en Colombia traerá el incremento de las acciones guerrilleras.
En las dos últimas elecciones, las incursiones armadas y sabotajes de las FARC han sido determinantes para la elección de quienes regirán los destinos de Colombia y no es extraño que esta vez pretendan inferir en la ya cantada reelección de Uribe.
En una estrategia paralela de fortalecimiento, la guerrilla espera que en el 2006 los grupos paramilitares terminen de desmovilizarse para copar las zonas que dejen libres y de las cuales están seguras no podrá cuidar la fuerza pública.
El Ministerio de Defensa revela que en lo que va de este gobierno 4.292 guerrilleros han desertado de las FARC y las Fuerzas Militares les han propinado más de mil bajas, sin embargo, en reciente comunicado el líder insurgente Raúl Reyes asegura: "Las FARC disponen de recursos suficientes y de la movilidad necesaria para golpear a las Fuerzas Militares en cualquier momento y lugar del territorio patrio". Se vienen tiempos de guerra.
INTERCAMBIO
En otro frente donde las FARC también mantienen su fortaleza es el del acuerdo humanitario que permitiría canjear unos 500 guerrilleros que se encuentran presos en diversas cárceles de Colombia, por 25 políticos, 34 militares y policías y tres ciudadanos estadounidenses que mantienen secuestrados.
Al llegar al poder, Uribe manifestó que las condiciones para un canje deberían darse dentro de un proceso de paz, con cese de hostilidades por parte de la guerrilla, que se liberara a todos los secuestrados, incluidos los que son retenidos por extorsión y que de ninguna manera aceptaría despejar ninguna zona del país.