El flamante mandatario pidió la condonación de la deuda externa. Dijo que imperará la ley indígena: "No robar, no mentir, no ser ocioso"
LA PAZ [EL COMERCIO/AGENCIAS] Pastor de llamas, trompetista, sindicalista, líder cocalero y ahora presidente de la República. Evo Morales Ayma es desde ayer el mandatario número 66 de Bolivia, pero el primer indígena en llegar al puesto más importante de su país. Evo Morales, de 46 años, es desde ayer el encargado de conducir los destinos de Bolivia durante los próximos cinco años, y sobre sus hombros está la pesada carga de no defraudar al 54% de la población que lo llevó a la Presidencia.
En una histórica y emotiva ceremonia en el Congreso, Morales juró con su brazo izquierdo en alto y la mano derecha en el corazón, mientras algunas lágrimas asomaban por sus ojos. Tras recibir la banda presidencial, en reemplazo de Eduardo Rodríguez, su vicepresidente, Álvaro García Linera, le colocó la medalla que simboliza la jefatura del Estado.
Ataviado con una chaqueta de alpaca con motivos indígenas, y sin corbata, Evo Morales se dirigió ante los congresistas y mandatarios de otros países presentes en la asunción de mando más esperada de la región.
Morales inició su discurso pidiendo un minuto de silencio --solo se escuchó el sonido del pututo-- por los caídos en las luchas sociales, entre los que citó a Ernesto Che Guevara, Túpac Amaru y Túpac Katari y a una serie de líderes cocaleros.
Luego agradeció a sus padres, "a Dios, a la Pachamama y a los movimientos populares e indígenas de Bolivia y de América". "Quiero que sepa la comunidad internacional que queremos cambiar la historia en Bolivia", señaló.
Entre aplausos y gritos de "Evo presidente", prometió gobernar para sacar de la pobreza a la mayoría de los bolivianos. En su discurso de casi dos horas, Morales se refirió en detalle a la exclusión de los indígenas de su país: "Con orgullo he visto a muchos hermanos y hermanas cantando en la Plaza Murillo (frente al palacio presidencial), cuando hace 50 años no teníamos derecho de estar allí", dijo, comprometiéndose con un gobierno de "cero corrupción" en el que imperará la ley indígena de "no robar, no mentir, no ser flojo".
"Un desafío de todos los bolivianos es industrializar nuestros recursos naturales para salir de la pobreza", aseguró. Tras su gira por varios países, Morales agradeció el apoyo recibido y, en ese sentido, pidió ayuda para la condonación de la deuda externa boliviana, aunque señaló que no quiere convertir a Bolivia "en un Estado mendigo", que dependa de la ayuda de Estados Unidos, Europa o Asia.
En un momento de su mensaje se dirigió al enviado del gobierno de EE.UU., Thamos Shannon, y dijo que quería "aprovechar la oportunidad para decirle que seremos aliados en la lucha contra el narcotráfico", pero no hizo mención a la erradicación de cultivos que exige Washington y a la que se opone Morales.
"No estoy acostumbrado a hablar tanto, no piensen que Fidel (Castro) o Chávez, me están contagiando", expresó con una sonrisa. "Nunca había soñado ser presidente", dijo antes de poner fin a su discurso con un mensaje en quechua y aimara.