Max: 26 Min: 20
Dólar C: 3,255 V: 3,365
Euro C: 4,013 V: 4,109
Publicidad - Redacción
 
Sábado, 28 de enero de 2006
Las islas de Cisneros
Ricardo González Vigil
Desde 1992 el celebrado poeta Antonio Cisneros (Lima, 1942) no publicaba un nuevo poemario. Se diría que había derivado a la prosa narrativa, publicando en ese período tres libros de crónicas y uno de cuentos "para chicos con buenas notas".

Y he aquí que nos deslumbra ahora con otro aporte poético excepcional, donde la prosa (con muchos elementos narrativos y, en varios casos, cierto aire de crónicas-recuerdos del "buen salvaje" que gusta ser Cisneros) se ve transfigurada por el vuelo poético, irrefrenablemente lírico.

El título remite a la imagen milenaria de la vida como una travesía. El vocablo crucero contiene un implícito sesgo cristiano, al provenir dicha palabra de cruz; lo cual concuerda con el subtítulo, nacido de la devoción por la Virgen María, protectora de navegantes y afligidos: "Nuevos cantos marianos".

Recordemos que las travesías legendarias se lanzan en busca de las islas Afortunadas, cuando no quieren recuperar la Itaca natal. En la simbología religiosa y mística, intentan sacarnos de las limitaciones de este mundo: "Travesía de extramares", según Martín Adán. Y, ante la visión del Amado divino, brota la imagen de las "ínsulas extrañas" (islas raras, diversas de todo lo conocido, de valor incomparable) en el verso famoso de San Juan de la Cruz, elegido como título de uno de sus poemarios por Emilio Adolfo Westphalen.

Cisneros nos transporta a las "islas Galápagos del alma (...) terriblemente áridas pero que no dejan de ser sorprendentes y únicas". La religiosidad subyacente no impide que Cisneros se nos muestre (como siempre) rotundamente sensual, anclado en este mundo. El paso del tiempo, el saberse marcado por la diabetes ("Las oleadas de azúcar que se enredan en mi sangre, se alborotan", página. 30; "Los cristales de azúcar en mi sangre pastan azules como mansos corderos. Una pradera repleta de alacranes", p. 31), lo hacen valorar como nunca lo vivido y el hecho de seguir viviendo. Se aferra a la energía salvadora del amor humano, más la protección de la Virgen: "El amor es todo aquello que detenga un poquito la velocidad con que vas hacia la muerte. Por ello los poemas sobre el manto de la Virgen. Como siempre lo ha sido desde mi infancia, la Virgen es consuelo y protección" (entrevista citada).

No solo la sensualidad (goce de comer, beber, oír, ver, relacionarse, con sus seres queridos y el paisaje), también la ironía y el humor irreverente de Cisneros se mantiene incólume en estos cantos marianos. Así lo ha sabido destacar Javier Ágreda, comentando cómo el manto de la Virgen lo salva en "El náufrago bendito" (una de las cumbres del volumen, al lado de "El boquerón de Pucusana"). Aludiendo a que el manto mariano es azul y blanco, concluye Cisneros con una terraza de baldosas azules, donde lo refrescan las cervezas: "Después, hecha la paz, es cosa muy difícil distinguir el manto compasivo de la Virgen de alguna terracita refrescante, con baldosas azules y jarras de cerveza, metiéndose en el mar" (p. 33).

TRAVESÍA
Un poemario de textos en prosa que despliegan la travesía vital del poeta: "De algún modo, el libro es un viaje de la memoria, el viaje que empezamos desde que nacemos hasta que morimos" (palabras de Cisneros entrevistado por Enrique Planas, El Comercio, 14-XII-2005). No slo el crucero que efectivamente el poeta hizo a las islas Galápagos, sino sus diversas vivencias son abordadas (estampas de lograda intensidad poética) como simbólicas ínsulas: "Son las islas del alma, llenas de lava, basalto, pingüinos, áridas pero que no dejan de ser sorprendentes y únicas (entrevista citada). Al recordarlas, le brotan "Nuevos cantos marianos" (subtítulo del poemario), en tanto invoca a la Virgen, solicitándole amparo y consuelo.

Título
"Un crucero a las islas Galápagos"
Autor
Antonio Cisneros
Editorial Peisa




Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa