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Lunes, 27 de febrero de 2006
Al día: Verdades que mienten

Por David Rivera, economista (editor)
La campaña publicitaria de Alianza para un país sin drogas, así como Devida y Cedro, pretenden vendernos la idea de que estimular los cultivos no tradicionales de la hoja de coca es aliarse con el narcotráfico. Falso.



¿Ha visto la campaña publicitaria de Alianza para un país sin drogas? Si no lo ha hecho, préstele atención. Jugando con cifras y conceptos (solo una de cada 10 hojas de coca producidas en el Perú se destina a actividades legales) pretende vendernos una idea que consideramos está bien recogida en una columna del director ejecutivo de Cedro, Alejandro Vassilaqui, publicada la semana pasada en este Diario: "Estimular los cultivos no tradicionales de la hoja de coca significa aliarse con el narcotráfico".

Días antes, el presidente de Devida, Nils Ericsson, publicó una columna en la que afirma que la despenalización del cultivo de la hoja de coca es una propuesta poco viable. Además de reiterar sus cuestionamientos a los beneficios que muchos estudios le otorgan a la coca, Ericsson señala que la despenalización crearía un nivel de oferta tal que su único destino sería el narcotráfico.

Es evidente que la despenalización de la hoja de coca y la caída en su precio no solucionarían el problema, como también que esperar sentados a la iniciativa empresarial para industrializarla no lo haría, menos aún si desde el propio Estado se la sataniza.

Pero en el Perú nunca ha existido una política seria y consistente de industrialización y exportación de la hoja de coca como para afirmar que es inviable. El problema es que esta opción no calza con la política antidrogas estadounidense, que ha fracasado y ha sido ampliamente cuestionada.

Para lograr la industrialización y promoción de la hoja de coca, los peruanos deberíamos ser los primeros convencidos de sus valores alimenticios y culturales, y el Estado debería dar una pelea en el ámbito internacional para eliminar los prejuicios existentes sobre ella y lograr la despenalización de su comercialización en la mayoría de países. ¿No debería ser uno de nuestros productos bandera?

Hay iniciativas privadas que son muestra de que es posible un mayor desarrollo industrial y comercial de la hoja de coca. Incluso se ha propuesto utilizarla en los programas sociales para evitar la desnutrición infantil. Y felizmente Enaco está realizando esfuerzos para continuar su promoción incluso en el mercado internacional. Ya logró colocar mate de coca en Sudáfrica, país no suscrito al convenio que impide la comercialización de la hoja con todos sus alcaloides, posibilidad que solo tiene The Coca-Cola Company.

Comencemos por resaltar los beneficios de la hoja de coca y hagamos un intento serio por establecer una política para estimular su producción legal e industrialización. Después de ello, recién estaremos en capacidad de sacar conclusiones. Total, la estrategia aplicada en los últimos años viene fracasando continua y rotundamente.






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