La presidenta de Filipinas, Gloria Macapagal Arroyo, decretó el viernes el estado de urgencia, oficialmente para desbaratar un intento de golpe de Estado militar aprovechando el aniversario 20 del derrocamiento del dictador Ferdinand Marcos por un levantamiento popular, apoyado por el ejército y la Iglesia Católica.
Arroyo causó una airada protesta por este decreto de emergencia que prohíbe actos públicos, permite arrestos sin orden judicial, autoriza a la jefa de Estado a llamar al ejército para intervenir, y le permite tomar instalaciones, entre ellas medios de prensa, cuando considere que afectan la seguridad nacional.