En los valles de los ríos Apurímac y Ene (VRAE) viven coludidos los narcotraficantes y los remanentes de Sendero Luminoso. Es público que en esta vasta zona SL protege a las firmas de narcotraficantes, alienta los cultivos de coca y azuza a los campesinos a oponerse a la erradicación de los cultivos ilegales.
Fue en esta zona donde, en diciembre pasado, SL mató a cinco policías de la Base Antidrogas de Palmapampa. Antes de su instalación, en noviembre, el Estado brillaba por su ausencia. Dicha base tiene los equipos más sofisticados de la lucha antinarcóticos y se construyó con US$3 millones aportados por EE.UU.