Citó a los medios de comunicación para dar a conocer su plan de gobierno sobre el delicado y sustantivo tema de la educación, pero se perdió en los adjetivos y en las frases revanchistas, frente a casi dos mil maestros que no habían perdido su euforia pese a haberlo esperado por casi dos horas.
En la carpa del hotel Crillón, en el Centro de Lima, el candidato de UPP a Palacio de Gobierno, Ollanta Humala Tasso, apeló a las palabras de siempre: revolución y transformación, aplicadas ahora a la educación y al magisterio, pero sin señalar la ruta de esos cambios.
Por cierto, ningún maestro presente en el auditorio del Crillón se quejó por tamaña omisión. Tal vez tampoco sabían por dónde empezar los proclamados cambios.
El representante de UPP prefirió hablar de su madre, que fue maestra, sin perder la oportunidad de referirse a sus hijas, cuya educación en el futuro le preocupa. Pero no hizo referencia a alguna propuesta de fondo.
Llevando a la masa a su conocido juego de divisiones y enfrentamientos, sostuvo que la educación en el Perú solamente beneficiaba a las élites con dinero, olvidando a las provincias alejadas de la capital.
Y recurrió al ejemplo de siempre: "¿Cuánto gana un maestro? 800 soles. ¿Cuánto gana un congresista? 10 mil dólares".
PALO A LA DEMOCRACIA
Con ese ejemplo de los salarios puso fin al discurso educativo, escuchado por un público dueño de ideas y proclamas propias del Sutep de los años 70, para dar paso a temas de tipo político, con palo incluido para la democracia: "Vivimos la dictadura de una minoría. Existe en el Perú la democracia de la pobreza".
De los políticos dijo que eran incansables, pero hacían promesas imposibles y remotas. Remató la idea con una frase tan electorera como provocadora: "El pueblo ha cambiado, ya no se va a dejar maltratar ni pisar por los poderosos".
Luego hizo un salto hacia la realidad de Cajamarca, para referirse a la empresa minera Yanacocha, a la que responsabilizó de no haber contribuido en aliviar la pobreza de ese departamento.
Y volvió a exacerbar los ánimos de la platea, con las dotes de aquellos políticos tradicionales que tanto combate: "¡Todo pasa por el amor propio... Como nacionalistas vamos a rescatar el honor nacional!".
A fin de cuentas, Ollanta Humala Tasso habló de los políticos y sus sueldos, de la revolución total y hasta de Yanacocha. Pero de la educación, nada de fondo.
EL JEFE DE LA EDUCACIÓN
El candidato de UPP había sido precedido en la palabra por su candidato a primer vicepresidente, Gonzalo García Núñez, quien presentó al coordinador del plan de gobierno en educación: el ex parlamentario de izquierda Edmundo Murrugarra.
Apenas tomó la palabra, Murrugarra le dijo a Ollanta Humala lo siguiente, como una apología al mesianismo: "Los maestros se encuentran presentes para acompañarlo en la transformación de la educación. Usted ha comandado soldados, ahora le toca comandar a los maestros del país".
Por cierto, Murrugarra también se refirió repetidamente a la revolución y a la transformación de la educación. Lamentablemente, nunca explicó el significado de esas palabras.
La cita en el Crillón culminó a las nueve de la noche, pero no la jornada. El candidato de UPP bajó del estrado a empujones para acudir a un mitin en Comas, rodeado de un equipo de seguridad que fue poco amable con la prensa.
INSITU
4Ollanta Humala estuvo anoche en Comas, donde centró su interés en atraer el voto femenino y el de los indecisos.
4Durante los 40 minutos de su discurso en la avenida Túpac Amaru, Humala reiteró que revisará los contratos con las transnacionales.
4Pidió también apoyo a su lista para el Congreso, pues dijo necesitar de un ejército de nacionalistas en el Parlamento para lograr los cambios.