Lunes, 10 de abril de 2006
Jornada electoral se llevó a cabo en orden y con incidentes aislados
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ELECCIONES 2006 USTED DECIDE
Fusión de mesas de votación generó contratiempos a varios electores. Candidato Ollanta Humala recibió andanada de insultos al momento de votar

Hasta las 10:30 de la mañana de ayer, el domingo electoral se vivía dentro de la más pacífica normalidad. Cero incidentes y escaramuzas reportados en la radio. Ninguna denuncia grave en la televisión. Mucho civismo, democracia y una población volcada animosamente hacia las calles. Cierto que en las primeras horas del día, entre las 8 y las 9, hubo retrasos en la instalación de algunas mesas. Y algo de desconcierto entre los votantes y miembros de mesa primerizos. Y cierto también que existió un mínimo desorden, producto de la desinformación de varios electores, que llegaban a sus centros de votación en medio de una infinita desorientación: ¿Dónde me toca? ¿Cuál es mi mesa? ¿Y ahora qué hago? Poco faltó para que alguno consultara quiénes eran los candidatos.

Pero salvo esos típicos escollos, la jornada transcurría --repetimos-- sin mayores accidentes, casi impecablemente. Hasta las 10:30. A esa hora, todas las pantallas y emisoras devolvían una sola noticia: el ingreso del líder de Unión por el Perú, Ollanta Humala, a la Universidad Ricardo Palma bajo una prolongada y hostil cortina de insultos. Mientras emitía su voto en uno de los salones, Humala debió escuchar --además de los teledirigidos flashes de la prensa-- un parejo eco de adjetivos entre los que figuraba el de ¡asesino!

Sus seguidores, asumiendo que los ataques provenían de simpatizantes de Lourdes Flores, lanzaron gritos contra la candidata de Unidad Nacional y avivaron aun más la improvisada rencilla.

Recién cuarenta y cuatro minutos después de tal bienvenida (que incluyó escupitajos y pedradas a discreción), Humala desalojó el centro de votación flanqueado por más de ochenta policías. La demora en la retirada se produjo por la falta de agentes de seguridad en la universidad, cuya custodia correspondía a la Fuerza Aérea. Al final, fue necesario que se convocase de urgencia a un destacamento adicional de la Policía Nacional para apagar las tensiones y proteger al candidato.

Uno de los testigos de ese caótico escenario fue el jefe de la misión de observadores de la OEA, Lloyd Axworthy, quien se encontraba en el campus, pero se disculpó de opinar al respecto.

Aunque el hombre de UPP pareció astutamente indiferente ante el cargado clima en contra, por la tarde (a la 1:30 p.m.) convocó una conferencia de prensa para protestar por lo que el denominó "emboscada política". Sin mostrar prueba alguna, Humala le achacó la autoría intelectual de "esta culminación de la guerra sucia" a Alan García, Lourdes Flores y al presidente Toledo. Ante tan desproporcionadas acusaciones, los adversarios de Ollanta reaccionaron de inmediato. Según Güido Lombardi, candidato al Congreso por Unidad Nacional, la conferencia de Humala --por entrañar una intención proselitista-- viola el espíritu de la Ley Electoral.

LIMPIO Y SIN ACCIDENTES
Pero por muy estridentes y censurables que hayan sido, las agitaciones producidas en la Universidad Ricardo Palma no lograron afectar la limpieza de la contienda. Incluso el jefe de la misión de observadores electorales del Parlamento Europeo, José Ignacio Salafranca, estimó que esos incidentes condenables no empañaron el orden del proceso.

Como decíamos párrafos antes, hubo uno que otro inconveniente, pero casi todos fueron de orden técnico y muy pocos de corte político o propagandístico.

En el informe de irregularidades que Transparencia hizo circular sobre las tres de la tarde, lo más grave que se destacaba era la fusión de mesas de votación. Esa medida --cuyos detalles no fueron correctamente difundidos por la ONPE-- confundió a cientos de electores a la hora de localizar sus puntos de sufragio. En la Universidad Mayor de San Marcos, por ejemplo, se abrió 98 mesas, muchas de ellas habilitadas en el Estadio Nacional durante los anteriores procesos electorales. Más de un ciudadano acudió ayer temprano al estadio y se dio con la desagradable primicia de que debía trasladarse hasta San Marcos. Lo peor fue que, una vez dentro de los laberínticos pabellones de la universidad, algunos no encontraron nunca las mesas que les correspondía y se quedaron sin participar.

Otra de las trabas más lamentadas por los electores al momento de registrar su voto fue la dimensión del ánfora de las mesas, cuya ranura resultaba demasiado angosta considerando las proporciones de la nueva cédula. Ese inconveniente --absolutamente predecible-- prolongó las colas en diferentes locales.

NOS MATÓ EL FLASH
Lo que vino luego --tras la emisión del flash de las 4 p.m.-- fue una mezcla de sorpresa, exaltación, desánimo y sobre todo nerviosismo. El reñido (y virtual) empate entre Lourdes y Alan alargó la expectativa por conocer al contendor de Humala en la segunda vuelta, y desató un trepidante y colectivo consumo de agua de azahar. Cada nuevo flash actualizado era un suspenso menos, pero una taquicardia más. Las microondas de los canales ilustraban las reacciones en cada tienda partidaria, donde los voceros leían y hacían suyas las cifras más convenientes y los seguidores e hinchas dejaban rezumar sus apresurados deslices victoriosos.

Mención aparte merece el desenlace de los denominados candidatos 'pitufos', donde Humberto Lay viene raspando el 4% y Valentín Paniagua y Martha Chávez aparecen más o menos igualados. La foto de Natale Amprimo también figuró en varios cuadros y hasta las macilentas caritas de Javier Diez Canseco y Alberto Borea se alternaron en algunas tablas del interior.

Las dudas seguirán vigentes hasta que los personeros culminen sus cotejos y la ONPE falle al 100% .

Mientras tanto, que nadie se mueva ni apresure festejos (ni lamentos). La fiesta del 9 de abril todavía tiene música para rato.



Renato Cisneros



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