Lunes, 10 de abril de 2006
La urgencia de una coalición democrática
Diego García Sayán, ex canciller de la República
DEMOCRACIA EN JUEGO. Hay que ponderar el bajo ausentismo de ayer. Empieza ahora una nueva etapa que exige a los dos candidatos a la segunda vuelta un gran esfuerzo para llevar adelante una campaña racional y democrática

Al momento de entregar este artículo (siete de la noche del domingo), la información no es definitoria sobre quién competirá en la segunda vuelta con el candidato de UPP, Ollanta Humala. El final entre Alan García y Lourdes Flores será de fotografía.

La recién finalizada campaña para la primera vuelta permite sacar al menos cuatro conclusiones preliminares. Primero, que ha sido una campaña muy pobre de ideas, debates y propuestas. Salvo la notable excepción de Valentín Paniagua, el importante Acuerdo Nacional quedó en la refrigeradora (¿o congeladora?). Lo que ha prevalecido todos lo hemos visto: el ataque personal bajo, el culto a la 'encuestocracia' en torno a la cual la prensa armó titulares y muchos candidatos fueron escogiendo ofertas que sonaran rentables en función de esos sondeos. Los peruanos y peruanas nos quedamos con los crespos hechos en torno a temas claves. Por ejemplo, ¿cómo se mejorará la calidad de la educación y de la salud públicas?, o ¿cómo se reducirá la pobreza y aumentará el empleo en los próximos cinco años?

En segundo lugar, no puede soslayarse el papel de los medios de comunicación. Que --con pocas y honrosas excepciones--, han resaltado y levantado lo peor de la campaña, los ataques bajos y toda suerte de diatribas que, por lo visto, 'vende'. También han repetido la experiencia de las elecciones de 1990. De abrumar con la promoción de un candidato, en ese entonces, a intentar demoler a otro en esta ocasión (luego de haberlo 'levantado' como cosa 'curiosa' al inicio), pero en las dos oportunidades poniendo de manifiesto la ineptitud de los medios para persuadir a la población con un mensaje que se torna monocorde.

En tercer lugar, que hoy se inicia la segunda vuelta y, con ello, se plantea exigencias políticas de naturaleza muy específica y concreta. Para tratar de conseguir que en esta ocasión los ejes de la campaña sean las propuestas de plan de gobierno y los debates sobre los mismos y no las anécdotas que han marcado la primera vuelta.

En cuarto lugar, lo urgente e indispensable que es constituir una coalición democrática. Pero vertebrando una verdadera convergencia sustantiva para un gobierno de cinco años y no acuerdos políticos de corto plazo sobre composición de gabinete o designaciones en puestos públicos. Urge tal acuerdo, basado en ejes programáticos de gobierno, para enfrentar los problemas nacionales prioritarios. Existe la base del Acuerdo Nacional al que habría que sacar de la congeladora ya. Además de ello, algo evidente: solo una coalición democrática que se geste en esta fase puede traducirse en el triunfo de cualquiera a quien le corresponda competir con Ollanta Humala y, lo que es más importante, en garantizar la gobernabilidad nacional para los próximos años.

En este proceso de vertebración y gesta democrática, la figura que encarna decencia, firmeza y desprendimiento, expresada en la candidatura de Valentín Paniagua, debería ser una pieza articuladora de enorme importancia. Se trata de ponerse a trabajar ya en esto.






¿Qué temas urgentes, en materia económica, debería resolver el próximo Presidente del Perú en los primeros 100 días de su mandato?
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