Lunes, 10 de abril de 2006
Rincón del autor: Hambre de valores

Richard Webb
En mi opinión, el rechazo político se debe menos a la lentitud del goteo y más al hambre de valores que no son parte del mundo del economista



Justamente cuando la economía camina viento en popa y se multiplican las perspectivas de nuevas inversiones, nuevos mercados y nuevos empleos, se produce una erupción de rechazo a todo lo hecho.

La protesta se anunció a inicios del 2004, cuando se desplomaron los ráting de Toledo y surgió un debate sobre su retiro anticipado. Ahora el rechazo barre con las autoridades en general, incluidos los dirigentes de izquierda que pretendían representar al pueblo, ahora tildados de 'fósiles', así como los antes intocables dirigentes del sindicato de maestros, el Sutep, controladaopor Patria Roja.

La explicación más frecuente de la frustración popular es la llamada falta de 'chorreo'. Aumenta la riqueza, pero esta no llega a los pobres, se dice, defecto económico cuya existencia se repite sin cesar, aunque, en realidad, el lamentable estado de las estadísticas nacionales no permite una adecuada comprobación de la tesis, ni a favor ni en contra.

Ciertamente, varios datos parecen sustentarla, como la aparente constancia del nivel de pobreza de la población.

Según datos oficiales del INEI, habría una falta de 'chorreo' en la metrópolis: el ingreso promedio de los trabajadores en Lima se ha reducido en 3% desde el año 2001, el de los trabajadores en pequeñas empresas en 4%, el de los empleados domésticos en 8%, mientras que las tarifas cobradas por sastres, carpinteros, y otros reparadores también se han reducido en valores reales.

Sin embargo, gran parte de la bonanza se ubica fuera de Lima, en regiones donde crecen el turismo, la pesca, la agroindustria, la minería y el movimiento de transporte y comercial, incluyendo el boyante contrabando de las fronteras.

También se extiende la red de caminos, teléfonos, electricidad, y de Internet en todo el territorio, generando pequeñas mejoras en la vida diaria y productiva que son difíciles de constatar para incluir en las estadísticas.

En mi opinión, el rechazo político se debe menos a la lentitud del goteo económico, y más al hambre de valores que no son parte del mundo del economista y que no están incluidos en las cifras macroeconómicas.

Me refiero a la seguridad, al orden y a la autoridad, pero una autoridad legitimizada no solo por elecciones, sino porque en su aplicación sea percibida como honesta, justa y, sobre todo, presente. Me refiero también a los servicios que generan esperanza y un sentido de solidaridad, como la buena educación y la atención de salud.

El que vive al filo de la subsistencia, vive una crisis diaria y, ante una crisis, cualquiera acepta o incluso exige la presencia de una autoridad. Al contrario de lo que se cree, los valores intangibles no son un lujo de los ricos sino una necesidad de los pobres.

De allí el peligro que representa el déficit de liderazgo legítimo que deja este quinquenio.

El pintor francés Eugene Delacroix observó en epoca de Napoleón que "toda revolución anima a malas personas y criminales en potencia. Los traidores se quitan la máscara y no caben en su pellejo".

Dos siglos antes, el filósofo inglés Sir Francis Bacon había comentado que "los tres primeros mandatos de la política son el atrevimiento, el atrevimiento y el atrevimiento. Sin embargo, el atrevimiento es hijo de la ignorancia y de la bajeza".






¿Qué temas urgentes, en materia económica, debería resolver el próximo Presidente del Perú en los primeros 100 días de su mandato?
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