Domingo, 30 de abril de 2006
Un día sin hispanos en EE. UU.

Arau dirigió en el 2004 "Un día sin mexicanos" inspiradas en la cinta, organizaciones hispanas han propuesto que ningún latino salga a la calle mañana.



Los Ángeles [AFP]. "El arte se inspira en lo real, pero que la realidad se inspire en el arte es raro y para mí un honor", dijo el director de cine mexicano Sergio Arau, artífice hace dos años de la cinta "Un día sin mexicanos", cuyo guion podría ser puesto en práctica mañana por los hispanos de Estados Unidos.

Un día los cerca de 36 millones de habitantes de California se despiertan y se dan cuenta de que falta una buena parte de la población: no llega la niñera, los basureros se rebasan, no hay quién conduzca los transportes escolares, faltan los cajeros de supermercados y tiendas, los restaurantes no ven a sus cocineros ni meseros. Los 14 millones de hispanos se esfumaron.

Esa ausencia en toda la actividad económica, repleta de escenas jocosas en la cinta de Sergio Arau en el 2004, es la respuesta que espera una red de organizaciones hispanas que llaman a los millones de extranjeros en Estados Unidos a que el lunes 1 de mayo se sienta "Un Día Sin Inmigrantes".

"Y sin duda la idea es nuestra ¿no?, y es un honor", dijo Arau, un "mexicano en Estados Unidos que sabe lo que es el terrible debate migratorio", lo cual lo ha acercado a las organizaciones hispanas de base, que tomaron su película como concepto para sus protestas.

En 1994, otra campaña contra inmigrantes que exasperó a los hispanos agarró a Arau atravesando una depresión por lo difícil de la adaptación a la cultura estadounidense a dos años de haber cambiado Ciudad de México por Los Ángeles.

Del mal humor de esos meses y también de las discusiones sobre el tema migratorio, la exclusión y la integración, nació un corto en 1997 que tuvo éxito y del que empezó a tejerse el largometraje escrito a cuatro manos entre Sergio y Yareli Arizmendi (protagonista de la cinta y pareja de Arau), estrenado en el 2004 y convertido en una de las cintas más taquilleras en México.

"Solo con el corto, que tuvo una distribución importante en debates académicos u organizaciones que lo pedían, nos llegó a llamar hasta un capitán de la Policía de Los Angeles, hispano, para un curso de sensibilización", contó Arau, confesando que el día que recibió la llamada estaba seguro de que era para anunciarle que lo deportaban.

"Me dicen profeta, y para nada. Sí admito que fue desde el inicio un filme provocador. Provocaba sirviéndose de un sentimiento que estaba allí y que ahora es más actual que nunca, irónicamente, gracias a las ideas absurdas de las alas más conservadoras de Washington contra los inmigrantes", reflexiona el hijo del también cineasta Alfonso Arau ("Como agua para chocolate", 1992).

"Y es que cíclicamente empiezan estas campañas de intimidar a los hispanos, de culparlos hasta de los problemas económicos, pero ¿qué pasaría si un día los latinos que viven en Estados Unidos dejan de trabajar, comprar, estudiar o vender?", apunta Arau.

"El 14 de mayo no habrá mexicanos en California", decía el anuncio antes del estreno de la cinta.

Son 40 millones los hispanos en Estados Unidos, la primera minoría en un país que además cuenta con unos 12 millones de inmigrantes indocumentados -la mayoría también latinoamericanos-, que con papeles o sin ellos integran la base obrera de la maquinaria que hace funcionar a diario las grandes ciudades estadounidenses.

"Por eso es tan hipócrita, tan absurdo que ahora se proponga criminalizarlos. Este movimiento que ha ido surgiendo está muy bien, es histórico y si nuestra película contribuyó, pues es un orgullo", dice Yareli Arizmendi, que vive en Los Ángeles desde su adolescencia.

"El alquiler de la cinta en Estados Unidos aumentó entre 60 y 70% en el último mes, comparado con marzo", dice el vicepresidente de Xenon, Stephen Housden.

"Es gracias a las ideas de la ultra derecha, porque siempre el hispano ha llevado su situación con dignidad pero sabiendo que es pobre, pero que hayan propuesto que sean igual a criminales, pues sacó la rabia hasta de los que no creen en luchas", afirma Arau, preparando la cámara para mañana, cuando filmará en Los Ángeles la parte dos de su filme, pero con actores reales.






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