Miércoles, 24 de mayo de 2006
"Existe misoginia en la literatura"

ÁNGELA VALLVEY
Los críticos en la mira:
una escritora imprescindible para la nueva literatura española reflexiona sobre el temor de las instituciones literarias en Iberoamérica a la fuerza de la escritura de mujeres



Quizá sea Ángela Vallvey (Ciudad Real, 1964) una de las escritoras españolas que más se divierta escribiendo. Buena parte de sus libros ("A la caza del último hombre salvaje", "Los estados carenciales", entre otros) son juegos literarios, sutiles parodias de géneros como la novela rosa o los libros de autoayuda, reconocidos no solo por un amplio público, sino por premios que ya se acumulan en su estudio en Madrid: el prestigioso Nadal, el Jaén de Poesía, el Ateneo de Sevilla y, muy recientemente, el Premio de Novela Histórica de Cartagena.

Antes de presentar en España su más reciente novela, "Todas las muñecas son carnívoras", Vallvey visita Lima para participar de la Semana de Autor, ciclo literario organizado por el Centro Cultural de España. Además de un taller con escritores locales, la autora ofrecerá al lado de su colega Rocío Silva una conferencia que promete polémica: "Misoginia y Literatura de Mujeres". "Probablemente lo que se tenga que decir no sea nada nuevo --advierte Vallvey--, pero siempre debe repetirse: la existencia de misoginia en el ámbito de la literatura. Una misoginia muy palpable y evidente, que se traduce en cosas muy concretas", señala.

¿Esa misoginia la identificas en el sector de la crítica, de los escritores o del público?
Los lectores tienen una mente completamente desprejuiciada. Leen lo que les gusta, lo que quieren, lo que les da la real gana. No distinguen nunca si compran un libro de un hombre o una mujer. Me refiero sobre todo a la crítica, a las instituciones de prestigio, como la Real Academia Española, a los premios de la crítica, los premios nacionales y ese tipo de cosas.

¿Además de denunciar la misoginia en conferencias, cómo pueden combatirla las escritoras? ¿Debería plantearse un sistema de cuotas en el medio literario?
Yo lo de las cuotas no me lo creo. Se han impuesto en el Gobierno de España y te das cuenta de que los ministerios asignados a las mujeres siempre son los más débiles, los más 'femeninos'. Están en Cultura, en Vivienda. ¿Pero ves a alguna mujer en Economía? Pues no. En lo que sí creo es que las mujeres escritoras tenemos que ser muy conscientes de nuestro género y no dejar de reivindicar estas cosas, de hacerlas patentes y de decir "estoy aquí y no me vais a echar".

¿Tú crees que hablamos de un defecto propio de la comunidad literaria hispanoamericana?
Yo diría que sí. Por lo que conozco del mundo anglosajón, me parece que hay un gran interés académico y de los lectores por la escritura de mujeres. La crítica es mucho más libre, no desdeña lo comercial y distingue la obra del escritor, cosa que no se hace en la crítica hispanoamericana.

¿La crítica española ha sabido defenderse de estas acusaciones?
Afortunadamente están las hemerotecas, donde te encuentras con 'perlas' que demuestran la profunda misoginia de la crítica. Te cito un texto del "Diario 16" sobre una escritora: "Sabe escribir, pero su prosa bordea la línea semiborrada que separa la buena literatura de lo que suele llamarse literatura de mujeres". Sin embargo, Vargas Llosa publica ahora una historia de amor con una protagonista femenina y nadie pone en cuestión su talento ni su virilidad como escritor.

Déjame ser abogado del diablo. ¿No responden estas críticas al rechazo a una novela 'femenina', almibarada, representada en libros de Laura Esquivel o Ángeles Mastretta?
Ese tipo de lecturas es la obvia consecuencia de una literatura romántica y sentimentaloide que siempre ha existido. En el último tercio del siglo XX se ha ido produciendo un tipo de literatura 'para mujeres', un género rosa oculto, tipo "El diario de Bridget Jones", escrita para treintañeras profesionales que no encuentran marido, que quieren ser supermujeres en el terreno laboral, pero también madres, esposas y amas de casa. Luego está el tipo de novelas estilo Laura Esquivel, al filo entre la literatura selectiva y la popular. Para mí, todos ellos son libros dignos que producen lectoras y lectores. Ahora, que eso sirva de excusa para que escritoras de peso y méritos superiores a los de sus colegas varones no sean reconocidas me parece perverso. Y más bien, cuando se les ocurre reconocer a una de vez en cuando, se la asexúa. ¿O acaso Marguerite Duras tiene sexo a los ojos de un crítico? No. La consideran un hombre con faldas. Me parece un error de concepto equiparar siempre la literatura de mujeres con la inferioridad, la debilidad, la falta de calidad.

Mujeres de cuidado
Ángela Vallvey ofrecerá con su colega peruana Rocío Silva Santisteban la conferencia España y Perú: Misoginia y Literatura de Mujeres mañana, a las 8:00 p.m., en el C.C. de España, Natalio Sánchez 181, Santa Beatriz.



Enrique Planas



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