TRAVESÍA SANADORA. Un cáncer al cerebro les arrebató a sus madres y los impulsó a cruzar 13 países en bicicleta. Nate Ajello y los hermanos Jhon y Mike Logsdon partieron ayer del Perú para completar los US$50 mil en favor de estudios sobre el silencioso mal
Le encontraron un tumor cerebral tan grande que los médicos le dieron solo dos meses de vida. En 1996 la enfermera Jean Logsdon presentía que el dolor de cabeza y el hormigueo de la zona derecha de su cuerpo eran señales de un trastorno importante, la sorpresa se apoderó de ella. Sus hijos Jhon y Mike, adolescentes con acné y sin saber de la muerte, maduraron a la fuerza. "Nunca quiso someterse a quimioterapia, para no maltratarse", cuenta Jhon, diez años después. Estamos en Miraflores, bajo una niebla espesa que nada tiene que ver con su natal California, esa ciudad de chicos rubios y dorados por la delicada brisa marina. Tras bicicletear 16 mil kilómetros desde Alaska camino a Ushuaia, en Argentina, Jhon está con la cara quemada y cuarteada por el frío y el sol.
Nate Ajello, el compañero encargado de filmar y fotografiar todo el periplo, recuerda que su madre murió de la misma dolencia cuando él tenía 6 años. "Decidí acompañarlos y ha sido una experiencia maravillosa", añade. En la página web de los viajeros, Nate aparece en un columpio al lado de Fran, cuando sonreía sin presagiar que, más adelante, las convulsiones le robarían el sueño.
DESEO QUE TRASCIENDE
Todo viaje nace con una expectativa. Conocer, vagar, perderse. Olvidar. En el caso del trío norteamericano se cumplen todas las anteriores y, a la vez, ninguna. Recorrer 13 países americanos es una aventura aprovechada para un fin de trascendencia social: la investigación del cáncer silencioso que se aloja en el cerebro.
El Jean's Journey --traducido como "El viaje de Jean" en honor a la madre perdida-- culminará en agosto próximo, cuando recauden 50 mil dólares para la Fundación Nacional Contra los Tumores Cerebrales, con sede en San Francisco. Esta organización sin fines de lucro no solo patrocina a investigadores de enfermedades neoplásicas, sino que, además, atiende más de 1.000 pacientes al mes y también a familiares de personas afectadas por este mal. "Lo hacemos en memoria de mi madre, Jean, quien nació en Australia, vivió en Marruecos y nos enseñó que el mundo se conocía en la calle, con la gente y sus cultura", completa Jhon. Y bueno, de saber todas las peripecias que pasaron antes y durante este kilométrico trayecto, definitivamente Jean estaría orgullosa de sus muchachos.
FULL AHORRO
Jhon se graduó en la Universidad de Yale. Sus vacaciones se las pasaba soñando con la ruta sobre ruedas para darle curso a su lucha por los derechos humanos. Su hermano, graduado de la Universidad de Pensilvania, ya lo había conminado para ahorrar durante dos años y cruzar las tres América sin quedarse botados en la carretera. Él estaba acostumbrado, pues es un viajero ecologista que abandona oficinas todos los veranos. Nate dejó novia y familia, además de sus labores como creador de videoclips y animador de un programa televisivo, para concentrarse en su faceta de documentalista.
El fin benéfico del pedaleo grupal los ayudó a conseguir auspicios importantes como bicicletas de aluminio, mochilas, carpas, bolsas de dormir, estufas, ropa deportiva y cámaras para llantas. Cuando tuvieron todo listo, partieron de California a la ciudad ártica de Prudhoe Bay, en Alaska, el 26 de julio del año pasado, un día que recordarán por el frío intenso y por la soledad de la vida salvaje. "Unos osos grizzly nos quisieron comer a mí y a mi hermano. Hasta los venados se nos cruzaban. En realidad vimos más animales que gente", se ríe Jhon. Una manera furiosa de aprender que la belleza natural es inversamente proporcional a la densidad demográfica.
La rutina sobre ruedas comienza a las 9 de la mañana, todos los días, después de un desayuno ligero compuesto de jugo, fruta o sándwich. En promedio, los chicos pedalean de 8 a 10 horas diarias, con un descanso nocturno que no conocían en Estados Unidos. Además de su bicicleta, los chicos jalan un remolque rodante de 25 kilos de peso enganchado a la rueda trasera. "Lo conseguimos en plena ruta por México, cuando nos encontramos con otros ciclistas que discutían mucho y querían acabar con todo de una vez", asegura Nate. Él soporta el mayor peso (35 kilos más o menos) a causa de su cámara fotográfica digital, la laptop, las baterías recargables y los CD quemados que atesoran todos los recuerdos. En total, han acumulado más de mil imágenes de gente, platillos, ríos, transporte público, ferias, carreteras, avisos publicitarios...
Convivir no es sencillo y conseguir un compañero de ruta que no se queje, más todavía. Felizmente, a los ciclistas los salva la soledad de sus dos llantas. El dolor de espalda, las ganas de ir al baño y el aburrimiento de un paisaje monótono pueden desbaratar voluntades fácilmente, pero estos chicos se dedicaron a pensar mucho.
"Pasamos por Chiapas, en México, y la zona está muy convulsionada. Tuvimos que vencer el miedo, pues a otra gente la asaltaron y amenazaron con machetes para abandonarlo todo", afirma Jhon. Para su buena suerte, la comida que probaron en este maravilloso país los recompensó tanto que, durante un momento, pensaron que podrían darse una vuelta, sin apuros.
HUMILDAD DEL VIAJERO
A medida que pasaban los kilómetros, el cometido de concientizar a la población iba surtiendo efecto. Así como en Lima, los tres han brindado sus testimonios sobre el cáncer cerebral para la prensa de sitio visitado y, hasta el momento, han logrado que se concreten donaciones por 46 mil dólares, a través de su página web www.spinningsouthward.com. "Nos falta muy poco para llegar a la meta", confía Jhon, quien no extraña tanto la televisión ni a los amigos como la comida que le preparan en casa.
Ellos dan un mensaje de salud y prevención. A cambio, reciben una clase magistral de realidad, libre de prejuicios. Ojo, este intercambio no ocurre en las ciudades sino en esos parajes donde el alumbrado público no llega y el turismo no se parece a una piscina color turquesa. Por ejemplo, los bomberos de Sudamérica han sido los más solidarios y siempre les han dado apoyo médico, además de un techo para utilizar sus pertrechos.
"Uno carga con prejuicios, pero la gente desbarata todo eso. Los niños se nos acercan y les contamos que venimos manejando bicicleta desde Alaska y a veces preguntan '¿Dónde queda?'. En verdad el mundo es diferente cuando viajas de esta forma", dice Nate, como quien ve la verdad entre tanto espejismo. ¿Dónde se esconde un país real? En iglesias coloniales rebosantes de religiosidad, en urbes crecientes y desordenadas, en mercadillos con olor a espíritu rebelde, en ruinas históricas repletas de pasado, en el espectáculo de la pequeñez de un ser humano frente a la grandeza de la diversidad cultural.
"La gente es diferente cuando vive lejos de zonas turísticas, porque es gente que no espera nada a cambio", comenta Nate. Ellos llegaron al Perú hace dos semanas, por la frontera con Ecuador y se encontraron con un paisaje electoral bastante revuelto. Toda conversación era política y entendieron que esos pueblitos perdidos de la carretera precisan de atenciones y no de promesas. "En Tambogrande una familia muy pobre nos hospedó en su casa y no tuvimos que pedírselo, porque nos vieron que llegamos de noche". Así, quien también sale ganando es el grupo humano que recibe al extranjero. Acá no hay turistas con la cámara lista para la foto con seres exóticos, sino viajeros con ganas de conversar y conocer la vida que late en lo cotidiano.
Ha pasado casi un año desde que partieron. Al ritmo que va este trío de corredores, es probable que sobrepase la meta inicial. Hoy partirán por la Panamericana Sur hacia Chile, cargados de nuevos sabores (como el cebiche y la Inca Kola que no olvidarán) y con ganas de llegar a Ushuaia para rendirle el tributo a Jean, otra viajera incansable. ¿Llegarán a tiempo? Eso no importa, porque para todo aventurero solo se necesitan dos cosas: cielo sobre la cabeza y suelo bajo los pies. Los relojes aquí no tienen lugar.
Datos
4Los países visitados hasta el momento por el trío han sido Alaska, Canadá, México, Guatemala, El Salvador, Nicaragua, Honduras, Costa Rica, Panamá, Ecuador y Perú. En los próximos días cruzarán Chile hasta llegar a Argentina, específicamente a la ciudad más austral del mundo: Ushuaia.
4La mayoría de gente que sufre de cáncer al cerebro no es diagnosticada a tiempo, pues solo es visible cuando el tumor adquiere un gran tamaño.
4Para realizar sus donativos y ayudar a los muchachos a llegar a la meta de los 50 mil dólares, ingrese a la página web www.spinningsouthward.com
4Allí también encontrará fotografías de todo su periplo y a los auspiciadores de su viaje.