Jefa de ONPE dio resultados tras resolver siete actas observadas de Japón. Hubo un 87,712% de participación y un 12,288% de ausentismo
Las conferencias de prensa de la ONPE, durante el último proceso electoral, solían empezar con retrasos de hasta una hora. Pero en la de ayer --que tuvo sabor a una temporal despedida-- los periodistas solo tuvimos que esperar quince minutos para ver ingresar a la jefa del ente electoral, Magdalena Chú, al recinto especialmente acondicionado para acogernos desde la primera vuelta electoral.
Ella debía dar --por fin-- los resultados de las actas electorales al 100%, correspondiente a la segunda vuelta. En realidad, esta vez no había justificación para una tardanza, pues desde el pasado fin de semana el cómputo ya se encontraba al 99,998%, es decir, quedaba por resolver un 0,008% del escrutinio.
Ese mínimo porcentaje debía zanjarse con las siete actas observadas, procedentes de centros de votación del Japón (necesarias para concluir el cómputo en Lima), que llegaron ayer a nuestra capital por valija diplomática.
La ONPE deja así el camino expedito para que el Jurado Nacional de Elecciones (JNE) proclame al ganador, Alan García Pérez (Apra), quien oficialmente obtuvo el 52,625% de las preferencias, mientras que su contendor, Ollanta Humala Tasso, (UPP), se quedó con el 47,375%.
SALVANDO DIFERENCIAS
Pero la titular de la ONPE no solo se conformó con dar resultados oficiales, sino que preparó algunos cuadros que comparaban este proceso electoral con el del 2001. Muchos de ellos graficaban ciertas desventajas o complejidades con las que su gestión ha tenido que lidiar.
Por ejemplo, en cuanto al grueso de agrupaciones participantes, Chú mencionó que en los comicios generales anteriores participaron ocho, mientras que en los últimos se batió un récord de veinte grupos inscritos.
Asimismo, para el Congreso compitieron hace cinco años trece partidos, mientras que ahora fueron 24. A este último proceso se suma la elección de representantes al Parlamento Andino, realizada por primera vez en nuestro país.
Los brazos que la ONPE tuvo en el interior también fueron menos. Nos referimos a las oficinas descentralizadas de procesos electorales. En el 2001 hubo 49 y esta vez 38. En cuanto a los recursos económicos asignados a su despacho, mencionó que recibió 197.940,691 soles para solventar este proceso, mientras que la anterior gestión (la de Fernando Tuesta) administró, según ella, 277.012,656 soles.
"En el 2001 el costo por elector fue de 18,27 soles, mientras que esta vez fue de 12 soles", precisó la funcionaria. A pesar de ello, destacó que el nivel de ausentismo se hubiera reducido en la primera vuelta (siempre comparando los mencionados procesos) de 17,72% a 11,29%, y en la segunda vuelta de 18,52% a 12,288%.
Satisfecha por el 87,712% de participación en las urnas y la labor cumplida, agradeció a su personal y a los medios de comunicación. "Ustedes pueden dar fe de la transparencia y legalidad del proceso", les dijo a los periodistas y frente a un grupo de colaboradores sentados ayer en primera fila.
Luego de dar cuenta de los resultados, Chú se retiró del recinto raudamente. Esta vez no hubo oportunidad para formularle preguntas. Ya todo estaba dicho. Ahora sus esfuerzos deben volcarse a los comicios regionales y municipales que se llevarán a cabo en noviembre de este año.
Incluso ya piensa en el 2007. En la víspera había adelantado que para el próximo año pedirá al Ejecutivo una partida presupuestal para realizar pruebas del voto electrónico.
La jefa de la ONPE tiene interés en capacitar a la población, pues considera necesario que el sufragio electrónico goce de credibilidad a los ojos de los principales actores: los electores.
Rocío La Rosa Vásquez