>


 
Domingo, 16 de julio de 2006
La línea roja del crecimiento económico
Farid Matuk, economista
La medición de la pobreza por línea de gasto en el Perú empezó con una investigación pionera del Banco Mundial en 1985, y esta institución conserva el liderazgo internacional en esta materia. A comienzos del presente año, el Banco Mundial presentó un extenso trabajo sobre la evolución de la pobreza en el Perú durante los últimos años.

En ese trabajo, me llamó poderosamente la atención un gráfico que presentaba en sus ejes la variación de la pobreza y la variación del Producto Bruto Interno per cápita (PBIpc) Como todo análisis científico, parte de una percepción intuitiva sujeta a verificación, y esta es que a mayor crecimiento del PBIpc es mayor la reducción de la pobreza.

Ese gráfico presenta una nube de puntos que representan distintos países del planeta, para algunos episodios de expansión económica y su consiguiente reducción de la pobreza, y otros episodios de contracción económica y su consiguiente incremento de la pobreza. A esta nube de puntos se aplica un procedimiento econométrico para construir una línea recta que sintetice la relación entre la economía y la pobreza.

La pregunta inmediata que surge de la observación de dicho gráfico es: ¿como será esa línea recta para el Perú?. La respuesta fue publicada en la revista "Perú Económico" de marzo pasado, que paso a sintetizar. Se identificaron cinco períodos de expansión y de contracción, de expansión tenemos 1991-1994, 1994-1997, y 2001-2004, y de contracción tenemos 1985-1991 y 1997-2001, y sus respectivas variaciones de la pobreza.

Las conclusiones más importantes fueron dos, la primera relacionada con el incremento de la pobreza cuando el PBIpc está estancado, es decir que la economía y la población crecen a la misma velocidad; en este caso la pobreza se incrementa 1,26 puntos por año. La segunda relacionada con el mínimo crecimiento necesario para que la pobreza permanezca estancada, es decir que no se incremente ni se reduzca; y para ello se requiere que el PBIpc crezca 1,88% anual.

Las más recientes evaluaciones del futuro crecimiento de la población es 1,47% anual, y esto implica que el PBI como tal debe crecer a 3,35% anual a fin de que la pobreza no se incremente ni tampoco se reduzca. Por ello es más importante resaltar que al presente tenemos 48 meses continuos por encima de dicha tasa, que resaltar el número de meses por encima de cero.

Una disgresión en este punto corresponde al hecho de que la tasa óptima de crecimiento frecuentemente citada es 7% anual como promedio, la alternativa que se propone en este artículo es una tasa mínima, de tal modo que todo crecimiento por encima de este mínimo implique una reducción de la pobreza, y obviamente cuanto más lejos del mínimo, mayor la reducción de la pobreza.

Obviamente esta propuesta esta sujeta a debate, y a ser reemplazada por una mejor alternativa operativa, pero este es un primer paso en vincular el crecimiento económico a la evolución de la pobreza de manera científica y no intuitiva.

En el gráfico que se acompaña, se observa la evolución del PBI durante la presente gestión presidencial excepto --obviamente-- junio y julio del presente año. La línea roja trazada al 3,35% nos muestra que solo desde junio de 2002 el PBI está consistentemente reduciendo la pobreza a diversas intensidades en función del ciclo económico.

De otro lado, se tiene que para el quinquenio 2001-2006 la economía estará creciendo 19,4% per cápita, y de acuerdo con Cepal (Comisión Económica para América Latina) el Perú mostrará la tasa de crecimiento mas alta de Sudamérica en dichos cinco años; esta "magra" tasa de 3,61% anual para el PBIpc reducirá la pobreza en tan "solo" 5,8 puntos.

La tarea obvia a futuro es reducir la pobreza tan rápido como se pueda, pero también que dicha reducción sea sostenible y creo que una analogía deportiva es apropiada. Una meta de 7% de crecimiento como promedio anual es equivalente a romper un récord olímpico nacional, mientras que el quinquenio 2001-2006 ejecutado equivale a una medalla de oro sudamericana.

En este sentido, es importante recordar que las dos últimas tasas máximas de crecimiento de los últimos treinta años, corresponden a 1994 y 1986, pero también conviene recordar que estos años extraordinarios fueron sucedidos por crisis sustantivas, y conviene reflexionar cómo la reducción de la pobreza lograda en esos años fue erosionada posteriormente.

Por ello, estos auges artificiales de 1994 y 1986, si bien pueden ser repetidos en el futuro inmediato, también abren la interrogante de su sostenibilidad durante un quinquenio, en un entorno externo que si bien es favorable en el corto plazo es incierto en el largo plazo.

Por ello lo más importante es establecer la línea roja que no debemos cruzar si nos importa honestamente la tragedia humana detrás de las cifras de pobreza, y no tan solo satisfacer el narcisismo del corto plazo.






Can mató a delincuente en defensa de propiedad y ahora podría ser sacrificado.
4 Envíe su opinión


Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa