Domingo, 23 de julio de 2006
Ni mágico ni realista

Uno de los más importantes escritores mexicanos contemporáneos se presentó en la Fil Lima fundador del grupo Crack, su voz resulta clave para repensar los derroteros de la literatura latinoamericana.



Hasta cierto punto, resulta injusto "presentar" a los lectores peruanos al escritor Jorge Volpi (México, 1968), alguien que, en buena parte de Iberoamérica, no necesita presentación. Premio Biblioteca Breve 1999 por su extraordinaria novela "En Busca de Klingsor", la de Volpi es una obra inclasificable y libérrima.

Hablar de Jorge Volpi es, casi por extensión hablar del Crack, grupo que tan radicalmente se enfrentó contra la institucionalidad literaria mexicana. ¿Diez años después de su sonado manifiesto, qué queda del grupo?

La intención de ese manifiesto siempre fue tratar de dejar claro que la literatura latinoamericana no era una sola y que América Latina no era sinónimo de realismo mágico. Con esto, la idea nunca fue criticar brutalmente o querer hacer un parricidio con el Boom ni con García Márquez, sino reivindicar a este gran autor latinoamericano pero decir que quienes se habían dedicado luego solo a imitar una y otra vez el realismo mágico, terminaban haciéndole un flaco favor a la literatura latinoamericana, convirtiendo un hallazgo genial de García Márquez en una simple fórmula que se ha ido desgastando a lo largo de los últimos treinta años.

Algo parecido propuso Alberto Fuguet en su antología McOndo...

En el caso de McOndo la reivindicación era todavía más fuerte porque veían que en García Márquez estaba el mal incubado. Había la coincidencia de señalar al realismo mágico en decadencia y sobre todo, tratar de evitar esta asimilación inmediata, rápida, en todas partes, entre literatura latinoamericana y realismo mágico. Diez años más tarde, la voluntad de escandalizar del Crack se ha ido diluyendo con el tiempo frente a una aceptación más clara de que el realismo mágico es una opción entre muchas de la literatura latinoamericana. En el caso de Alberto Fuguet, el ha ido desmarcándose claramente de su apuesta de McOndo, pero mantiene puntos de vista todavía radicales respecto a los autores del Boom, señalándolos como "lo que no hay que hacer", específicamente en el caso de Fuentes y García Márquez.

Son polémicas que ya cumplen 10 años, pero a veces parecen vigentes cuando pasan cosas tan simbólicas como las elecciones realizadas en el pueblo colombiano de Aracataca, donde nació García Márquez, para cambiarle el nombre a Macondo...

Y perdieron (ríe). Quizás deberíamos darle una tregua al tema del realismo mágico y pasar a hablar otras cosas. Pero, por otro lado, fuera de América Latina y España, la idea de que la región solo es realismo mágico sigue estando muy vigente. No hay más remedio que seguir insistiendo, fuera del ámbito de nuestra lengua.

En un divertido ensayo que publicas en el libro "Palabra de América", juegas con la posibilidad de una futura desintegración del concepto de "literatura latinoamericana"...

Podría llegar más lejos. Pienso que la literatura latinoamericana ya se acabó. Solo que hay que ser muy precisos. Lo que quiero decir es que la literatura latinoamericana, como un corpus reconocible, claro, con una identidad natural y evidente, ya no existe. Ahora hay escritores en toda América Latina, nacidos a partir de los años 50, con propuestas totalmente distintas, variadas, que es muy difícil decir que tengan un rasgo eminentemente latinoamericano. Eso no me parece negativo. Sigue habiendo un diálogo con las tradiciones nacionales, que estas en absoluto se han acabado, pero que, simplemente, los escritores de nuestros países ya dialogan con su tradición local y con la tradición occidental. En la época del Boom, en efecto parecía que podía existir algo llamado literatura latinoamericana, y que existían lazos comunes entre García Márquez, Fuentes, Vargas Llosa, Donoso, etc. Eso ahora no lo veo. Desde luego hay lazos de amistad, pero aun así, no encuentro nada reconocible entre lo que escribe Alberto Fuguet, con lo que escribe Iván Thays o Ignacio Padilla.

Pero más allá de toda crítica al Boom, tú les reconoces lo más importante: la libertad que ellos tuvieron en su tiempo...

Otra cosa que ha perturbado el paso del tiempo, es la idea de que el Boom representa la quintaesencia de lo latinoamericano. Cuando los miembros del Boom comenzaron a publicar, en los años cincuenta, sesenta, setenta, eran vistos por los medios locales como cosmopolitas que estaban renunciando a la tradición nacional. Treinta años después ellos representan la tradición nacional latinoamericana frente a otros cosmopolitismos que no es el realismo mágico. Con lo cual, hay una paradoja en el cambio de punto de vista a lo largo de estos años. Ellos sufrieron por parte de la crítica muchos comentarios que nos reprochan ahora a nosotros. Carlos Fuentes cuenta como muchos críticos mexicanos de principios de los sesenta seguían diciendo que leer a Proust "proustituía". Y cómo a él lo criticaban terriblemente por copiar modelos extranjeros para "La Muerte de Artemio Cruz" o "La región más transparente, lo mismo pasaba con Vargas Llosa en el Perú, o con García Márquez en Colombia. Y eso es lo que hay que recordar, que ellos estaban oponiéndose a los clichés de la época. Y que no es hacerles justicia hoy verlos como clichés de lo latinoamericano.

En tu caso, la crítica te cuestiona por tu personal desinterés por las imágenes y códigos mexicanos para tus propias ficciones...

Para mí fue muy sorpresiva la reacción que empezó a tener "En busca de Klingsor desde que se publicó. Antes de ella, todas mis novelas sucedían en México. Y de repente, por una cuestión personal, quería escribir una novela sobre el mundo de la ciencia. Luego decidí que iba a estar ubicada en la Alemania Nazi y en Estados Unidos. Y durante todo el tiempo de la escritura, jamás pensé que era algo extraño o exótico que un escritor mexicano escribiera una novela así. Me parecía de lo más natural con lo que había hecho antes. Por eso me sorprendió mucho cuando rápidamente empezó a destacarse como el rasgo esencial de la novela el que no pasara en México y no hubiera mexicanos. En mi mundo imaginario nunca había tenido esas fronteras espaciales. Esa es la gran ventaja de un escritor frente a un ciudadano. Si no tienes visa no te dejan pasar a Estados Unidos, en cambio, nadie te pide visa para leer a Faulkner.

Perfil
NOMBRE
Jorge Volpi
EDAD 37 años
ESTUDIOS Estudió Derecho y Letras en la UNAM y Filología Hispánica en la Universidad de Salamanca.
BIBLIOGRAFÍA MÍNIMA A pesar del oscuro silencio (1993), La paz de los sepulcros (1995) y El temperamento melancólico (1996). Su novela En busca de Klingsor (Seix Barral, 1999) obtuvo los premios Biblioteca Breve, Deux Océans y Grinzane Cavour.



Hoy en la Feria
3:00 p.m. Espectáculo "Los Niños del Ballenato, Dirige Erwin Quintero. Audit. Ricardo Palma.

3:00 p.m. Presentación de la revista "Leer o morir". Edición dedicada a la 11 Feria Internacional del Libro. Organiza Editorial Estreundo Mudo. Sala José María Arguedas

4:00 p.m. Espectáculo musical y narración oral "Ajonjolí y el monte calavera". Dirige Tricia Baldwin. Auditorio Ricardo Palma

7:00 p.m. Conferencia
Encuentro con Hania Czajkowski, con hadas, ángeles y duendes mezclados entre el público. Auditorio Ricardo Palma

7:00 p.m. Encuentro con la escritora mexicana Margo Glantz. Presenta Rocío Silva Santisteban
Sala José María Arguedas

8:30 p.m. Espectáculo artístico "Karibú". Presenta Teatro del Milenio. Auditorio Ricardo Palma.

8:30 p.m. Mesa redonda
"Joven Narrativa latinoamericana". Participan Florencia Abbate y Mariana Enríquez (Argentina), Álvaro Enrique (México) Santiago Roncagliolo (Perú) Sala José María Arguedas


FIL EN BREVE
Expectativas
En busca de los 200 mil visitantes
En su conferencia de prensa de lanzamiento, los representantes de la Cámara del libro habían comentado que esperaban llegar este año a la optimista cifra de 200 mil visitantes. Vistos solo los dos primeros días de la feria, donde el público, atraído por autores de tanta convocatoria como MAitena o María Kodama, ha duplicado las cifras del año pasado. Ojalá que la tendencia se mantenga.


Lazos con Chile
El pabellón del sur

La Feria Internacional del Libro de Santiago, que abrirá sus puertas a fines de octubre, tiene como invitado de honor a nuestro país. Por ello, su presencia este año en la FIL Lima tiene como objetivo estrechar los vínculos con los empresarios y libreros nacionales. Son 14 editoriales chilenas las que han desembarcado en nuestra capital, cuyos materiales se muestran a todo el público. El pabellón también ofrece una muestra multimedia sobre la tradición literaria y editorial del país sureño.

Para buscarlo
Los santos inocentes
La editorial Estruendo Mudo acaba de lanzar en su 'stand' una impecable edición del imprescindible libro de Oswaldo Reynoso "Los Inocentes". Este libro homenaje no solo comparte los cinco eternos relatos de collera, sino que los complementa con un valioso material fotográfico del álbum del autor arequipeño, y los textos de escritores agradecidos con su maestro, como Sergio Galarza, Beto Ortiz, Javier Arévalo, entre otros.



Enrique Planas



El peatón de Lima, ¿es víctima o responsable del caos del tránsito?
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