Domingo, 23 de julio de 2006
"Vivimos el triunfo de la ficción"

Imprescindible en las letras españolas contemporáneas, Bonilla participó del ciclo "Semana de autor" realizado en el C.C. de España, donde disertó sobre los curiosos límites de la ficción.



Si no fuera por dinero, Juan Bonilla no hubiera escrito nunca un texto de no ficción. Lo admite. Lo que le interesa fundamentalmente son los mecanismos de los cuentos y las novelas. Sin embargo, escritor todo terreno como es, el autor español tiene miles de folios escritos muy profesionalmente para la prensa. Sabe que el enfoque, la extensión, los objetivos, son marcados por un editor. Entonces, un escritor que busca "sacarle la vuelta" a un texto periodístico para convertirlo en un escrito más personal, deberá saber manejarse en el terreno de la ambigüedad, en el arte de decir las cosas sin evidenciarlas directamente. "Me gusta mucho ese tipo de experiencias. Siempre que he hecho no ficción he respondido en estos términos. Mientras que en la ficción, las reglas las impongo yo", señala Bonilla, quien recientemente visitó Lima para participar del ciclo de talleres y conferencias "Semana de Autor", organizado por el Centro Cultural de España. Asimismo, el ganador del premio Biblioteca Breve 2003 por los "Príncipes Nubios", trajo bajo el brazo su última novela editada por Seix Barral, "El Estadio de Mármol", manojo de relatos donde aparece su segunda pasión: el fútbol.

Rosa Montero decía que cuando uno escribe en la prensa lo hace sobre lo que sabe. Mientras que al trabajar literatura, escribe sobre lo que no sabe que sabe. ¿Estás de acuerdo?
No lo sé. Es posible que lo primero sea cierto, pero lo otro no estoy muy seguro. Siempre recuerdo algo que decía Nabokov: "Los personajes son galeotes". Yo creo en la autoridad del que escribe ficción. No me he llegado nunca a creerme esto que dicen muchos autores de que ellos ponen a andar a unos personajes y de repente ellos cobran vida y se les escapan. No sé si se tratan de convencer de que allí hay una vida que ellos no dominan porque no tienen la fuerza suficiente como para sentirse propietarios de todo lo que cuentan. Yo, en la ficción, trato de saber lo que sé. Y a medida que lo sé voy contándolo.

De un tiempo a esta parte ha surgido una generación de periodistas que desde el terreno de la crónica intentan vender tu texto como literatura. Lo peor es que algunos de ellos discriminan la ficción diciendo que ya la ficción no es necesaria en un mundo donde suceden tantas buenas historias reales...
Siempre que oigo la tan repetida frase de que estos no son buenos tiempos para la ficción, que la ficción está derrotada, siempre digo lo mismo. El 76 % de la población estadounidense cree que el génesis es una versión literal de lo que ocurrió. ¡Eso es un triunfo de la ficción! Es muy difícil encontrar algún texto de no ficción que pueda pensarse en términos parecidos. La ficción sigue triunfando claramente. Quizás no la mejor, quizá no la ficción consciente, pero no deja de ser una ficción decir que Dios hizo el mundo en siete días. ¡En este momento, Israel está bombardeando el Líbano por mantener una ficción! Por otra parte, me parece excelente que se esté regenerando el valor de la crónica. Yo no creo que haya géneros literarios mayores ni menores. Creo que las cosas están bien o mal hechas. Y que una buena crónica puede ser un excelente texto literario y una mala novela, uno pésimo. Comparar géneros literarios siempre me ha parecido gratuito, es como preguntarse qué es mejor, un gran partido de la NBA o del Mundial de Fútbol.

¿En esta crítica abierta sobre la validez de la ficción y de la salud de la novela, no será también que se está protestando por la falta de buenas historias en la novela contemporánea?
Creo que sí. En la literatura, finalmente uno lo que va buscando, aparte del placer estético, uno va buscando lo que sabe y no sabe de uno mismo. ¿Cuantas veces uno ha tenido la sensación de enfrentarse a molinos de viento, y hay alguna manera mejor de condensar esa sensación que tenemos que en una novela como El Quijote?.

Sabiendo de lo que trata tu última novela, "El Estadio de Mármol", te pregunto: ¿Por qué España nunca va a pasar a semifinales?
(Ríe) Te lo voy a decir. El nuestro es un país en el que no sabemos jugar en equipo. Podremos triunfar en todos los deportes donde lo que haga falta son individuos, Rafael Nadal en tenis, Fernando Alonso en automovilismo, Indurain en ciclismo, pero el equipo de fútbol no funcionará. Además, los equipos de fútbol españoles tienen muchísimo dinero y siempre preferirán contratar a jugadores extranjeros más que apoyar a los chavales de casa. Ahora con el problema de la Juventus, ¡España se va a llenar de figuras italianas!.



Enrique Planas



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