Viernes, 28 de julio de 2006
Rincón del autor: El gran cambio
Por Jaime de Althaus Guarderas
La receta es muy simple: todo el mercado que se pueda para impulsar el crecimiento y el empleo, y el mejor Estado que se pueda para ayudar a rescatar a los pobres de la pobreza. Profundizar tanto el mercado como las políticas sociales, en un círculo virtuoso, porque más mercado genera más recursos fiscales para redistribuir.

La sola profundización del mercado es inclusiva por definición. En el área laboral, por ejemplo, flexibilizar las normas laborales y reducir los costos no salariales aumenta el empleo y permite que los excluidos de toda protección laboral --que son la mayoría-- accedan a ella.

El problema acá es que el Apra es parcialmente un partido de trabajadores, pero de ese pequeño grupo de trabajadores beneficiado con niveles de protección que no están al alcance del bolsillo de las microempresas, pequeñas e incluso medianas empresas. Entonces, cuando García coloca entre los grandes objetivos de su gobierno la defensa de los derechos laborales, es probable que se refiera a los de aquella minoría privilegiada que ya los tiene, pero no a los de la gran mayoría que no puede acceder a ellos precisamente por su costo. No obstante, un gabinete concertador como el de Del Castillo debería tener la capacidad política de mantener los derechos de quienes ya los tienen proponiendo una nueva legislación, más abordable y realista, para quienes no los tienen.

Esto apunta al centro de lo que hay que hacer para resolver la gran falla estructural del Perú: la altísima informalidad, que es la otra cara del costo del Estado y de las leyes. El gran desafío de este gobierno debería ser formalizar la economía, la propiedad, la empresa y el trabajo, que es la única manera de entregar a todos las palancas de la globalización y el crecimiento. Esta es la verdadera reforma del Estado: desregular, eliminar trámites, privilegios y corrupción, para reducir el costo de acceso a la formalidad.

Es que profundizar el mercado en el propio Estado es también inclusivo. Si no se concesiona a la inversión privada los servicios de agua potable, no habrá forma de que el 44% que paga precios de muerte por el agua, tenga acceso. Lo mismo con la electricidad, las carreteras, etc., cuya expansión es inclusiva por definición. Introducir esquemas de competencia en Salud --un fondo único que financie al usuario para que este acuda al centro de salud público o privado que prefiera--, obligará a los establecimientos del sector a mejorar para atraer pacientes. Así debería ser también en Educación, aunque acá ya sería un gran avance devolverle al centro escolar la capacidad de elegir a sus profesores y empoderar a los padres con el conocimiento comparativo (con estándares y otros colegios) del rendimiento de sus hijos. Nuevamente acá es de esperar que las bases magisteriales del Apra no le impidan al gobierno dar este paso revolucionario.

Veremos si el gobierno de García produce el gran cambio en el Perú.






¿Qué propondría al nuevo Gobierno para mejorar la educación?
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