Hace cinco años se despidió de este mundo el más universal de los escritores brasileños. Fue autor de una copiosa obra, poblada de personajes tan luminosos como el paisaje de Bahía En su país se inician homenajes en círculos literarios, pero con pocos actos oficiales.
RÍO DE JANEIRO [EFE]. Amado se marchó un 6 de agosto, cuatro días antes de cumplir 89 años y ambas efemérides se confunden en un solo recuerdo, porque su obra cada día está más viva y nadie lo da por muerto.
Jorge Amado de Faría nació el 10 de agosto de 1912 en una hacienda de cacao de Bahía, ese estado costero de fuerte herencia africana que también protagonizaría buena parte de sus novelas.
"En la literatura y en la vida me siento cada vez más distante de los líderes y los héroes, más cerca de aquellos que todos los regímenes y todas las sociedades desprecian, repelen y condenan", confesó alguna vez.
La Fiesta Literaria Internacional de Paratí (FLIP), que se realiza del 9 al 13 de agosto en esta pequeña ciudad colonial del estado de Río de Janeiro, será escenario del principal homenaje.
En Salvador, del 28 al 30 agosto, un coloquio organizado por la Fundación Casa de Jorge Amado recordará también los 70 años de "Mar Muerto", su quinta novela, premiada por la Academia Brasileña de Letras cuando el joven provinciano de 24 años ya sacudía el mundo literario del Río de Janeiro afrancesado.
La FLIP, que reúne a famosos autores brasileños y a invitados internacionales, también rendirá homenaje a la escritora Zelia Gattai, la esposa de Amado, de 90 años. La casa de Jorge Amado, en el barrio colonial de Pelourinho, en Salvador, ha prestado parte de su acervo para montar en Paratí una exposición sobre el escritor.
La muestra exhibirá documentales sobre su vida y obra, fotos, papeles y una colección de películas como "Doña Flor y sus dos maridos", "Tieta" y "Gabriela", en las que sus mujeres sensuales, en la piel de Sonia Braga, sedujeron al gran público. "Aprendí con el pueblo y con la vida. Soy un escritor y no un literato. En realidad soy un oba, en lengua yoruba, oba significa ministro, viejo sabio, sabio de la sabiduría del pueblo", nos recuerda en otro texto leído en la casa que lleva su nombre.
Militante comunista y luchador social, lo que le valió prisión y exilio; amigo de las personas comunes al igual que de grandes íconos de las letras y del cine, su última imagen prevalece como la de un viejo de buen trato e irreverente. "¿Qué otra cosa he sido si no un novelista de putas y vagabundos? Si alguna belleza existe en lo que escribí proviene de los desposeídos, de esas mujeres marcadas a hierro y brasa o que están en el umbral de la muerte, en el último escalón del abandono".
Testamento
Morir con un vaso de caipirinha
4Premiado y homenajeado en decenas de países, con 20,7 millones de libros vendidos, Amado decía que no quería morirse de la angustia esperando el negado Nobel.
4"Lo único que quiero es morir al lado de Zelia, en mi casa de Bahía y junto a un vaso lleno de caipirinha", dijo pocos días antes de que, tras una agonía de mes y medio, la muerte llegara.
4Cumpliendo su deseo, el cuerpo fue cremado y las cenizas esparcidas a los pies de un árbol de mango, en el patio de su casa del barrio de Río Vermelho.