Domingo, 27 de agosto de 2006
Capote
A estas alturas queda poco por decir de "Capote", el admirable filme de Bennett Miller sobre la génesis de ese prodigio literario que es "A sangre fría".

Y digo poco porque, desde su estreno en Estados Unidos, la exhibición en diferentes festivales alrededor del mundo y su candidatura a varios premios de la Academia, hemos leído mucho sobre él. Lamentablemente, como sucede con muchas películas que no son respaldadas por los grandes estudios, su estreno comercial entre nosotros quedó a la buena de Dios. De manera que estamos ante un estreno tardío. Aún así, quienes no pudieron verla fuera del país o se resistieron a la copia pirata en DVD tienen la oportunidad de comprobar por sí mismos lo efectiva que puede ser una narración fílmica cuando se propone mucho más que entretener.

"Capote" cuenta la historia del escritor de "A sangre fría" y su extraordinaria relación con los protagonistas del notorio crimen en el que se basa su novela. La manera como el escritor supo introducirse en la mente de dos criminales y cómo supo hacer suyas sus memorias. La manipulación de la que estos fueron objetos y las tremendas exigencias que se puso el propio escritor para convertirse en un ser único, capaz de escribir una novela revolucionaria.

Mucho se ha hablado de la soberbia actuación de Philip Seymour Hoffman en el papel de Truman Capote. Lo que es merecidísimo debido a la entrega y convicción del actor para plantearse el reto de interpretar a un personaje tan especial y real, sobre el que existen tantos testimonios y documentos (incluso fílmicos). Se le ha alabado tanto que incluso se ha perdido un poco la perspectiva misma del filme, pretendiendo que el gran espectáculo es la caracterización más que el producto cinematográfico.

No es así. Bennett Miller ha sabido aplicar la propia regla de Capote, es decir, contemplar con verdadera sangre fría los hechos que va narrando para ofrecer un relato objetivo, sin apasionamientos ni juicios, sin calificativos éticos o morales, sino centrado en la mirada directa sobre una realidad creada lo más fidedigna posible. Por ello, creemos que "Capote" es una gran película y el trabajo de Philip Seymour Hoffman una de sus virtudes.



Alberto Servat



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