Domingo, 17 de setiembre de 2006
Literatura: El absurdo y la fatalidad

La sombra interior de Jorge Valenzuela. He seguido con mucho interés la carrera de Jorge Valenzuela desde la aparición de su primera colección de cuentos, Horas contadas, en 1988. Recuerdo muy bien, incluso antes de que este primer libro se publicara, la grata impresión que me causó la lectura de uno de sus cuentos iniciales, "El secreto de Marion", que difundió en 1985 Lienzo, la revista de cultura de la Universidad de Lima. Entonces Valenzuela era un joven narrador de veintitrés años que empezaba una promisoria carrera de escritor.



La sombra interior es un volumen que reúne las tres colecciones de cuentos elaboradas por el autor: la ya mencionada, luego La soledad de los magos (1994) y, por último, la que le da título al libro y que recién sale a la luz. En ese sentido es una suerte tener esta gran recopilación que permite revisitar la obra de Valenzuela y definir su alcance, así como el tramado de sus vasos comunicantes.

Ante todo, se trata de un volumen orgánico. Es decir, a pesar de contener tres colecciones distintas, publicadas a lo largo de quince años, es visible un hilo conductor que se manifiesta no sólo en los temas abordados sino en la recurrencia a un estilo directo y austero, más bien despojado de ornamentos. En general, el mundo narrativo de Valenzuela se caracteriza por un tono amargo, escéptico, pesimista y carente de humor, afín con escritores como Ribeyro o Sábato. De ahí le elección de una gama de asuntos vinculados con el fracaso y la muerte, que se reitera de libro a libro en gradación ascendente, sobre todo por la depuración técnica y formal. Si bien es cierto que se percibe un mayor dominio del oficio en la última serie de relatos, su primer libro ya nos descubría a un narrador seguro. Más aún, antes de los 25 años Valenzuela ya había escrito una pieza maestra como "El secreto de Marion".

El nuevo libro se abre con una viñeta titulada "Primera visión", que pertenece a Horas contadas. Este texto es, en cierto modo, un anticipo del mundo de Valenzuela, del horror que signa la poética del libro, de esa tentación por el abismo que le otorga una poderosa coherencia al conjunto. Esa imagen del hombre herido, abandonado en un desierto y con las aves de rapiña dispuestas a arrancarle la carne a dentelladas, resulta terrible pero corresponde perfectamente con la situación económica, social y política de los años 80 en el Perú, época en la que germinó Valenzuela como narrador al igual que otros compañeros de generación. Simbólica y sombría, esa imagen se convertirá en la puerta de entrada a su universo narrativo.

Asimismo, destaca la amplitud del registro escritural del autor. Aunque la narrativa de Valenzuela transita sobre todo los caminos del realismo, el volumen contiene cuentos que rozan lo fantástico, con énfasis en el absurdo y la fatalidad, dos vertientes que prácticamente recorren todo el libro. La sombra interior es un libro signado por la destrucción y la muerte, lo que permite aventurar que estos temas no son ajenos a la narrativa peruana, en especial la de los últimos veinte años, en los cuales el país ha debido soportar una escalada de violencia sin precedentes, cuyas secuelas aún padecemos.

Por otra parte, uno de los grandes temas del libro de Valenzuela es el exilio, el cual puede ser desarrollado desde dos perspectivas. La primera tiene que ver con el exilio en tanto desarraigo y añoranza, sentimientos que afloran en quienes, por diversas razones, han debido emigrar e instalarse en el exterior. La segunda, en cambio, privilegia el desarraigo interior, y revela aspectos del individuo que trascienden la mera sensación de incomodidad ante el exilio. El cuento que se titula "Atenas", por ejemplo, es notable por su fuerza expresiva. La barrera que surge de repente entre un guía turístico peruano y los españoles a los que lleva a la capital griega pone al descubierto el complejo nudo de sensaciones contradictorias que atenazan a un peruano, marcado por huellas tan indelebles como profundas, que impiden su inserción en un núcleo humano propio del primer mundo.

En suma, el autor de La sombra interior ha corroborado que es un narrador diestro y poderoso, que no requiere de muchas palabras para atraparnos con sus historias y lograr conmovernos. Sin duda, este libro permitirá reconocerlo como uno de los más interesantes cuentistas de la generación de los ochenta y, sobre todo, como uno de los mejores intérpretes de la debacle moral y espiritual de su tiempo.



Guillermo Niño de Guzmán
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