Domingo, 17 de setiembre de 2006
Otras guerras, otros ámbitos
El notable debut de Daniel Alarcón.

Daniel Alarcón
GUERRA A LA LUZ DE LAS VELAS
Traducción de Jorge Cornejo
Alfaguara, Lima, 2006
265 páginas



Por Laura Alzubide

Hemingway afirmaba que hay que tratar de escribir de acuerdo al principio del iceberg: la narración debe construirse a partir de las omisiones (el 85% del coloso de hielo, la parte no visible), aludiendo a la capacidad connotativa de la literatura.

La ópera prima de Daniel Alarcón (Lima, 1977), War by Candlelight, es un libro que se ajusta a esta teoría a la perfección. En este sentido, los cuentos compilados (y traducidos al español bajo el título de Guerra a la luz de las velas) funcionan como una maquinaria de relojería. No es azaroso que algunos de ellos hayan sido publicados en revistas tan prestigiosas y exigentes como The New Yorker o Harper's, ni que su debut haya sido considerado uno de los mejores del año (quedó finalista en el Premio PEN/Hemingway).

Alarcón ubica su libro en los barrios marginales de Lima o en los suburbios periféricos de Nueva York. Hay cierta fascinación por los paisajes desolados y las fronteras que se imaginan a través de ellos. Los personajes que los pueblan son emigrantes que no acaban de cuajar en un mundo globalizado, donde el mestizaje es la esencia de todas las cosas y las ambiciones truncas son un destino incapaz de sortear. El tema recurrente, por tanto, es el desarraigo, la batalla interna de las personas que se enfrentan con su identidad (como sugiere el título del volumen). De ahí que los cuentos estén construidos a partir de la teoría del iceberg: las situaciones dramáticas son una mera excusa para revelar las contradicciones, la tremenda soledad, bajo las que vive el habitante de la ciudad.

Los relatos de Guerra a la luz de las velas, además, tienen un nivel parejo. Resulta complicado destacar uno sobre otro. En conjunto presentan una gran coherencia narrativa, engrasada por la presencia de unos personajes que bordean la marginalidad. Sin embargo, tal vez pueda mencionarse "Ciudad de payasos", una perturbadora historia sobre un periodista que debe redactar un artículo sobre estos artistas; pero lo que parece un trabajo sencillo le llevará a una confrontación personal: sólo embutiéndose en el traje de uno de ellos, bajo el desgastado maquillaje del anonimato, asume la muerte de su padre y la miseria moral de la ciudad, a las que ve como una sola. De hecho, en este cuento hay una entrañable metáfora sobre la escritura: el autor, como el periodista, se calza los zapatos (de payaso) del desarraigado para revelar, a través de la ficción, las contradicciones del hombre moderno.

En varios relatos estas contradicciones se plasman a partir de los conflictos entre los ideales y la realidad. Por esta razón, Alarcón presenta el escenario de la lucha con Sendero Luminoso como símbolo de otras heridas más profundas, como se advierte en "Guerra a la luz de las velas". Aquí la estructura presenta un hilo temporal discontinuo, apuntalado por nombres y fechas, una estrategia que permite redondear una visión mucho más completa e intensa.

Quizás en algunas historias el terrorismo empaña la poderosa trama subterránea que en otros pasajes ha aparecido bajo formas alternativas: por ejemplo, en el protagonista de "Florida", que anota compulsivamente nombres de países exóticos que nunca conocerá (la mencionada disociación entre las ilusiones y el mundo real). Esta excepcional pieza, al igual que la no menos reseñable "Suicidio en la Tercera Avenida", refiere el desarraigo de los emigrantes latinoamericanos en un medio tan hostil como los Estados Unidos.

En los personajes y temas que trata el libro aflora, sin duda, la búsqueda del autor en pos de su propia identidad, ya que su familia emigró a Estados Unidos cuando el terrorismo despuntaba y él era apenas un niño. Aunque limeño de nacimiento, Alarcón se inscribe en la tradición anglosajona de la short story en la línea de Ernest Hemingway, Raymond Carver o John Cheever, tanto por la lengua en la que escribe como por la técnica depurada de la que hace gala. A pesar de ello, no rechaza la herencia cultural latinoamericana, con velados homenajes a Arguedas y Ribeyro, en la configuración de los caracteres y en la disección de una ciudad que, desde los años cincuenta, ha sufrido una desigual eclosión.

El relato breve es una de las fórmulas literarias que requieren mayor refinamiento. Y Daniel Alarcón, con Guerra a la luz de las velas, ha rubricado un sorprendente debut. No sólo por su prosa, eficiente y de una rica densidad expresiva, sino también por su fidelidad a la esencia del género: al cerrar el libro, su universo reverbera obsesivamente en la memoria del lector.



  Añade este artículo a tus marcadores favoritos menéame blinklist furl technorati del.icio.us Ayuda



¿En qué municipalidad le han puesto trabas y de qué tipo para formalizar su negocio?

4 Envíe su opinión


Copyright Empresa Editora El Comercio S.A.
Derechos reservados
Contáctenos

Edición impresa