Domingo, 17 de setiembre de 2006
Letra viva: La madurez de Calderón Fajardo
Ricardo González Vigil
Cuando fui jurado del concurso de novela Unanue, percibí un considerable potencial narrativo en "La colina de los árboles" (1981) del ganador Carlos Calderón Fajardo (Juliaca, 1946).

Los libros que publicó después ratificaron que poseía un universo creador de rara intensidad y complejidad, distante de la estética realista; pero adolecían de deficiencias en el lenguaje, los recursos expresivos y la estructura narrativa.

He aquí que ahora me entusiasma con "La segunda visita de William Burroughs". Hay deficiencias artísticas (reiteraciones que agregan poco); no obstante, prima una prosa flexible para fusionar puntos de vista (pasa continuamente de la primera persona gramatical a la tercera, ya que presenta, simultáneamente, a Portillo como personaje y cono el autor del libro en que se autorretrata distanciándose de sí mismo, en la misma medida en que está dejando de ser un novelista frustrado), tiempos (años 50, con un homenaje al poeta Juan Gonzalo Rose, ficcionalizado como Juan Martín Robledo; fines de los años 60, y 1993) y niveles de realidad (los hechos y los sueños, los recuerdos y los sucesos actuales desdibujados por los fantasmas del pasado), desplegando una obra rica en pasajes admirables y poderosa en carga simbólica para recrear la realidad peruana.

La esterilidad creadora de Portillo se presenta ligada a su amor por "lo viejo (...) como una herencia virreinal" (p.92), simbolizada por cómo depende de Raquel, una mujer varios años mayor que él. Interesarse por la prostituta sordomuda (¿el "mudo" de Ribeyro, el marginado?) es abrirse a un Perú caótico que supo presentir Burroughs en 1953: "se había adelantado al describir a los jóvenes perversos que habitaban los barrios marginales (...) había intuido el peso que años después tendría el tráfico de droga (...) Había caminado por los senderos del realismo sucio, que era aún tierra desconocida para los escritores peruanos 'sociales', quienes escribían con esperanza, idealizando lo que era ya depravado" (p.74); también, a los indígenas no los idealizó, sino que Burroughs mostró "la fuerza dionisiacas de un espíritu en el que la depravación era parte de la naturaleza" (p.75).

El título de la novela que escribe Portillo "Los sueños de Tagore" alude a la visión irreal del espiritual Tagore; se le opone el 'realismo sucio' revelado por el nihilista Burroughs.

Título "La segunda visita de William Burroughs"
Autor Carlos Calderón Fajardo
Editorial  Universidad San Marcos
Calificación ***
Argumento
El protagonista y narrador es un novelista que no ha logrado plasmar la novela de su vida. En 1993, con motivo de una supuesta segunda visita al Perú del escritor William Burroughs, consigue componer el libro que leemos, ajustando cuentas consigo mismo y con Montero, un poeta que prometía mucho a fines de los sesenta y que ha claudicado en el camino creador. Todo ello implica cotejos entre la Lima de 1953, la de fines de los 60 y la de 1993, cuya intriga es que la amante del protagonista fue pareja de Burroughs y cómplice suyo en un asesinato. En esta segunda visita lo secunda en un ritual sangriento.






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