Ante las recientes compras de su vecino, el Perú se ve forzado a comerciar armas. Sin embargo, sus adquisiciones no alcanzan ni la mitad de las obtenidas por Santiago.
BRUSELAS. Durante los últimos cinco años, Chile ha invertido más del doble que el Perú en compras de armamento europeo y se ha consolidado así como el segundo importador de equipo militar de América Latina, únicamente superado por Brasil. Las estadísticas demuestran que el Perú, tras varios años de austeridad, ha procurado reaccionar ante el ritmo de inversiones de su vecino, pero pese a sus esfuerzos viene quedando rezagado.
Las cifras provienen del Sipri, un instituto de investigación con sede en Estocolmo que promueve la paz internacional y la seguridad y cuyo trabajo, en un sector en el que el secreto de Estado prima sobre la transparencia, se cuenta entre los más fiables.
De acuerdo con los más recientes datos de este instituto, los últimos cinco años Chile ha comprado armamento europeo por un valor de 866 millones de dólares, de los cuales más de la mitad se invirtió el año pasado.
Simeon Wezeman, experto senior del Sipri, explica que con el fin de hacer comparaciones entre los datos de las transferencias de las diferentes armas e identificar las tendencias generales, su instituto se sirve de un valor indicativo de tendencias (VIT): "Los datos del Sipri constituyen únicamente un indicador del volumen de las transferencias internacionales de armas y no así del valor financiero real de las mismas", aclara Wezeman.
"Sin embargo, justifica, este método es el más fiable y certero en un caso como el de las transferencias de armamento, en el que el 95 % de la información simplemente es inaccesible o de dudosa procedencia". El Sipri combina diferentes tipos de información para hacer sus cálculos. "Recurrir únicamente a los presupuestos nacionales de defensa es engañoso y complicado, considera Wezeman, es difícil discernir entre los gastos en equipo militar y recursos humanos por ejemplo, entre mantenimiento y nuevas adquisiciones". "Por otro lado, continúa, no nos creemos a pies juntillas los precios oficiales del armamento, pues a menudo se producen acuerdos bajo la mesa entre vendedores y compradores".
CHILE DESPUNTA
A lo largo del período 2000-2005, el Perú ha comprado armamento a la UE por un valor de 369 millones de dólares (VIT), menos de la mitad que Chile. Los proveedores registrados fueron Alemania, Italia y Polonia. El resto de las compras peruanas, unos 258 millones de dólares, proviene de Rusia y Estados Unidos.
"El 2005 fue un año de gasto espectacular", se indigna Wezeman. Chile pagó diez veces más por armas que en el 2004 y en consecuencia el Perú multiplicó por ocho sus gastos. El experto prefiere atribuir el salto a una cuestión ante todo coyuntural: "Es sabido que Chile además de su presupuesto de defensa anual destina indefectiblemente el 10% del valor de sus exportaciones de cobre a la compra de armas. Dado que el precio de este mineral se ha incrementado considerablemente desde el año pasado, era de esperarse un incremento del gasto militar".
Para el Sipri la carrera armamentista que desata Chile es injustificada: "No hay motivos para tal comportamiento, las controversias antiguas no presentan visos de desembocar en enfrentamientos abiertos, Chile tampoco está envuelta en misiones de paz, así que en gran medida se puede atribuir su ritmo de inversiones al afán de sus gobiernos de congraciarse con los militares, en otras palabras: 'buying toys for the boys' (comprar juguetes para los muchachos)".
Mientras que Chile y el Perú no dejan de mirarse de reojo, Ecuador exhibe un gasto militar ínfimo en los últimos cinco años, apenas 58 millones de dólares (VIT). Wezeman encuentra dos explicaciones: "Por un lado este país se ha visto envuelto en crisis graves consecutivas que le han impedido invertir y en segundo lugar el tipo de conflicto que podría reencenderse con su vecino Perú seguiría presentándose como una guerra limítrofe focalizada que no requiere armamento masivo costoso y, por tanto, no amerita inversiones millonarias constantes".
TERCERO EN EL RÁNKING
Al observar las estadísticas de los últimos diez años, salta a la vista que en la región se está registrando una tendencia a la baja en cuanto al gasto militar. Incluso en países grandes como Argentina, Brasil y Colombia, con conflictos pendientes o guerra interna. Una vez más las crisis económicas vividas explican la reducción de los presupuestos.
Chile y el Perú son la excepción. Con altibajos, bien es cierto, la carrera armamentista que protagonizan los ha llevado a alcanzar el dudoso honor de ocupar respectivamente el segundo y tercer lugar como importadores de armas de toda América Latina, solo superados por el gigante Brasil, pero dejando atrás a países como Argentina, Colombia, México y Venezuela.
El caso del Perú es el más triste, según Zeeman. "Porque Chile por lo menos cuenta con los medios, mientras que el Perú, muy contra su pesar, se ve envuelta en una espiral de gasto sin fin cuando podría invertir ese dinero de otro modo", afirma el experto. "Cada vez que Chile compra con avidez, el Perú procura seguirle el ritmo, esto a su vez incomoda a Santiago, que entonces vuelve a invertir para restablecer su superioridad". "Esta competencia puede verse como un factor de estabilidad en la medida en que el Perú se esfuerza por impedir que Chile se dispare, pero es asimismo un factor desestabilizador, porque las adquisiciones militares de uno siempre irritan al otro", añade.
Consultado por el tipo de armas que Chile importa, Wezeman sostiene que se trata de material altamente ofensivo: tanques, aviones de combate, submarinos, misiles. "En general es material preciso para situaciones de agresión antes que para defender intereses económicos o mantener la paz y la seguridad interna", subraya.
EE.UU., un discreto proveedor
Las investigaciones del Sipri muestran que el grueso del equipamiento militar de Chile proviene de Europa . EE.UU. en cambio se ha vuelto un discreto proveedor de armamento para Chile. En los últimos cinco años, las importaciones del país del norte representaron apenas 35 millones de dólares de 952 millones.
En el caso del Perú, las adquisiciones facturadas en EE.UU. representan un sexto del total comprado (100 millones de un total de 627 millones). Para Wezeman esta evolución tiene una sencilla causa: "EE.UU. impone muchas condiciones para vender armas a países latinoamericanos, en general se muestra reticente a hacerlo".
El dato
Venezuela también
Este año, Venezuela se ha unido a la carrera armamentista. El gobierno de Chávez ha sellado acuerdos de compra de armas con España. Asimismo, suscribió en Rusia tratos para la compra de 100.000 fusiles de asalto y 24 aviones cazabombarderos.
Erik Struyf
Especial para El Comercio