Lunes, 20 de noviembre de 2006
Pese a cornada, Puerto cortó oreja


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SEGUNDA DE ABONO.Tan fría y nublada como la tarde fue la corrida de toros de ayer. El peruano Salas, el español Encabo y el rejoneador Fernandes pasaron desapercibidos



Por Bartolomé Puiggrós Planas

Una gran faena de Víctor Puerto en su primer enemigo la malogró con la espada, pero en su segundo, que le dio una cornada en el escroto, también estuvo superior y le cortó una oreja.

Tarde salimos ayer de Acho al finalizar la segunda corrida de abono de la Feria del Señor de los Milagros. Casi en la penumbra, pues solo se prendieron cuatro reflectores de los seis que tenía la plaza, Luis Miguel Encabo mató al sexto toro. La tarde estuvo nublada y con buena entrada en sol y menos en sombra.

El ganado estuvo justo de presentación, pero muy en tipo, y dio buen juego en la muleta en general, aunque mansearon con los caballos.

A la hora señalada hicieron el paseíllo el rejoneador portugués Rui Fernandes, quien precedió a las cuadrillas integradas por Pablo Salas, peruano y vestido de grana y oro, y los españoles Víctor Puerto, de tabaco y oro, y Luis Miguel Encabo, de fucsia y oro. El público los obligó a saludar desde el tercio.

UNA MALA TARDE
Tuvo ayer Pablo Salas, quien reapareció en Acho después de trece años. Su primer toro, con querencia a las tablas, no lo dejó torear y su otro enemigo, con codicia y prontitud, lo llevó por la calle de la amargura. Tampoco estuvo fino con los aceros y escuchó dos avisos en su primero y otro en el segundo.

UN TORERAZO
Puerto tuvo una sobresaliente actuación. Con finos lances recibe a su primero, gallea por chicuelinas para ponerlo en suerte, pero César Caro demora en picar al no dominar el caballo. Al fin va al relance del capote, hay chicuelinas en el quite, aunque le tropieza el capote. Coge al banderillero cuando se demora en saltar al callejón. Brinda al público y empieza con estatuarios, muy quieto. Luego, vienen los derechazos, que son ligados en un palmo. Siguen más trincherazos con más derechazos, también muy ligados. El toro repite con codicia y prontitud, luego hay girondinas, circulares, pases de todas las marcas, como se decía antes. Hay un trompicón en los naturales y vuelve con el péndulo y más naturales, pero se demora en entrar a matar y lo pincha, luego lo atraviesa, coge después una media estocada y aún hay dos descabellos antes de doblar. Pero queda su faena para el recuerdo.

A su segundo, un castaño que huía del picador, --¿para cuándo las banderillas negras?--, nada le hizo con el capote. Lo brinda al hijo de Antonio José Galán, también matador de toros que estaba en el callejón de paisano. Cuando nadie lo esperaba, empieza por alto y en un achuchón lo coge y le rompe la taleguilla. Empieza perdiendo pasos y robando muletazos, pero se acopla y rompe el toro y ya los derechazos tienen usía (señorío). Se pone un pantalón de monosabio y la faena sigue en tono grande: molinetes de rodillas en cadena, naturales, pases del desprecio, estatuarios mirando al tendido. Pincha, pero luego logra una estocada entera y le conceden la oreja.

DESAPERCIBIDO
Así pasó Encabo por Acho. Solo brega a su primero y quita por chicuelinas, deja dos pares al cuarteo y pasa en falso al hacerlo por las tablas. Cambian el tercio y pide permiso para otro par, también por los adentros, que le sale bien. Con la pañosa está voluntarioso, pero vulgarote sin llegar al público. Con el toro codicioso, receta media estocada y tiene que descabellar varias veces.

Al sexto lo lancea bien con el capote, cuartea los tres pares de banderillas, de los que se duele el toro y cuando se acoplaba bien en los dos pases fundamentales, el toro se raja y toma querencia en tablas y lo mata de media tendida y dos descabellos.

DESACERTADO
Rui Fernandes se presentó en Lima y, si bien le tocó un toro muy complicado que tenía marcada querencia a las tablas y pegaba unos arreones impresionantes, no lo dejó acomodarse. Además, salió sosote y no pudo lucirse ni en los tres rejones de castigo que le puso, ni en seis, sí seis banderillas, y luego vendrían dos cortas antes de coger el rejón de muerte y así, entre tropezones a los caballos, uno incluso contra un burladero, pincha con el rejón de muerte, clava otro y baja a descabellar. Mientras eso hacía, el caballo sin jinete daba la vuelta al ruedo entre aplausos por su valor, a pesar de las cogidas.

ENTRE BARRERAS
"Hubiera querido cortar las dos orejas. El toro fue bueno", fueron las pocas palabras que dijo cuando caminaba hacia la enfermería. El parte facultativo confirmaría que sufrió contusión y erosión en el escroto del lado derecho."
VÍCTOR PUERTO
ESPAÑA

"El último toro mío ha tenido clase. Lástima que la espada no me permitió el triunfo. Lima tiene una plaza (Acho) con mucho sabor y había que estar a la altura de ella", comentó brevemente al no haber redondeado una gran faena."
LUIS MIGUEL ENCABO
ESPAÑA

"Me habían hablado mucho de Lima. Creí que exageraban. Ahora que la conozco, digo que es verdad". Sobre su actuación en el coso de la bicentenaria plaza limeña continúa diciendo: "poco había por hacer, el toro tenía temperamento".
RUI FERNÁNDEZ
REJONEADOR PORTUGUÉS

"La desazón y su rostro adusto reflejaban su mal momento. "No he tenido suerte en mi lote. Es poco lo que he toreado en el año, pero tenía mucha ilusión en esta tarde. Se me fue esta gran oportunidad hoy en Acho."
PABLO SALAS
PERUANO

EL GANADO
Desiguales
GANADERÍA FUENTELAPEÑA
 
Se lidiaron siete toros de Fuentelapeña con divisa roja y blanca, de Colombia. Estuvieron parejos de presentación, pero no de pitones. Mansearon en varas y en la muleta repitieron con clase y nobleza.

Elegante. Número 122. Con 500 kilos, negro, bonito de tipo y cornicorto. Gazapón, toma un buen puyazo y empuja al caballo dos tercios y en la muleta tiende a tablas descaradamente.

Bienvenido. Número 101. Con 495 kilos, negro, terciado, bonito de tipo, bien armado, ligeramente bizco del pitón derecho. Al relance toma un corto puyazo, pero se crece en la muleta y da muy buen juego.

Castoreño. Número 94. Con 494 kilos, negro, terciado, bonito de tipo, bien armado y astigordo. Toma un corto puyazo, en el que suena el estribo. En la muleta se muestra codicioso.

Limeño. Número 145. Con 492 kilos, negro, gordo y despuntado reglamentariamente para rejones. Tiene una marcada querencia a las tablas, daba arreones y cogió varias veces a los caballos.

Hechicero. Número 171. Con 500 kilos, negro, brocho, bonito de tipo, terciado, se escupe en dos puyazos pero vuelve con el segundo del reserva. Está pronto y repetidor en la muleta.

Pisco. Número 152. Con 498 kilos, castaño, bonito de tipo y bien armado. Se escupe de los montados y llega con son a la muleta pero al final desarrolla sentido.

Adivino. Número 170. Con 499 kilos, negro, bonito de tipo y bien armado. Sale suelto del montado y rompe en manso, aquerenciado en tablas.





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