Uno se pregunta si en realidad lo que ha estado fallando, más bien, ha sido el acceso que han tenido los jóvenes a este género musical
Por Luis Bustamante Belaunde, abogado(*)
Hace unos días se llevó a cabo la final del Quinto Certamen de Audición Musical (CAM), evento que este año trató sobre la obra del connotado Wolfgang Amadeus Mozart, en el marco de las conmemoraciones que, en todo el mundo, se han hecho por los 250 años de su natalicio.
Por quinto año consecutivo, esta competencia interescolar, que hoy convoca a unos 1.000 colegios de todo el país, ha servido para desterrar un mito muy difundido en nuestros días en relación con el poco interés que despierta la cultura y, en particular, la música clásica entre la juventud.
Es muy común escuchar que los jóvenes no aprecian a los grandes compositores de la historia. Sin embargo, cuando se ve a centenares de ellos escuchando a Chopin, Bach, Beethoven o Mozart, y desarrollar una relación cercana con su obra musical, uno se pregunta si en realidad lo que ha estado fallando, más bien, ha sido el acceso que han tenido los jóvenes a este género musical. Quizá lo que ha sucedido es que han sucumbido al ruido y a la estridencia de mucha de la música de hoy porque nunca tuvieron la oportunidad de familiarizarse con las notas armoniosas de los grandes compositores de la historia.
Un segundo aspecto que llama poderosamente la atención es la destreza que desarrollan los jóvenes para identificar cada uno de los fragmentos musicales seleccionados. Ellos empiezan identificando las piezas tras escuchar 30 segundos de ellas, y la definición del ganador, todos los años, termina en tan solo un segundo, o menos.
Es realmente asombrosa esta capacidad de los jóvenes de reconocer las piezas con tan pocas notas, y esto, indudablemente, es algo que debemos estimular.
El premio que recibe el ganador, un viaje al país natal del compositor y a las ciudades en las que desplegó su talento artístico, en este caso a Austria y Alemania, incrementará definitivamente su bagaje cultural y hará de estos unos momentos inolvidables en su vida.
No podemos dejar de destacar que este enorme esfuerzo de los colegios Villa Caritas y San Pedro se logra gracias al apoyo de numerosas empresas e instituciones del país, que dejan muy en claro que las iniciativas privadas que promueven la cultura entre las nuevas generaciones son efectivas y que, por eso, vale la pena apoyarlas.
Hoy con orgullo podemos decir que, a través del CAM, estamos cultivando entre la juventud peruana una significativa legión de Amigos de la Música Clásica.
(*) RECTOR DE LA UNIVERSIDAD PERUANA DE CIENCIAS APLICADAS.