Al igual que su padre, también le encanta el fútbol. Llegó al Perú y, a pesar de que hace 24 años no vamos a un Mundial, pidió expresamente jugarse una 'pichanguita' con los "peruvians boys". No lo dudaron y jugaron.
Estuvo toda la tarde paseando en el Jockey Plaza y antes del partido, se había olvidado lo más importante: unas zapatillas. Bueno, no perdió el tiempo y se las compró, junto con su camiseta de Perú. Después, a la cancha. Para los incrédulos: jugó en la avenida La República 110, justo a la espalda del colegio Holy Trinity. Sí, el hijo de la máxima leyenda del reggae dejó su sudor en Surco, en Fútbol Plaza.
No era su concierto, pero apenas entró, todos los presentes --me incluyo-- se pararon y un poco más y aplaudieron. Los flashes comenzaron a brotar de todas las 'pockets' digitales y al príncipe rasta ya le temblaban las piernas por jugar.
Sorprendió a todos con su uniforme de la selección peruana. Pocos lo confundieron con Víctor Cartagena, ex defensa del Sport Áncash, pero hasta las chicas, que difícilmente podrían darle bola al peruano, se quedaron abobadas por su clon, el famoso y el cantante.
Entró a la cancha, comenzó a trotar y de pronto, le dieron la bola para que la tocara. Un paréntesis: como comprenderán, todos teníamos pocas expectativas acerca de su juego; sin embargo, en su primer toque de balón, mandó un cañonazo al palo. No solo canta bien, sino que también patea.
El encuentro fue el clásico partido de amigos que suelen reunirse a sudar el alcohol que tienen en sus cuerpos. Pues así fue, algunas buenas jugadas, muchos 'bloopers' y excesivas risas.
Esta vez, nadie coreó sus canciones, pero sí sus goles y sus jugadas. Salvo Índigo, un entusiasta que hizo una pequeña pancarta demostrando su amor hacia el caribeño. Fue una de las tantas muestras de cariño de las 50 personas que quisieron ver a su ídolo sobre el verde que tanto le gusta.
Un poco para la estadística: tres goles de Marley, cuatro pases gol, dos tiros al palo y ningún foul, jugó limpio, pregonando una de sus canciones: "Love is my religion". Y así fue. Terminó el partido: 68 minutos. Firmó unos 40 autógrafos. No lo dejaban salir y el tampoco quería. Sin embargo, se tuvo que ir. La otra hora ya estaba alquilada.
"Sí, hice buenos goles (risas). Pero me fallé varios. Está bonita la cancha y esos chicos juegan bien (risas) !"
Ziggy Marley
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