Miércoles, 11 de octubre de 2006
García aboga por democracia y alerta contra el "fundamentalismo andino"


El presidente Alan García fue cauteloso al referirse a la efervescencia política que se vive en varios países de la región, en donde muchos líderes sudamericanos han apelado al denominado "fundamentalismo andino" para imponer sus ideas políticas.

Sin mencionar de forma directa al gobernante venezolano, Hugo Chávez; al dictador cubano, Fidel Castro; ni al mandatario boliviano, Evo Morales, el presidente peruano atribuyó a dichos líderes el que surja en Sudamérica un nuevo fundamentalismo.

García lo identificó como "un fundamentalismo andino", cuya estrategia consiste en apelar a los recursos energéticos (gas natural y petróleo) o al incremento de los cultivos de hoja de coca para imponer sus posiciones de carácter político que podría resultar un peligro para la estabilidad del continente, mientras Estados Unidos fija su atención en otras regiones del planeta.

EL FATAL SALTO PARA ATRÁS
"El fundamentalismo andino moviliza a grandes muchedumbres étnicas y, en muchos casos, vinculadas al cultivo de la hoja de coca. Ese fundamentalismo puede tener consecuencias tan importantes como el fundamentalismo musulmán y puede significar un peligro para la estabilidad de Sudamérica", explicó.

"Soy un hombre de izquierda --agregó García-- que tiene compromisos con los más pobres del Perú y Sudamérica, pero hoy es un momento de lucha contra la pobreza y hay que aprovechar la capacidad expansiva del mundo. Sería un error creer que el Estado debe conducir el proceso de inversión y crecimiento".

En su crítica a quienes promueven los viejos modelos de estatismo y nacionalización, García dijo que volver a años pasados es un error. "Por más riqueza y petróleo que se tenga, eso conduce al empobrecimiento de los pueblos", comentó.

También desvirtuó una versión que Bush le había pedido que liderara un bloque para contrarrestar la influencia del presidente venezolano, Hugo Chávez, en América Latina. "El presidente Bush no me ha propuesto que lidere ningún frente. Eso sería poco elegante y yo jamás lo aceptaría", acotó.

García subrayó que las relaciones entre los pueblos siempre serán positivas y están por encima del trato entre los líderes y sus fobias o simpatías.

"Creo que dentro de las perspectivas de largo plazo de Estados Unidos, demócrata o republicano, está el fortalecer Sudamérica para evitar que sea pasto fácil de esas tendencias que van hacia atrás y que llamo fundamentalismo", sentenció el presidente peruano.





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