Una mirada al interiror del tenis peruano que hoy no la pasa bien
Por Jack Lo Lau
Tiene ocho años, recién está aprendiendo a amarrarse las zapatillas y ya está acostumbrada a tomar dos autobuses que la trasladen del Callao, lugar donde vive, hasta el Campo de Marte. Ah, encima el viaje lo hace sola. Está aprendiendo a jugar tenis, acaba de conocer lo que es una raqueta y es muy probable que este bichito que le ha picado por el deporte blanco se convierta de pronto en una verdadera pasión. Eso espera Maricielo Torres, una de las cientos de niñas seleccionadas en el programa Tenis en las Escuelas, una forma efectiva de atraer a los chicos con pocos recursos hacia un deporte catalogado para ricos.
En su lucha por mantener el interés por el tenis --o despertarlo, según la otra óptica--, la federación peruana de este deporte creó este programa orientado hacia los menores, con el fin de volverlo masivo y que cada vez más gente lo practique. "Queremos que a todos les interese el tenis. De cualquier parte del Perú, eso estamos tratando de hacer con Tenis en las Escuelas, y está funcionando. La primera etapa de selección ya terminó, y ahora estamos entrenando a esos chicos. Dentro de poco empezarán a jugar los torneos nacionales", comenta Edmundo Jaramillo, presidente de la FPT.
Apoyo a los tenistas
En menores se está concentrando todo el interés, pero ¿no cree que se está descuidando el tenis profesional, que es el que debe ser la vitrina? "No lo creo así. En ningún lugar de Sudamérica, excepto Argentina, se apoyan a los profesionales", dice el presidente.
Argentina es el equipo con mayor crecimiento tenístico de la última década. El año pasado llegó a ubicar a 10 tenistas profesionales entre los mejores 100 del mundo, y hoy tiene 94 en el ranking ATP; Perú apenas llega a 5. La diferencia es abismal y pasa, como siempre, por el tema del apoyo, no solo de la federación, sino también de la empresa privada, a la que muchas veces los mismos deportistas tienen que tocar sus puertas de manera individual, cuando lo usual sería que fuera la propia federación la que gestionara esos recursos.
¿Por qué? Jaramillo tiene un primer diagnóstico: "En el Perú no se puede conseguir dinero. La clase media y alta son muy egoístas, y ellos son los que manejan el dinero". No exagera el directivo, puesto que, por ejemplo, la primera raqueta nacional Luis Horna también lo cree así. "Es verdad, conseguir un sponsor acá es muy difícil, pero no imposible. La federación tiene muchas cosas positivas; acá estamos para sumar, pero en el ámbito profesional creo que su conocimiento es nulo. No saben. Deben traer a personas que realmente sepan manejar la federación en ese aspecto y hacer que más chicos anhelen llegar a profesionales".
Alejandro Aramburú, ex tenista profesional y director del programa Pro Tenis (financia entrenamientos y viajes a chicos de alta competencia), no se queda callado. "En el trabajo de menores no hay queja alguna. Pero no pueden decir que no pueden conseguir auspicios. En estos últimos 4 años he logrado, con toda la gente de la organización, juntar cerca de 60 mil dólares. No ha sido fácil, pero se tiene que luchar. Si yo estuviera al mando de la federación, se me caería la cara de vergüenza si no pudiese hacer algo por el tenis de alta competencia. Hay que moverse".
Dinero hay, no en exceso, pero se puede sobrevivir. "Tenemos algo de plata, que no es mucha, pero si destináramos ese dinero a los profesionales descuidaríamos mucho a los menores. Así que nosotros les estamos dando prioridad a ellos", sostiene Jaramillo, quien además aseguró que él tampoco tiene apoyo del Estado. "Con los 1.700 soles que le entrega mensualmente el IPD es muy difícil mantenerse", remata.
El dilema está instalado: ¿El dinero se debe utilizar para que los niños aprendan a jugar o para dárselo a los que ya saben, y ellos, con sus buenos resultados, hagan que las empresas se fijen en el tenis? Asimismo, ¿de qué sirve hacer una gran base si cuando están listos para la alta competencia no van a recibir apoyo?
Otra de las demandas es la poca preocupación de la federación en organizar torneos internacionales, ya que somos el único país de esta parte del continente que no tiene ni uno solo (vea cuadro). La respuesta es la misma por parte de Jaramillo: "No hay plata".
Soluciones a la vista
Para la FPT, la solución está en conseguir auspicios mostrando su trabajo en menores. Sin embargo, los verdaderos productos son los jugadores profesionales. Si a ellos les va bien y todos logran un buen nivel, el público se va a volver a enganchar en el tenis, los menores se van a motivar y las empresas van a invertir, y con ese dinero lo van a poder reinvertir en los menores, como ahora lo están haciendo. Si no hay dinero se tiene que ver la forma de crearlo.
Por su lado, Horna mira hacia delante y envía un mensaje a todos. "En el Perú, el tenis y todo el deporte está visto solo como un 'hobbie'. Es difícil conseguir auspiciadores, pero se tiene que luchar. No hay cultura deportiva, y eso se debe cambiar desde los colegios. Además, se debe hacer un plan de desarrollo para mejorar el tenis. Es una vergüenza que yo, desde hace ocho años, sea la cara del equipo nacional cuando somos más de 25 millones".
Aramburú también hace una recomendación. "Lo que debe hacer la federación es tratar de que los chicos se destaquen afuera y traigan logros y tengan roce. En mi época, nos mandaban a jugar a Estados Unidos, y no solo al primero de cada categoría les pagaban la gira sudamericana, sino también a 4 o 5 chicos. Eran cosas que motivaban. Es verdad que ya cuando eres profesional te la tienes que buscar con la tuya, pero en nuestra situación, la federación se debería mover un poco más".
No queda más que enfocar mejor las prioridades para hacer que el tenis peruano vuelva a tener roce internacional, y no esperar que cada 8 o 9 años salga un tenista que cargue con toda la responsabilidad de años de malas administraciones. Si todo sigue como está, lo más probable es que cuando deje de jugar Horna nos preguntaremos una vez más qué pasó con nuestro tenis.
Caso Chile
¿Desde cuándo el tenis creció en Chile? Desde la aparición de Marcelo Ríos. "A partir de ese momento, cuando Marcelo logró el primer lugar en el ATP las empresas privadas empezaron a invertir y poco a poco hemos ido creciendo. Así tiene que ser; el tenis que vende es el de alta competencia. Estamos obligados a apoyar a los profesionales", comenta vía telefónica Mario Pakosdi, presidente de la federación chilena de tenis. La federación organiza cinco torneos futuros por año y además tiene un fondo que ayuda a todos los jugadores que empiezan en la profesional, que en estos momentos son más de 20 chicos.