Lunes, 27 de noviembre de 2006
La paternidad del expresionismo


Mestra inaugurada en Asterdam revela la influencia del célebre pintor holandés en los expresionistas alemanes y austríacos, entre ellos Wassily Kandinsky, Egon Schiele, Paul Klee y Gustav Klimt



AMSTERDAM [DPA]. Que los pintores Vincent van Gogh, Cézanne y Gauguin son algunos de los antepasados más importantes del arte moderno es una verdad de perogrullo. Pero el verdadero impacto del pintor holandés Van Gogh (1853-1890) sobre los revolucionarios artistas del expresionismo en Alemania y Austria es algo que ahora demostrará una gran exposición en Amsterdam.

La muestra "Vincent van Gogh y el expresionismo", que el Museo de Van Gogh inauguró este fin de semana y podrá verse hasta el 4 de marzo del 2007, comprende unos 100 cuadros, incluyendo obras de los artistas Ernst Ludwig Kirchner, Max Pechstein, Wassily Kandinsky, Paul Klee, Alexej von Jawlensky, Gustav Klimt, Egon Schiele y Oskar Kokoschka.

Aun si pareciera que el trasfondo histórico del arte está manipulado y el Museo Folkwang de Alemania no se hubiera dado cuenta hasta hace pocos años de ese papel sobresaliente de Van Gogh, el reencuentro con obras maestras de la pintura en la ciudad de los canales es increíblemente atractivo.

También el desmembramiento del corpus artístico de Van Gogh, un poco académico, impulsó con sus colores libres y su trazo salvaje a los pintores del movimiento Brücke (Puente), con su contenido espiritual al grupo Der Blaue Reiter (El Jinete Azul) y con su psicologismo el modernismo vienés.

Cuán "moderno" era verdaderamente Van Gogh no quedó demostrado hasta el trabajo científico preparatorio, dijo el nuevo director del famoso museo de Amsterdam, Axel Rüger: "Él no fue un artista del siglo XIX, sino ya del XX". Su fuerte influencia no está limitada a los primeros años del expresionismo, como se sostenía hasta ahora, sino es visible hasta la Primera Guerra Mundial.

"Van Gogh fue un padre para todos nosotros", resumió también el pintor Max Pechstein para la generación expresionista, y eso es válido de igual manera para todos los aspectos de la pintura, como lo muestra el "Retrato del pintor Heckel" de Ernst Ludwig Kirchner del año 1907.

Confrontado con un autorretrato de Van Gogh de 1888, Kirchner interpreta al artista creando frente al caballete y remite, con la pincelada ancha, salvaje, el pelo rojo y la mirada penetrante en el retrato de su colega Heckel, al papel de pintor marginado considerado por Van Gogh.

Lejos de la representación realista, Van Gogh ya representaba en su obra maestra "El Zuavo" (1888), con un cálculo claro y de manera más eficaz, con un colorido más suelto, a las personas planas en el cuadro, como se puede apreciar en la pintura "Mujer joven con abanico rojo" de Pechstein, de alrededor de 1910, o en el compactado "Hombre sentado" de Heckel.

La desaparición de la profundidad en los cuadros es una característica del modernismo que ya se puede ver en los numerosos paisajes de la Provence que pintó Van Gogh y en el cuadro "Junto al mar" de Karl Schmidt-Rottluff, de 1906, que es como un mosaico plano de pinceladas rojas, azules, amarillas y verdes.





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