Martes, 27 de marzo de 2007
Un continente de la A a la Z: En exclusiva, un anticipo del Diccionario del amante de América Latina, de Mario Vargas Llosa


El más reciente libro de Mario Vargas Llosa es Diccionario del amante de América Latina (Paidós, 2006), una reunión de semblanzas, ideas y textos que tienen como tema América Latina y que ha sido extraída de su propia obra, a lo largo de varias décadas.

Castro, Fidel (1927). La única vez que conversé con Fidel Castro -aunque tal vez sea una exageración el uso de la expresión "conversar", porque Fidel Castro, en su convencimiento de ser un semidiós, no admitía interlocutores, sino tan solo oyentes-, me sentí enormemente impresionado por su energía y su carisma. Ocurrió una tarde de 1966, en La Habana. Éramos un pequeño grupo de escritores y fuimos conducidos, sin más explicaciones, a una casa del Vedado. Fidel no tardó en presentarse. Habló durante doce horas seguidas, hasta bien entrada la madrugada, sentándose y levantándose, gesticulando sin cesar, mientras encendía sus enormes cigarros, sin dejar traslucir el menor síntoma de fatiga. Nos explicó la forma más adecuada de tender emboscadas y la razón por la cual mandaba a los homosexuales a trabajar a los campos, en batallones disciplinarios. Nos anunció que el Che volvería a aparecer pronto al frente de un grupo guerrillero, y luego teorizó, bromeó, contó anécdotas, sin dejar de tutearnos ni de dar palmaditas en la espalda a todo el mundo. Cuando se marchó, tan fresco como había llegado, todos estábamos exhaustos y maravillados. (1971) *

Darío, Rubén (1867-1916). Para ciertos críticos Darío es apenas la versión hispanoamericana del arte y la sensibilidad de Verlaine y los simbolistas; para otros, su originalidad no tiene sombras y su modernismo es el primer movimiento literario original de América Latina. (.) Azul (1888) difundió por América un mito que prendió como la pólvora: la pureza del artista. Darío acababa de rechazar el naturalismo, que en un momento lo entusiasmó y, de paso, toda la realidad, a la que aquella escuela servía como esclavo (.). (1959)

Khalo, Frida (1907-1954).  (.) Lo más notable de esta irresistible y súbita ascensión del prestigio de la pintura de Frida Khalo es la unanimidad que la sustenta: la elogian los críticos serios y frívolos, los inteligentes y los tontos, los formalistas y los comprometidos, y al mismo tiempo que los movimientos feministas la han erigido en uno de sus iconos, los conservadores y antimodernos ven en ella una reminiscencia clásica entre los excesos de la vanguardia (.). (1998)

Lima. (.) Dicen que el odio se confunde con el amor y debe de ser cierto porque a mí, que me paso la vida hablando pestes de Lima, hay muchas cosas de la ciudad que me emocionan. Por ejemplo, su neblina, esa gasa que la recubre de mayo a noviembre y que impresionó tanto a Melville cuando pasó por aquí (llamó a Lima, en Moby Dick, "la ciudad más triste y extraña que se pueda imaginar" porque "ha tomado el velo blanco" que "acrecienta el horror de la angustia"). Me gusta su garúa, lluviecita invisible que uno siente como patitas de araña en la cara y que hace que todo ande siempre húmedo y que los vecinos de la ciudad nos sintamos en invierno algo batracios. Me gustan sus playas de aguas frías y olas grandes, ideales para surf. Y me gusta su viejo estadio donde voy a los partidos a hacerle barra al Universitario de Deportes. Pero sé que estas son debilidades muy personales y que las cosas más hermosas de mi país no están en ella sino en el interior, en sus desiertos, o en los Andes, o en la selva. (1983)

Perú. La violencia y la maravilla de las crónicas, nuestros primeros textos literarios -esas novelas disfrazadas de historia o libros históricos corrompidos por la ficción-, impregnan todavía la realidad contemporánea. Por lo menos uno de los problemas básicos se mantiene intacto. Dos culturas, una occidental y moderna, otra aborigen y arcaica, coexisten ásperamente, separadas una de otra por la explotación y la discriminación que la primera ejerce sobre la segunda. Mi país, nuestros países, son, en un sentido profundo, más ficciones que realidades. En el siglo XVIII, en Francia, el nombre del Perú tenía áureas resonancias y dio lugar a una expresión -"Cen n'est pas le Pérou!"- que se usa todavía para decir algo que no es tan rico ni extraordinario como su nombre sugiere (.) Nunca fue, al menos para la mayoría de sus habitantes, ese fabuloso país de las leyendas, sino más bien un conglomerado artificial de hombres de diferentes lenguas, usos y tradiciones cuyo común denominador era haber sido condenados por las circunstancias históricas a vivir juntos sin conocerse ni amarse. (1985)

Río de Janeiro. Desde que, muy niño, oí describir al tío Lucho las magias y difuerzos del Carnaval de Río, soñaba con verlo de cerca y, en lo posible, de dentro, en carne y hueso. Lo he conseguido. Aunque sesenta y dos años de edad, frecuentes dispepsias y una hernia lumbar no sean las condiciones óptimas para disfrutar de ella, la experiencia es provechosa, y afirmo que si toda la humanidad la viviera, habría menos guerras, prejuicios, racismo, fealdad y tristeza en el mundo, aunque, sí, probablemente, más hambre, disparidades, locura y un incremento cataclísmico de la natalidad y el sida (.). (1999)

DEL PRÓLOGO
"Este libro es, a su modo, una mescolanza plural, muy parecida, aunque en formato microscópico, de lo que, creo yo, es América Latina. Se compone de textos escritos desde que, en mi juventud, me descubrí un latinoamericano, hasta la fecha, que se ocupan de todos los temas imaginables -la revolución, la fotografía, ciertos hábitos del lenguaje popular, el cine, las dictaduras, el paisaje, los escritores, la historia, el humor, el fútbol, los viajes, la pintura-, y comprenden variedad de géneros: el reportaje periodístico, el artículo, la evocación, la reseña, la nota necrológica y hasta la ficción. Como están escritos en épocas diferentes hay entre ellos divergencias y contradicciones que hubiera sido deshonesto tratar de disimular. Lo que les da unidad es que todos ellos, desde distintas perspectivas y con diferentes pretextos, tratan de capturar a través de la escritura un instante, una imagen, de ese vértigo incesante que es América Latina, en alguna de sus infinitas manifestaciones".

Mario Vargas Llosa. Diccionario del amante de América Latina. Pág.13

BREVE PASEO POR LA CULTURA PERUANA
En el Diccionario del amante de América Latina abundan referencias a personajes peruanos y sus obras. Aquí, una pequeña muestra.

Alegría, Ciro (1909-1967). (.) El libro que vino en cierta forma (.) a proponer una imagen novelesca representativa del Perú a la manera clásica (.) es El mundo es ancho y ajeno. (.) Esta novela es el punto de partida de la literatura narrativa moderna peruana, su autor es nuestro primer novelista clásico. (1967)

Chabuca Granda. (.) Pocas personas en nuestra historia han hecho tanto para que el Perú fuera conocido fuera de las fronteras y para que la imagen que de él se proyectara por el mundo fuera la de una sociedad atractiva, antigua, alegre, un paraje de gracia, sentimiento y belleza donde vale la pena vivir. Aunque solo fuera por eso, los peruanos ya tendríamos una deuda impagable con Chabuca Granda. (2003)

Moro, César (1903-1956). Recuerdo imprecisamente a César Moro, lo veo, entre nieblas, dictando sus clases en el colegio Leoncio Prado, imperturbable entre la salvaje hostilidad de los alumnos, que desahogábamos en ese profesor frío y cortés, la amargura del internado y la humillación sistemática que nos imponían los instructores militares (.). (1958)

Porras Barrenechea, Raúl (1897-1960). (.) Se llamaba Raúl Porras Barrenechea. Era bajito, barrigón, de frente muy ancha y unos ojos azules que se impregnaban de picardía cuando soltaba alguna burla. Fue el más extraordinario profesor que me haya tocado escuchar. (.) En boca de Porras, la historia era anécdota, gesto, aventura, color, psicología (.). (1990)

Salazar Bondy, Sebastián (1924-1965). (.) Al coraje de ser escritor en un país que no necesita de escritores, Sebastián sumó la valentía de declararse socialista en una sociedad en la que esta sola palabra es motivo de persecución y espanto. Esto no lo condujo a la cárcel como a otros, pero sí le significó vivir en constante zozobra económica, ser privado de trabajos, vetado para muchas cosas (.). (1967)

Westphalen, Emilio Adolfo (1911-2001).  (.) Él es, sobre todo, un caso de moral literaria sin concesiones. Así asumió, desde un principio, y ha mantenido hasta ahora, su vocación de poeta y de hombre de cultura. Su silencio no es más que manifestación elocuente de esta actitud: una forma extrema de probidad (.). (1977)

* El año entre paréntesis al final de cada texto indica el año de escritura del mismo.


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