Por Francisco Sanz Gutiérrez
Lento pero parejo. A despecho de los incendios que el Gobierno se ve obligado a sofocar a un ritmo casi semanal, nuestra segunda entrega del MEMO (Medición y Monitoreo, elaborado por el Centro de Investigación de la Universidad del Pacífico) muestra que la tendencia de crecimiento del índice de gestión de gobierno, que empezó en setiembre del 2004, no ha sufrido perturbaciones en el tercer trimestre de este año.
Entre junio y setiembre del 2006, este índice experimentó un ligero incremento de 0,6 puntos porcentuales que, en consonancia con lo acontecido en los últimos dos años, obedece al ascenso de los indicadores de actividad y estabilidad macroeconómica.
Según el MEMO, más de la mitad de la mejora en la gestión del gobierno es atribuible al crecimiento del producto bruto interno (PBI) y de la inversión privada. De hecho, el PBI del tercer trimestre de este año subió 8,7% respecto al mismo período del año anterior. Y el flujo de inversión privada representó poco más del 16% del PBI, lo que implica un alza de 2,3 puntos porcentuales en comparación al tercer trimestre del 2005.
TREPADOS A LA OLA
Sin intención de pincharle la llanta al actual régimen, Eduardo Morón, investigador responsable del proyecto, apunta que es un poco difícil juzgar las acciones del gobierno aprista a través del MEMO de este trimestre "por cuanto hay cosas que recién se están materializando y cuyo impacto demorará en verse".
"Acá juega mucho el avance por inercia, como herencia del gobierno pasado, y la continuación de un entorno favorable hacia el Perú", agrega Morón.
Esto último explicaría por qué discusiones como la del retorno a la estabilidad laboral absoluta no impactan negativamente y se sigue creciendo. "En este caso, el peso del entorno internacional es mucho más fuerte, siempre digo que las políticas de los gobiernos a veces resultan poco importantes cuando el escenario es tan bueno", según el economista del CIUP.
¿Y el piloto automático hasta cuándo funcionará? Está claro que no será para siempre, que hoy los temas espinosos no pasan la factura, pero si no se cierran probablemente lo hagan luego.
Morón considera plausible, en todo caso, que el actual régimen siga los lineamientos marcados en política económica y no se empeñe en alguna modificación potencialmente problemática. "Quizá la modificación negativa más sustantiva sea el descenso del flujo de inversión extranjera, pero se trata de un indicador volátil ligado a dos aspectos, las dudas con respecto a la aprobación del TLC y la incertidumbre natural frente a la asunción de un nuevo gobierno".
Finalmente, de acuerdo con el líder del equipo del MEMO, "la figura es que sigue habiendo grandes tareas pendientes y muy pocos anuncios concretos en políticas de salud y educación".
EL PUNTO CRÍTICO
La educación es precisamente el rubro que no aporta nada al crecimiento del índice de gestión, que menor porcentaje de indicadores positivos presenta y el terreno donde se abonan las mayores desigualdades. No solo estamos ante promedios de cobertura relativamente bajos, sobre todo en educación inicial y secundaria, sino frente a notorias diferencias si comparamos lo que ocurre en las áreas urbanas y rurales del país.
Patricia Salas, presidenta del Consejo Nacional de Educación, reconoce que se está entregando diferentes calidades a los alumnos. Y acompaña la aseveración con cifras para el escalofrío: "Según una evaluación nacional de rendimiento del 2004, solo el 12,1% de los chicos de sexto grado alcanza los objetivos en comprensión de textos, pero esto se reduce al 2,3% en el nivel rural, así que la brecha es evidente".
En las áreas rurales es donde la educación se maneja peor, según León Trahtemberg. "Hay muchos distritos del interior en los que ni siquiera hay colegios secundarios, así que ni hablar de universidades o institutos".
El reputado educador aborda también la abrumadora disparidad en las universidades. "Lo dramático es que 8 de cada 10 estudiantes de universidades públicas no son pobres (según la clasificación teórica de pobreza), ocurre que los pobres están siendo excluidos, y entonces el capital humano que disfruta de alguna mejoría gracias al crecimiento económico es solo el 50% superior de la población, el resto no siente que el Perú mejore".
DISPERSO Y DESARTICULADO
Otra voz autorizada en estos avatares, la de Constantino Carvallo, lamenta que Alan García se esté dejando llevar por "ideas desarticuladas e improvisadas que no responden a una finalidad clara y que se niegue a aceptar planes de educación a largo plazo con metas concretas", como el Plan Educación para Todos al 2015 o el Proyecto Educativo Nacional al 2021.
Que el Acuerdo Nacional ya haya asumido este último como una política de Estado supone un paso adelante, pero como apunta Salas, "una manifestación de la más alta autoridad política del país sería interesante". Hoy por hoy, el ministro José Antonio Chang se ha comprometido con la implementación del PEN, pero el dictado de la norma queda en pendiente. ¿Habrá que esperar mucho?
NO ENFRENTA AL MONSTRUO
Yendo a la médula del problema, allí donde urge la cirugía mayor, Trahtemberg le enrostra al Ejecutivo un error estratégico. "No hay manera de reforzar la educación sin chocar con el Sutep. Y hay dos maneras de hacerlo: a cuentagotas como ahora o chocar frontalmente, es decir, sacando una ley de carrera magisterial y enfrentando el costo político. Hablamos de una ley que contemple aumentos meritocráticos y obtenidos a partir de evaluaciones integrales a los maestros, no de escaramuzas como las actuales".
Carvallo acota que el reflejo de la improvisación en educación son los enfrentamientos con el Sutep. "Es como si a nadie le interesara sacar la educación del ámbito de la lucha por el poder. Los avances en educación no pueden depender de los apetitos y políticas menudas de un gremio sindical o del gobierno de turno". Que no sea así, por los siglos de los siglos.