Domingo, 17 de diciembre de 2006
El noble oficio del maestro con vocación


Quizás un primer y sencillo paso para mejorar la educación sea motivar al profesor

Por Nelly Luna Amancio

Sobre el piso: una colorida alfombra rodeada por almohadones donde dan ganas de acomodarse para leer. Ceñidos a las paredes, los pequeños estantes cobijan libros de cuentos, poesías, animales e historietas. Es la biblioteca de educación primaria del colegio Fe y Alegría N° 1, en San Martín de Porres, un pequeño y relajado ambiente que se ha convertido en el lugar preferido de los estudiantes. ¿Qué tiene esta biblioteca para que incluso hoy, último día de clases, los chicos escapen de las celebraciones de sus aulas e invadan sus ambientes? La profesora María Orfelina cuenta la fórmula que ha logrado que al final de cada jornada los escolares hagan cola en la puerta de la biblioteca para leer o llevarse un libro a casa.

Ajena a las formas más tradicionales, esta biblioteca se asemeja más a una sala de entretenimiento que a un cuadriculado museo del silencio. Los escolares pueden acceder a cualquiera de los ejemplares y leer a pierna suelta. "Los chicos se sienten cómodos y se divierten leyendo", dice María Orfelina, una de las más comprometidas con el proyecto que busca, desde el 2002, promover la lectura.

El proyecto está dando resultados. "La comprensión de lectura ha mejorado sustancialmente en los años superiores", informa la hermana Rosa, subdirectora del plantel. La clave de estos logros consiste en un coctel de empeño y motivación por parte de los propios docentes. "Ellos no reciben un sol adicional por asumir estos proyectos, pero están muy comprometidos".

El desempeño de profesores como María Orfelina hace posible que en colegios, como este Fe y Alegría, se quiebre la agobiante y persistente curva de la baja calidad educativa en el país. ¿Qué diferencia a esta maestra de primaria con otros docentes de escuelas públicas?

"Los que enseñan mal es porque no tienen vocación, por eso nunca están motivados", sostiene. A esta educadora de 37 años, esposa y madre de dos hijos, le fastidia que sus colegas se quejen de "los problemas de infraestructura y presupuesto, pero que no hagan nada por superarlos. Falta inversión pero no podemos cruzar los brazos".

Y es que la mejora de la calidad educativa no necesariamente responderá a un incremento presupuestario. Durante la gestión anterior, el sueldo de los profesores se incrementó en un 40%; sin embargo la calidad, según el mismo Ministerio de Educación, no mejoró. Una encuesta nacional encargada el año pasado por el Foro Educativo a la empresa Apoyo sostiene además que un 47% de los entrevistados atribuye la mala enseñanza a la baja calidad del profesor (en una evaluación del 2002 para acceder a plazas docentes el promedio de 95 mil maestros fue 06, sobre un puntaje máximo de 20). Otro 24% responsabilizó al poco compromiso de los docentes con sus estudiantes.

Al otro extremo de la ciudad, en el asentamiento humano José Carlos Mariátegui de San Juan de Lurigancho, la profesora de secundaria Miriam Zegarra cuenta que en su colegio, el Juan Velasco Alvarado, también han logrado enfrentarse al bajo presupuesto del sector. "Hemos desarrollado talleres de danza, música o reforzamiento matemático, paralelos a las clases. Seguimos cobrando lo mismo, lo hacemos por el bien de los chicos pero también por nosotros porque no queremos caer en la rutina".

A Miriam, como a María Orfelina, le molesta la falta de vocación y motivación de algunos de sus colegas. Recuerda que cuando estaba en la universidad muchos de sus compañeros comentaban que no les gustaba enseñar, pero que habían postulado a Educación porque el puntaje no era muy elevado. "A veces creo que son ellos los que más se resisten a los cambios, cuando consiguen el nombramiento pareciera que pierden el interés, eso yo no lo entiendo, todos tenemos problemas pero debemos esforzarnos".

-- ¿Y tú por qué lo haces?

-- La educación necesita vocación de servicio. Formamos seres humanos. Es fácil ser profesor, lo difícil es ser maestro y que tus alumnos te lo reconozcan, responde.

No se equivoca el maestro Emilio Tenti, del Instituto Internacional de Planeamiento de la Educación (IIPE), cuando dice que "el maestro, más que un especialista en contenidos, debe ser un especialista en motivación y seducción. Debe respetar la curiosidad, el interés en saber, la pasión de descubrir, el placer y la disciplina de aprender".

¿Cómo se motiva a los docentes? El padre Jesús Herrero, coordinador general de los colegios Fe y Alegría, dice que el profesor debe sentir que está en un sitio donde es acogido y apreciado. "El problema que tenemos con los docentes es la mala imagen social que se ha creado en el país, se los ha homogeneizado a todos como malos", explica el sacerdote. Según él, casos como los de estas profesoras (María Orfelina y Miriam Zegarra) estimulan a seguir trabajando. "Si al docente no se lo estimula económicamente, por lo menos debería recibir una felicitación pública por su esfuerzo. El problema es que no hay ningún tipo de estímulo", agrega.

Un abrazo puede ser más que un gesto de reconocimiento. El último día de clases los chicos del Quinto C del colegio Juan Velasco Alvarado se despidieron de las aulas garabateando las faldas, blusas y pantalones. Desde una esquina, Miriam Zegarra escuchaba a Daniel Palomino, el muchacho de 17 años representante del salón: "A muchos de ustedes los conozco desde la primaria, me gustaría decirles que viene lo mejor, pero la verdad creo que lo peor viene recién... afuera está difícil. Solo quiero decir que lo posible ya lo hicimos, lo imposible lo haremos". Un silencio perverso y cómplice. Un abrazo de despedida.





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