
Por Marienella Ortiz Ramírez
Que la investigación tecnológica salvará al agro resulta un discurso recurrente, pero la práctica demuestra que no hay mejor camino que ese para modernizar nuestra agricultura. Si bien no tenemos los presupuestos de las economías del Primer Mundo, el Perú encontró un buen aliado en el Grupo Consultivo para la Investigación Agrícola Internacional (CGIAR), que reúne a los centros de investigación más importantes del mundo.
Durante los dos últimos años, estos han desarrollado 15 proyectos para solucionar algunos problemas agrícolas en el país. Los detalles de los resultados son dados a conocer por el coordinador ejecutivo de la secretaría técnica del CGIAR, Ricardo Sevilla (RS), y el representante del Centro Internacional de la Papa (CIP), Óscar Hidalgo (OH).
Tengo entendido que el resultado de sus investigaciones están divididas en sierra, costa y selva. ¿Qué han logrado en la sierra? RS: Hemos lanzado tres variedades mejoradas de papa que ya entraron al mercado (puneñita, colparina y serranita). Además de los productos, está el desarrollo de metodologías. Por ejemplo, ahora se puede controlar la polilla de la papa a través de un tipo de tierra. Eso tendrá un impacto tremendo entre los productores.
De lo investigado, ¿qué podría ser utilizado por el programa Sierra Exportadora?
RS: En primer lugar hay que analizar la demanda, ¿qué se necesita resolver en cuestiones tecnológicas? La idea es que los pequeños productores no pierdan ese tren.
OH: Otro de los resultados y que podría ayudar a Sierra Exportadora es nuestra base de datos de las principales variables de nuestra geografía, como es el tipo de suelo, las condiciones climáticas y la topografía de los valles. Podemos desarrollar mapas en los que se muestran los riesgos climáticos. Vamos a suponer que quieren sembrar alcachofas aquí (señala el mapa del Perú en la parte sombreada o de mayor riesgo), se los lleva la helada. Todo es hecho a través de satélites, de interpretaciones y estudios.
¿Con esto Sierra Exportadora diría en qué lugares sembrar sin problemas?
RS: Esto lo hemos desarrollado en el valle del Mantaro y en la cuenca del Vilcanota. Esta metodología se puede aplicar fácilmente en toda la sierra. Además la hemos desarrollado para Piura, donde hay el riesgos de la desertización del bosque seco.
¿Y en la costa?
RS: Justamente se está tratando de solucionar la depredación del bosque de Piura producido por el ganado de las cabras. Para ello se ha probado variedades de camote para ser usados como forraje.
OH: Las cabras se comen los algarrobos y todo lo que encuentran. Con el forraje del camote bajaría la presión en el bosque.
No es posible cultivar el camote en cualquier zona.
OH: Es más de zonas cálidas, de la costa del Perú.
Tampoco en Chile. Ellos están comenzando a cultivar algunos productos peruanos, como el rocoto, pero no pueden con el camote naranja
OH: No, porque es muy frío. Nosotros exportamos y tenemos un proyecto con Incagro para producir nuevas variedades de exportación. Es una buena alternativa para el arroz de la costa, como sabemos el arroz requiere demasiada agua y malogra los suelos.
¿Se trabajará en preparados?
OH: Aquí (en la CIP) tenemos un esfuerzo interesante con la papilla de camote, para mejorar la nutrición de los niños. Incluso se hizo un proyecto para comercializarlo, pero hasta ahora no encontramos al inversionista interesado.
¿El CGIAR ha encontrado alguna solución al tema del agua en el arroz?
RS: El arroz necesita 20 mil metros cúbicos de agua por hectárea, pero con las variedades desarrolladas por uno de los centros de investigación del CGIAR se requiere ahora mucho menos: solo 11.000 metros cúbicos.
¿Qué hay con las papas nativas? La variedad es impresionante y podría aumentar la exportación.
OH: Es un poco complicada su exportación en fresco por un tema de cuarentena, es una pena. Pero sí se puede exportar en forma procesada. Hay una empresa dedicada a ello que ha comenzado a colocarlas en mercados comunes.
¿Cuál es la diferencia entre una papa nativa y la convencional?
OH: La papa nativa es con la que crecieron los indígenas por miles de años. A través del proyecto del CGIAR hemos logrado catalogar las papas nativas solo de Huancavelica. Ese es el tesoro de nuestras gentes.
Huancavelica es una de las zonas más pobres del país, escuchar eso resulta paradójico.
OH: Ellos han logrado mantener sus papas y ahora con ayuda de los científicos se logró describirlas y colocarles una especie de 'quipus moleculares', como una huella digital para cada papa. Nadie vendrá y se llevará la papa en el bolsillo para robarla.
Por el momento sirve para el autoconsumo.
OH: Sin embargo, las papas con pulpas de colores se empiezan a comercializar como 'chips'.
RS: Es aún difícil ubicar esos piqueos, es más fácil consumir las papas nativas embolsadas.
Para gourmet
RS: Es un poco más cara que la otra, pero es más agradable. En el caso de los 'chips' no llevan tanto aceite porque tienen dos características: se queman menos y absorben menos aceites.
OH: Y son más nutritivas.
Pero lo que falta entonces es el ánimo emprendedor para comercializarlos a mayor escala.
OH: Ese es un problema, animar a los inversionistas. Mucha gente ya lo hace, pero aún falta mucho camino. Hay que crear ciertos consumos fuera del país y eso es labor de los inversionistas y quizá de Sierra Exportadora.
También han desarrollado una variedad de maíz altamente proteico.
OH: Este maíz tiene un gran nivel de proteínas que permitirá alimentar los pollos a menor costo, porque aquí se utiliza más maíz para conseguir la misma calidad de proteínas.
RS: San Fernando está haciendo una investigación para utilizarlo en alimentación de cerdos y aves con resultados muy buenos. El Instituto de Investigación y Extensión Agraria (INIEA) lo lanzará al mercado en enero.
Es posible cuantificar todos esos resultados
OH: Se estima que los beneficios para el Perú, solo por estudios de la papa, son de US$20 millones por año. Invertir en investigación es lo más rentable, es una forma de salir del subdesarrollo.
Con derechos
El Perú puede solicitar un promedio de 15 proyectos que son desarrollados por centros de investigación mundial.
Reunión anual
El último 21 de noviembre se reunieron para un balance.
Centro de la Papa (CIP)
El CIP invierte en capacitación US$250.000 anuales.