En destaque 4 JAPÓN. SENTIMIENTOS AL ATAQUE
Por Mario Castro Ganoza, corresponsal
TOKIO. Los cartelitos rezan: "Free Hugs", como quien anuncia la mejor oferta del día. Cartelitos que desde hace un par de meses se reproducen en la salida central de la estación de tren Harajuku, de la línea JR Yamanote, en pleno corazón de Tokio.
"Abrazos gratuitos" (Free Hugs), y es para no creerlo en un país como Japón, donde la reverencia le ha ganado la pulseada al apretón de manos y le ha puesto más rubor del necesario al beso en la mejilla, porque el contacto físico en esta casi aséptica sociedad japonesa es un tabú.
No se puede decir que los pequeños letreros, escritos con colores encendidos y decorados con corazoncitos, los porten mujeres que nunca han recibido una caricia o una muestra de afecto u hombres del mismo tipo que quieran "ganarse alguito" con la callejera demostración. Nada de eso. Porque las 'abrazadoras' son jóvenes o bellas, o ambas cosas, y hacen su trabajo con fuerza y convicción, y sin el menor atisbo de vergüenza.
Son, si se tuviera que describir de alguna forma, abrazos felices y espontáneos, y no solo un par de palmaditas en la espalda. Pero si la oferta sorprende, la demanda no se queda atrás, porque no son pocos los que hacen su colita para recibir el caluroso apretón de huesos.
"Es una forma sencilla de promover la paz y la amistad, demostrarle respeto a la gente, y darle un mensaje de unión", explica Yuki, 'abrazadora' de 21 años y universitaria, a quien una amiga de su centro de estudios la animó a pasar por la experiencia.
Este grupo, según nos dijeron, no se encuentra organizado en todo Japón y es más bien una iniciativa estudiantil. Pero cada vez son más las personas que en plazas y parques ofrecen su precioso servicio.
Otra cosa que se va volviendo cada vez más común es practicar el llanto como una forma de liberar el estrés de la vida diaria en una sociedad moderna y agitada como la nipona.
Porque en el país de la sonrisa, la armonía y el gesto amable, el llanto como terapia para dejar atrás las frustraciones gana cada vez más terreno, gracias al impulso de especialistas y medios de comunicación como la revista "Dakapo", que aseguró a sus lectores que "llorar les proporciona el mejor éxtasis que hayan tenido".
Algunos dicen que el 'boom' de las lágrimas tiene su origen en las desgarradoras telenovelas coreanas, que desde hace varios años arrasan la sintonía en el ámbito local. Otros responsabilizan del fenómeno a la fuerte competencia que enfrenta el individuo en la sociedad japonesa.
Hace solo un par de meses, una encuesta realizada entre 1.800 personas reveló que la mayoría se sentía mejor luego de un fuerte llanto, tendencia que inmediatamente encontró eco en iniciativas comerciales como la implementada por la tienda de alquiler de videos Tsutaya, que colocó una sección de películas propicias al llanto.
Lo que algunos llaman la época del llanto parece haber llegado definitivamente a este país.