JUAN CUQUERELLA
Director nacional de Fe y Alegría
Un Ministerio de Educación que lidere una propuesta educativa promotora, que actúe desde el derecho fundamental del niño --a quien la sociedad le dé, gratuitamente y sin engaño, una educación de calidad-- es, ciertamente, el Ministerio de Educación que necesitamos. Por ello, sentimos que estamos avanzando por el camino diseñado y asumido por todos en el Proyecto Educativo Nacional.
En ese caminar, es una buena y necesaria medida la búsqueda de un presupuesto suplementario que nos libre de aquel absurdo de querer dar más y mejor educación con menos presupuesto que el asignado el año anterior.
También es una buena señal dada por el Ministerio de Educación la propuesta para ir a una reingeniería total del sector. Sentiremos los primeros pasos de esos grandes anuncios cuando disminuyan los trámites, colas, coimas y obsoletos caciquismos de algunos funcionarios locales.
Dicha reingeniería debe empezar haciendo que el 1 de marzo, en todos los centros educativos públicos de los barrios marginales de Lima, Cusco, Piura, etc., en los caseríos ribereños de nuestra Amazonía, en las más de cien escuelas unitarias de Quispicanchi, los 77.600 alumnos de muy bajos recursos de Fe y Alegría tengan el profesor al que, como ciudadanos del Perú, tienen derecho.
Por este camino también apunta la nueva Ley de Educación 28044, que considera, en su introducción, que el estudiante es principio y fin de la Educación. Es más, el artículo 53 de dicha norma lo pone como centro del proceso y del sistema, incluso con capacidad de evaluar la calidad de la educación que recibe.