El expulsado secretario general del Sindicato de Construcción Civil de Lima, Vicente Aponte, aseguró sentirse el chivo expiatorio que el gremio nacional buscaba, a fin de culparlo y sancionarlo por los últimos actos de violencia atribuidos a obreros de su sector.
Asimismo, dijo ser una persona que se ha opuesto a todos aquellos grupos que fomentaban la violencia y ellos --agregó-- han intentado vincularlo con esas acciones. Incluso, mencionó entre esos grupos a un supuesto sindicato de obreros desempleados del cono norte.
Del mismo modo restó importancia a las pruebas presentadas por la Federación Nacional de Construcción Civil para acordar su separación. Sobre el video en el que se le vería negociando la contratación de vigilantes, Aponte señaló que se trató de una reunión en la que participaron los empresarios, la población y la policía para analizar la contratación de personal calificado y no calificado.
Sobre los testimonios que ratifican su vinculación con obreros violentistas, negó que fuera cierto y dijo que se trata solo de declaraciones que tienen el mismo peso que la suya.
Del mismo modo, aseguró que las motivaciones políticas de ciertos dirigentes nacionales para sacarlo del gremio han sido el trasfondo de su expulsión. "Parece que soy incómodo para algunos y consideran que es mejor que esté fuera de la organización", agregó.