CRISTÓBAL ALJOVÍN DE LOSADA
Historiador y abogado
La década del 80 sería la última de la Guerra Fría. La gran mayoría de los analistas no percibió estar viviendo su fin. Fue una sorpresa. La Guerra Fría implicó una guerra ideológica capitalismo-democracia versus el comunismo. También un enfrentamiento entre EE.UU. y la URSS por el control del mundo. El correlato de la Guerra Fría en América del Sur fue de lo más variado. Desde la Alianza para el Progreso y su visión de desarrollo, hasta el apoyo de dictaduras del cono sur con una triste política carente de respeto a los derechos humanos. El colapso del régimen comunista soviético dejó sin interlocutor a EE.UU. hasta el presente.
La década del 80 significó en EE.UU., así como en Gran Bretaña, la victoria de los conservadores (Ronald Reagan y Margaret Thatcher). El mercado, el optimismo por el sistema y el patriotismo fueron los ejes de su política. Este último estuvo ligado a la importancia que se les dio a las fuerzas armadas como parte de la lucha contra "el imperio del mal", o sea la URSS. La histórica alianza EE.UU. y Gran Bretaña se reforzó por los aspectos ideológicos que tenían en común Reagan y Thatcher. Ingenuamente los militares argentinos creyeron que como aliados de EE.UU. en la Guerra Fría, estos no intervendrían en la contienda de las guerras de las Malvinas. Se equivocaron y perdieron.