Ficción: otra historia

Por Jorge Paredes

¿Cómo y por qué te interesó la figura del inca, un tema casi extraño en la narrativa peruana?
Desde que era estudiante en San Marcos, Garcilaso ha sido un tema que siempre me ha interesado. Nunca creí, en realidad, que se trataba de un crisol o de una síntesis de peruanidad, sino siempre lo he visto como un sujeto escindido entre dos culturas que no se amalgamaban y que, más bien, tenían una relación de subordinación y de enfrentamiento. Este niño crece en un ambiente donde todavía se percibía la violencia propia de la conquista, y siempre me pregunté qué sentimientos produciría todo esto en él. En un libro como Los comentarios reales donde cuenta una visión casi armónica de la historia, yo estoy seguro de que eso era simplemente un deseo, una aspiración suya por tratar de construir a partir de los fragmentos de su identidad una idea de nación y de sociedad. Yo imagino que los gérmenes de este cuento están ahí. Siendo Garcilaso mestizo, va a combatir a los moros en nombre del rey de España y la cristiandad; lucha contra individuos físicamente similares a él y que vivían en condiciones parecidas a las de sus parientes maternos. ¿Qué habrá sentido Garcilaso en ese momento? Es algo que trato de responder en el cuento.

¿Ese vacío de la historia, tú lo llenas con la literatura?
Exacto. El cuento trata de cómo en una situación límite Garcilaso confronta su personalidad fragmentada. Cuando la historia cierra los ojos, la literatura los abre para comenzar a fabular, creo que esa es una de las grandes ventajas de la ficción, que te permite explorar campos donde no podría ir ningún investigador.

¿Y por qué crees que no existe una tradición de narrativa histórica entre nosotros?
Es cierto, no hay lo que podríamos llamar una tradición de novela histórica en el Perú, por lo menos de novelas importantes. Tal vez una excepción podría ser La violencia del tiempo de Gutiérrez, que aborda aspectos de la vida del Perú del siglo XIX al siglo XX. No sé por qué ocurre esto, tal vez porque no hemos llegado a digerir bien la historia o porque todavía no podemos asumir toda su riqueza. Aunque sería injusto decir que no existe un acercamiento a la historia, porque justamente ahora varios escritores se han acercado a los años ochenta y la lucha contra Sendero Luminoso.

¿Este cuento es parte de un proyecto mayor, tal vez de una futura novela?
Sí, la escritura de este cuento me ha reafirmado que el lado andino o lo que tenga que ver con cuestiones concernientes con la identidad me interesan mucho. En realidad, por mis padres (nacidos en Ancash) yo siempre he vivido inmerso en la cultura andina, en esas historias que se contaban en la mesa familiar sobre ánimas que se aparecen en la noche o sobre espíritus. Todos esos elementos me han nutrido desde niño, entonces escribir sobre eso no me es ajeno ni difícil. Tengo proyectos de novelas históricas, pero el mundo andino va a estar presente de una manera muy importante en estas historias.

¿A qué mundo andino te refieres? Te pregunto esto porque últimamente se ha hablado mucho de mundo andino y de mundo criollo y de escritores que representan a estos reductos de manera exclusiva en una separación que suena hasta absurda y extraliteraria?
Como lo has dicho, esos son debates extraliterarios. Te soy sincero, siempre he estado de lado de Gutiérrez, de Reynoso, que son escritores que yo admiro, pero me parece que ese es un falso problema. Cuando te hablo del mundo andino no me refiero a esta visión de lo andino por oposición a lo criollo, sino que pretendo escribir textos que construyan una visión posible de los andes. No puede haber separaciones tajantes, porque somos una sociedad absolutamente mixta, mezclada. Cuando hablo de lo andino, lo relaciono con lo histórico, y te digo que me gustaría escribir novelas ambientadas en tiempos de los incas, obviamente no para construir paraísos inexistentes, sino para decir cómo en una cultura tan distante las relaciones pueden ser tan conflictivas como lo son, de repente, en nuestro tiempo. Yo me pregunto hasta qué punto las culturas, aun las más diferentes, no tienen puntos comunes, acaso por ser andinos no han tenido relaciones de padres a hijos, luchas de amigos contra enemigos, que en cierto modo son elementos que han construido la gran literatura universal.