En una rueda de prensa, García-Alix dijo que lo que le interesa "es la mirada del retratado, los ojos. A los pocos segundos de mirar la fotografía, uno se olvida del desnudo y se queda prendido de la mirada". Para el autor de las imágenes, sin embargo, "no se trata de fotografías duras. El desnudo no es duro, hay otros trabajos que son mucho más fuertes, a mi modo de ver".
El conjunto de retratos en blanco y negro sorprende por cómo conjugan una enorme carga emotiva respecto a sus retratados, la impactante crudeza de las escenas y su extremada delicadeza estilística. Sobre la supuesta explicitud sexual de sus fotografías, el artista aclaró que sus retratos son justamente lo opuesto de las imágenes pornográficas, ya que "impiden toda posibilidad masturbatoria al humanizar a la mujer, son amigas y su mirada es el centro de la fotografía".
"Lo más difícil es comprender al ser humano que retratas", apuntó García-Alix, nacido en León en 1956. "Mis amigos dicen que mis fotos son tristes", señaló, "y probablemente sea cierto. He tenido una vida muy intensa, lo que no significa una vida alegre".
Alberto García-Alix recibió en 1998 el Premio Nacional de Fotografía de España y ha expuesto en algunos de los más prestigiosos centros de arte mundiales.