Punto de vista: Innovemos, sí... ¿pero cómo?

Por Carmen Rosa Graham, administradora*

Albert Einstein definió como "loco" a aquel que quiere lograr resultados diferentes... y sigue haciendo lo mismo.

Sucede que si bien toda innovación comienza con el deseo de hacer algo --cualquier cosa--, eso no basta, pues lo más importante es hacerlo de una manera diferente. Son necesarios entonces tres conceptos: el deseo, el qué y el cómo.

Hasta aquí, los conceptos aplican a cualquier campo de la actividad humana, pero ya cuando nos referimos a la tarea de transformar una organización hacia la meta fijada, se tienen otros requerimientos, como tener total transparencia y cuidado extremo de no perder de vista el corto plazo.

Cuando innovamos requerimos entonces transformar la organización de manera importante: tanto la gestión técnica empresarial como el capital humano. Esa transformación es un proceso continuo y debe ser dirigido por la cabeza de la organización (presidente o gerente general, según sea su naturaleza). Sin embargo, en organizaciones cuya transformación o crecimiento puedan ser traumáticos o de alto riesgo, se sugiere un ejecutivo que actúe como bisagra entre el corto y largo plazo, entre lo operativo y lo estratégico, entre la operación y el entrenamiento. Esta posición ejecutiva en algunas empresas es denominada Chief Transformation Officer (CTO) o director de transformación o gerente de innovación.

El CTO requiere un entendimiento clarísimo de la dirección que tomará la empresa, participa además en las reuniones de trabajo del 'hoy' --comité de gerencia o como cada empresa llame a la reunión donde se revisan los avances de la operación--, así como en las reuniones de estrategia y seguimiento de ella, asegurándose de la concordancia entre lo que se hace y los planes de cambio.

Por lo general, el CTO es una persona de fuera de la organización que trae una perspectiva fresca y que actúa como agente de cambio, conoce de comportamiento organizacional y de tecnología. No tiene que ser un experto en el sector.

Este rol de bisagra también lo desarrolla entre las áreas de negocio y la unidad de desarrollo de talento (antes Recursos Humanos) para asegurarse de que la gente comprenda que la empresa debe cambiar y sus colaboradores también, pero que ello no implica que van a ser cambiados por otros. Debe velar también por la eficacia de los procesos de capacitación.

Si bien la comunicación la debe realizar el presidente o gerente general de la empresa, el CTO debe ser un magnífico comunicador y estar siempre pendiente del correcto entendimiento de los mensajes y de la transparencia de la información a proporcionar.

La evaluación del CTO está basada en indicadores cuantificables del avance en el proceso de transformación.

Con estas líneas espero haber contribuido a aclarar algunos cuestionamientos sobre este puesto al interior de una empresa, el cual considero estratégico y cuya importancia recién está por ser reconocida en nuestro país.