Por Antonio Orjeda
Mientras usted lee esta página, ella está en Nueva York. Mientras muchos empresarios ven solo cómo incrementar sus ganancias, ella crece pero sin dejar de pensar en cómo hacer para que crezcan los demás.
María Esther Landa creció en Villa El Salvador, es hija de comerciantes y, con su hermana, forjó Santa María Eventos, una empresa que nació como metalmecánica. Semanas atrás, María Esther se enteró de que había sido seleccionada para participar en un programa para mujeres líderes. Por eso está ahora en Nueva York, por eso se ha reunido con Hillary Clinton.
María Esther está allá, pero no deja de pensar en qué puede hacer --aquí-- por los demás.
A los 25 años, Villa El Salvador la eligió joven empresaria del año; a los 27, el Ministerio de Trabajo la incluyó en un libro sobre los peruanos de éxito, junto con los Añaños y Wong. Ahora tiene 30 y el Gobierno de EE.UU. y la revista "Fortune" la han seleccionado para que sea parte de un programa para mujeres líderes. ¿Cómo explica su evolución?
Es el resultado de una necesidad y de las ganas de crecimiento personal; y del querer que las demás personas también crezcan. Es una combinación. A mí me preocupa mucho mi crecimiento personal en todos los aspectos, yo lucho por lo que quiero; pero sin dejar de ver el padecer de otras personas, y trabajo por ayudarlas.
¿Cómo fue seleccionada?
Representantes de organizaciones empresariales presentaron nombres de mujeres empresarias, de mujeres con liderazgo; yo fui parte de una lista.
Su nombre fue uno de los que se presentaron al final, razón por la que le llegaron a decir: no te hagas ilusiones.
Los nombres fueron llegando de a pocos, es que en el Perú hay muchas mujeres empresarias; y las candidatas fuimos seleccionadas en EE.UU. por las organizaciones a cargo del programa.
En el mundo fueron seleccionadas 30 mujeres, una de ellas es usted, ¿qué siente?
Es una gran responsabilidad, pero, sobre todo, es una exigencia: ahora tengo que dar, tengo que avanzar más. Yo ya me he comenzado a preguntar cómo puedo ayudar con esta capacitación que voy a recibir, y el hecho de recibirla en inglés me ha obligado a prepararme más, y eso, para mí, es una señal de cambio: de un esfuerzo que va a iniciar un proceso de cambio.
Me habla de cambio. En la última década su vida ha cambiado mucho: ha pasado de ser una incomprendida por trabajar en metalmecánica, un rubro que se cree solo para hombres, a una reconocida mujer de éxito.
Mi trabajo y mi esfuerzo han sido reconocidos, y eso me ha dado muchas satisfacciones. Sin embargo, lo más importante es que estoy caminando por donde yo quiero caminar, trabajo en lo que quiero trabajar, cumplo una labor con quienes creo que lo debo hacer: con las comunidades, con los jóvenes, ¡estoy haciendo lo que quiero hacer!
Ahora, hay reconocimientos que motivan --porque siempre se presentan dificultades--, pero yo no hago esto por los reconocimientos, sino porque siento que debo hacerlo y no voy a cambiar de manera de pensar.
Cuando Jefferson Farfán comenzó a destacar en Europa, hubo prensa seria que se preguntó: no parece peruano. ¿Cómo entender esta incapacidad para reconocer que nosotros podamos hacer algo valioso?
Es un error. El liderazgo nace cuando tienes sobre tus hombros una gran responsabilidad. En mi caso, el haber nacido en un país en el que muchos jóvenes, muchas mujeres, pasan por tremendas necesidades, ha hecho que sienta las ganas de cambiar muchas cosas, ¡ahí nace el liderazgo! En querer cambiar tu entorno para bien; y en los asentamientos humanos, los jóvenes, las mujeres, cargan sobre sus hombros la pobreza del país, y procuran el cambio, ¡allí están nuestros líderes!
Su familia no es pudiente, usted pudo haber seguido dedicándose a hacer crecer su empresa. ¿Por qué preocuparse por los demás?
Tiene que ver con la sensibilidad de las personas: es difícil comprender una realidad cuando no se vive en ella. Yo vivo en Villa El Salvador, un distrito con muchas necesidades; un distrito pujante, con gente muy emprendedora, pero con necesidades. Entonces, al haberlo vivido, uno siente la necesidad de que eso cambie, para que otras personas puedan tener una vida mucho más digna, para que puedan alcanzar el éxito en el distrito donde viven, ¡es eso lo que me motiva! No he permitido que tanta necesidad a mi alrededor me insensibilice.
Yo recuerdo a una gran mujer: a la madre Teresa de Calcuta. Cuando le regalaban colchones, frazadas, calefacción, para ella y las mujeres de su congregación, ella los devolvía porque decía que no podía tener todo eso, de lo contrario las mujeres que trabajaban con ella iban a dejar de sentir lo mismo que sienten los pobres. Para ayudar, hay que sentir lo que sienten los otros, ¡ahí nacen los líderes!
En febrero último usted participó en el debate "Mujeres construyendo el futuro", organizado por el Buró de Mujeres Apristas. ¿Usted es aprista?
Mi familia es aprista. Nosotros crecimos con consejos muy sabios de mi padre, quien nos recordaba que Víctor Raúl Haya de la Torre decía: "Jóvenes, prepárense para la acción, mas no para el placer". También decía: "Joven, si sabes mucho, enseña; si sabes poco, aprende...".
Eso se ha trastocado, ¿no? El Apra es un partido poco democrático, sus líderes siguen siendo los mismos.
En todo el mundo los partidos políticos están en crisis, por muchos motivos, y uno de ellos es que los candidatos ofrecen muchas cosas pese a que en sus países no existen los recursos. Por eso los jóvenes no se acercan a la política, porque creen que los políticos mienten...
La compra de contenidos de un periódico por el ministro Garrido Lecca no fue una 'patinadita' como dijo el presidente, ¿no?
Claro. Yo insisto en que los candidatos hacen muchas promesas pese a la falta de recursos... Si los políticos fueran sinceros y dijesen: esto es lo que tengo como país y esto es lo que yo puedo hacer, ten la seguridad de que las personas optarían por quien más les ofrece. Es un círculo vicioso...
Usted entonces tiene un gran trabajo, porque el Perú necesita políticos que valgan la pena y hoy no los hay. Además, como empresaria que ha surgido en un cono, lo sabe: ustedes han salido adelante pese a los gobiernos de turno.
Así es, por eso me parece muy bien que el 2007 haya sido llamado Año del Deber Ciudadano, porque sacar adelante al país no es solo el deber de los políticos.
Ahora está naciendo un nuevo tipo de empresario, uno que se identifica con el país, que no es el del tipo que solamente busca obtener beneficios propios; estos nuevos empresarios incluso revierten en beneficio de su lugar de origen, y nosotros necesitamos a ese tipo de personas, que se identifiquen con el país, desde la política, el ámbito empresarial, de la educación... ¿Porque cómo nos podemos quejar del país si solo buscamos nuestras comodidades? Falta compromiso. Falta que los jóvenes participen en política, para que no repitan los errores que los políticos hasta ahora cometen, para que sean sinceros, porque ahora vemos que la sinceridad que demuestran algunos políticos está dando resultados.
¿Cuáles?
No me refiero a una persona, sino a los signos que viene revelando más de una. Por lo visto hay quienes escuchan, que entienden lo que la población requiere. Pero insisto: todos tenemos responsabilidad en esto.
Usted no fue elegida por el Gobierno de EE.UU. ni por "Fortune" por ser buena lanzando promesas, sino por su trabajo, por sus obras.
Una cosa que aprendí al hacer mi empresa fue que no existen imposibles. Entonces, cuando veo algo que no funciona, digo: voy a hacer un proyecto, me programo y hago que muchas personas me ayuden, y lo logramos: cambiamos lo que queremos cambiar. Esta confianza, este saber que podemos cambiar nuestra realidad, deberíamos tenerla todos los jóvenes. Para que eso suceda, no debemos dejar que nuestros sueños permanezcan en nuestra cabeza.
LA FICHA
Nombre: María Esther Landa Chiroque.
Colegio: Santa Rosa de Lima, de Villa El Salvador.
Estudios: Mecánica automotriz en el Instituto Gamor, electricidad en el Instituto Julio C. Tello, estructuras metálicas en Care Perú y soldadura en el Senati. Está por concluir Administración en la Universidad Ricardo Palma.
Edad: 30 años.
Cargo: Gerente general de Santa María Eventos.