COSTA RICA. Emergencia controlada
Por más de cuatro horas retuvo a hombre que habría estafado a su familia. Embajador ruso negó que se hubiera tratado de una toma de rehenes
SAN JOSÉ [EL COMERCIO/ AGENCIAS]. Horas de angustia. La crisis vivida ayer en la Embajada de Rusia en la capital costarricense terminó de forma pacífica con la entrega del joven Román Bogdanyants a las autoridades policiales luego de permanecer más de cuatro horas dentro del recinto diplomático.
El país entero estuvo en vilo durante todo el tiempo que duró la emergencia por el temor de que se produjera una nueva tragedia, como la ocurrida en la Embajada de Chile, hace tres años, que concluyó con cuatro personas muertas.
Alrededor de la embajada se concentraron decenas de policías armados y escuadrones de rescate. Además se suspendió el tránsito y se observaron movimientos sigilosos por los alrededores del edificio.
Poco más de cuatro horas duró la angustia hasta que el mismo embajador, Valery Nikolayenko, despejó las dudas y alejó los temores. Se trataba de una disputa económica entre dos presuntos ciudadanos rusos por el incumplimiento de una deuda. Uno de ellos, un joven, el afectado por la "estafa", se abalanzó sobre otro compatriota, le arrebató un arma y luego se atrincheró con él en una oficina.
Cinco de los ocho funcionarios que permanecían en la embajada cuando estalló la disputa salieron por sus propios medios antes de la rendición.
Por varias horas los medios de comunicación informaron sobre la emergencia como si se tratase de una toma de rehenes. Pero Nikolayenko dijo a la televisión local que ni él ni otros tres funcionarios que permanecían en la embajada corrían peligro ni estaban retenidos, sino que seguían allí para colaborar con las autoridades. "Tenemos la libertad de salir, pero estamos al tanto de lo que pasa: ningún funcionario corre peligro", expresó.
Luego de varias horas de negociaciones, en las que participaron el propio Nikolayenko y familiares del sospechoso, Bogdanyants abandonó la sede diplomática cubierto con una capa amarilla y escoltado por varios guardias, tras entregar el arma que tenía, confirmó el vocero del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Francisco Ruiz.
Junto con el agresor salió otro ciudadano ruso que habría sido retenido a la fuerza por Bogdanyants, dijo Ruiz. El hombre no fue identificado de inmediato.
Cuando el joven, de unos 20 años, salió esposado y custodiado por la policía, un soplo de alivio se sintió en San José, en especial entre los altos círculos del gobierno.
FIN DEL DRAMA
La televisión local transmitió el momento en que la policía lo trasladaba hasta un vehículo rojo estacionado en las cercanías para llevarlo hasta las celdas del Segundo Circuito Judicial, para tomarle su declaración.
Luego de la entrega del sospechoso, el embajador ruso resaltó que "ahora todo está tranquilo, porque ya esos dos sujetos salieron tranquilamente". Agregó que junto con la policía costarricense "estamos revisando el terreno, hay unos pequeños daños (en una puerta), pero lo importante es que todo terminó sin violencia y el personal está bien".
El diplomático indicó que investigarán por qué una persona pudo ingresar a la embajada con un arma que no fue detectada.
Las versiones que manejaban algunos medios de prensa costarricenses contaban que Bogdanyants ingresó al país caribeño en el 2005 y radicaba allí junto con el resto de su familia.
Según Artur Mitiniani, amigo del sospechoso, la familia del joven habría tenido problemas con el otro ruso, y por ello habrían perdido unos 54.000 dólares.
Al momento de la emergencia había unas ocho personas en la sede diplomática, que funciona en un edificio de cuatro pisos al este de San José. En sus cercanías se encuentran varias otras embajadas, como la de Venezuela, las que cerraron sus instalaciones apenas se supo del incidente.>
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Acción inmediata
Enterado del incidente en su embajada en San José, el Gobierno Ruso pidió a las autoridades costarricenses que hicieran "todo lo necesario" para garantizar la protección de su personal. El portavoz del Ministerio de Exteriores, Mijaíl Kamynine, también pidió que se garantizara que los "culpables serán castigados".
Motivo de disputa
Aunque las autoridades locales no han confirmado el motivo que desencadenó la emergencia, los medios de prensa indicaron que al parecer el problema surgió por un falso proyecto para producir piña, en el que la familia de Bogdanyants había invertido sus ahorros.
Extraño caso
Un presunto amigo del joven Román Bogdanyants explicó que se dedica a reparar equipos eléctricos y tiene pasaporte de Kirguizistán. Además lo describió como una persona "muy tranquila".
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