ICA. De regreso a casa
Ejemplar sería devuelto a Chile a fines de mayo o a principios de junio. Ave ha sido aislada para evitar que se acostumbre al ser humano
Por José Rosales Vargas
El pingüino de Magallanes, que hace unos días arribara a Paracas, tras recorrer más de dos mil kilómetros desde el extremo sur de las costas de Chile, se ha recuperado completamente de una herida que tenía en la aleta derecha. Así lo señalaron ayer los biólogos de la Reserva Nacional de Paracas que tienen a su cargo el cuidado de esta ave, conocida también como pingüino patagónico o de la Antártida.
El pingüino habría perdido el sentido de orientación debido a su temprana edad y a que se encontraba en plena fase de adaptación al mar. Se estima que sería un ejemplar joven, de apenas un año.
"Al parecer se desorientó y se perdió en el mar debido a las diversas corrientes marinas o porque estaba en plena fase de adaptación. En su incesante búsqueda de alimento, arribó casualmente a nuestras costas, en un hecho inédito", explicó el jefe interino de la reserva, perteneciente al Instituto Nacional de Recursos Naturales (Inrena), Wilder Canales.
A fin de lograr que el pingüino se vuelva a adaptar a su hábitat natural en el estrecho de Magallanes, en Chile, los especialistas, con ayuda de los guardaparques de la reserva, han iniciado ayer el adiestramiento que le permitirá al pingüino volver a casa a fines de mes o en los primeros días de junio, confirmó Canales. En el estrecho de Magallanes hay unos 40.000 ejemplares de la especie a la que pertenece el pingüino.
SE COORDINA RETORNO
El retorno del ave es coordinado por el Inrena con sus pares chilenos para precisar la fecha en que se producirá la devolución de este ejemplar, que no podría volver a repetir su aventura, pues se corre el peligro de que, como se presume le ocurrió la primera vez, sufra ataques de los pescadores.
Los especialistas creen que su herida en la aleta derecha se produjo cuando intentaba escapar de alguna red de pesca. Para suerte de esta singular ave, un buen pescador lo encontró mal herido y lo entregó a los biólogos del Inrena.
El pingüino se mantiene aislado en un área de mar que administra la reserva en el sector de Laguna Grande, 40 kilómetros al sur de Paracas, para evitar que tenga el menor contacto posible con el ser humano.
"Ello ocasionaría que se acostumbre a la presencia del hombre y haría difícil de que sobreviva en su hábitat. Tratamos de que se mantenga en estado casi silvestre", explicó Canales. Su alimentación es balanceada y consta de anchoveta y pejerrey, lo que le ha permitido alcanzar un notable aumento de peso.
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