Porque la lengua es libertad

LA IMAGEN ES TODO. Reneé Le Saint y Jean-Louis Descroix son una pareja de franceses que recorre el Perú realizando documentales sobre el uso del español en la vida cotidiana para llevarlos a Francia y enseñar a los niños de allá que hay otros idiomas, pero más que eso, otros mundos

Por Ricardo León

 Acaso las conquistas más abusivas de la historia hayan sido las idiomáticas por atentar contra el derecho de uno de hablar en el idioma que le dé la gana. Francisco Franco restringió --eufemismo para prohibir-- el uso del catalán y del vasco en España, llevándolas a convertirse en lenguas clandestinas. Hay varios ejemplos, algunos que ya parecen capricho. En Bretaña, una península al noroeste de Francia de pocos habitantes y mucha historia, el bretón era la lengua oficial hasta que llegó el francés e impuso su hégémonie, a veces a la mala. La abuela de Reneé Le Saint, por ejemplo, iba a un colegio donde un profesor había colgado un letrero que decía: "Se prohíbe hablar bretón y escupir en el suelo".

En otros casos la censura es a la inversa y la figura pasa a ser un matricidio lingüístico, cosa común en el Perú: quizá los cinco millones de quechuahablantes que hay en el país sean más, no hay cómo saberlo, pero sí hay cómo saber que algunos de ellos niegan saber quechua por una extraña conexión ilógica entre la lengua de la ex congresista Hilaria Supa y el atraso. Por eso Reneé presenta un cuadro de identificación aguda con los personajes que aparecen en los documentales que realiza con Jean-Louis Descroix, su esposo. Espíritu de cuerpo enfocado en la lengua. Reneé viene, hace su trabajo y de paso les dice a los quechuas del Cusco que no pierdan su lenguaje. Que ella ya sabe lo que es perderlo. Que ella ya casi lo perdió.

Sentado en un peque-peque de proporciones minimalistas y pretendiendo equilibrios surrealistas, Jean-Louis aprendió algunas cosas: uno, que es difícil llegar por el río Urubamba hasta Cusco porque el pongo de Mainique no entra en vainas, menos aun si uno va en peque-peque; dos, que en el Perú había cosas por filmar, aun con una cámara más o menos aficionada de 16 mm; tres, que tenía que regresar alguna vez, pero ya como profesional (incluyendo un buen transporte y otra ruta que no implicara cruzar pongos). Eso fue hace exactamente 40 años, en mayo de 1967. "Así empezó mi historia con el Perú. He viajado un poco por el mundo, pero siempre quise regresar a este país". Parisino él, había estado grabando documentales enfocados en la comunicación empresarial, pero se aburrió y empezó a buscar cosas nuevas de qué vivir sin quitarse la cámara del hombro.

Un día se casó con la mujer que necesitaba para vivir y para encontrar eso que buscaba. Reneé es profesora de español en un colegio francés; a ella le habían enseñado este idioma mostrándole diapositivas con las paredes construidas en Cusco por los incas, ahí empezó a nacerle eso de querer venir.

Vinieron juntos en 1999, un poco como turistas, un poco explorando algunas temas potenciales para un documental. Encontraron tantos potenciales temas que volvieron en el 2000, luego en el 2002, se quedaron a vivir en el Perú hasta el 2003; aquel año realizaron un trabajo sobre la celebración de las fiestas patrias en dos colegios cusqueños. Volvieron en el 2004 y así han estado yendo y viniendo. Ahora están viajando a Ica para preparar un trabajo sobre una asociación de ayuda a niños trabajadores; en agosto regresarán por unos meses para empezar a grabar y llevar la historia a un documental.

En el Perú han filmado unos 15 documentales (algunos otros en Bolivia y la sierra ecuatoriana). Estos trabajos son luego llevados a Francia para ser distribuidos y expuestos a los niños y jóvenes que estudian español.

Explica Reneé: "La lengua viene con la vida, por eso presentamos escenas cotidianas de las personas". Agrega Jean-Louis: "Los personajes son ellos mismos, casi no hay voz en off, nosotros casi no aparecemos". Amplía Reneé: "Los alumnos entienden a través del modo de vivir de los otros". Puntualiza Jean-Louis: "Y ellos ven, además, los distintos tipos de español que se habla en la costa, la sierra y la selva". Critica Reneé: "Hay temas que llevamos a Francia y que ni siquiera son conocidos en Lima". Y concluye Jean-Louis: "Pero la idea es que el material retorne algún día y se vea aquí".

El nombre del proyecto tenía que llevar ese sello común entre su primer y nuestro tercer mundo, Puka K'aytu o Hilo Rojo, un concepto francés común que se utiliza para hablar de permanencia, de continuidad.

Porque la vida es juego, el profesor de un colegio unidocente de la comunidad de Rocco, en Paruro, Cusco, juega con sus alumnos de varios grados a la bodega, donde unos compran y otros venden, todo en español. Eso es en la tarde; en la mañana ya cantaron canciones en quechua cuyas letras tienen que ver con dos ratones que se roban el maíz de una chacra. Juegan en dos idiomas con elementos de su entorno común y, sin darse cuenta, valoran el quechua complementándolo con el español.

Porque la vida es naturaleza, un grupo de jóvenes que vive en la cuenca del río Chira, en Piura, aprende a desarrollar cultivos de mejor calidad para exportar plátanos orgánicos en su propia comunidad.

Porque la vida es libertad, algunos colegios en Iquitos trabajan en un proyecto de preservación de las tortugas taricaya, sembrando sus huevos en criaderos artificiales para luego devolverlos al río, a salvo de los depredadores (cuya lista la encabeza el hombre).

Porque la vida es aprendizaje, y como son cosas que así nomás no ven, los niños y jóvenes en Francia se sorprenden ante documentales sobre estas historias de Cusco, Piura e Iquitos mientras aprenden el español. Si a Reneé le enseñaron a hablarlo mostrándole fotos fijas, ella ahora lo hace dándoles a los niños imágenes vivas.

Porque la vida es búsqueda, Reneé y Jean-Louis siguen yendo y viniendo de Francia al Perú en busca de la personificación ideal del español y sus variantes, pero sobre todo la personificación real del mundo y sus variantes. Y, de paso, como una terapia: Reneé perdió una lengua, el bretón, por la imposición del francés. Ahora ayuda a los niños del Cusco a mantener su quechua materno,complementándolo con el español costeño, sin estorbarse. Esos niños sí tienen la libertad para hacerlo.

Algunos de los documentales hechos en el Perú representan las fiestas patrias celebradas en el Cusco; la vida y obra de Florentino Laime, pintor andino y ex alcalde de Chumbivilcas; la fiesta navideña del Santurantikuy; la agricultura tradicional en las comunidades de Chinchero; la vida de los niños de un albergue infantil llamado Qosqo Maki; la cultura andina a través de la obra del cineasta cusqueño Luis Figueroa; un taller de artesanías conducido por las madres del distrito de Huanchac; un proyecto de irrigación por goteo en la costa para jóvenes migrantes llamado Chaska; y la historia de la chacra de los niños de la selva conocida como Mazuko. Actualmente trabajan en un documental sobre niños trabajadores en Ica.