La mayoría de historiadores coinciden en el Imperio Romano terminó siendo culturalmente conquistado por Grecia. Prueba de ello es el acogimiento de la democracia, la difusión de la filosofía de Sócrates y Platón, las matemáticas y la astronomía de Tolomeo, y la innumerable constelación de dioses, seres mitológicos y costumbres, que se trasladaron desde la Acrópolis hasta el Coliseo. Con el vino no fue diferente: los griegos creyeron desde siempre que el vino fue un regalo del Olimpo a través de Dionisio, el dios que los romanos bautizaron como Baco, para el regocijo de todos los mortales. Pero al margen de la mitología, Grecia tiene una historia enológica de más de 3.500 años y gracias a su "conquista" romana, su tecnología vinífera benefició al mundo occidental con el conocimiento del manejo del terrois y del mejor aprovechamiento del clima.
Con cepas que aún hoy están en vigencia como el Agiorgitiko (conocida en algunos lugares de Europa como "San Jorge"), que da origen a un vino con arraigo mítico.
Desde tiempos inmemoriales, en el archipiélago griego se cultivan más de 300 diferentes variedades, las cuales, sumadas a las cepas internacionalizadas, hoy en día ocupan más de 150 mil hectáreas de viñedos en las que en el 2003, según el informe El mercado del vino en Grecia, de la Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Grecia (2005), se producía fundamentalmente vino de mesa, un 95% del total de tres millones de hectolitros anuales, con una creciente tendencia al incremento de vinos con denominación de origen para la exportación. Los terrenos viníferos de Grecia varían desde la costa hasta los mil metros de altitud donde el frío y la falta de riego generan uvas para vinos dulces.
Heracles, el león y el vino
Como muchas, el Agiorgitico es una variedad considerada como regional -vin de pais, como dirían los franceses- y tradicionalmente se cultiva en la zona de Nemea, entre los 250 y los 800 m.s.n.m., al oeste de Atenas y al norte de Corinto (ciudad famosa por sus pasas), frente al mar Jónico. Este sector del Peloponeso es de singular atractivo, tanto para los turistas como para los cultores del vino griego, pues allí se produjo el mítico combate entre Heracles, el héroe y semidiós por ser hijo de Zeus y Alcmea, y posteriormente rebautizado como Hércules por los romanos, y el león que tenía aterrorizados a los habitantes de Nemea. Convocado por estos, Heracles se enfrentó al animal a mano limpia en una cueva y tras matarlo y desollarlo decidió usar la piel como abrigo y la cabeza como casco. Así como la historia tomo la hazaña herculiana como la imposición del humano sobre el reino animal, los griegos la inmortalizaron aún más denominando al vino que se produce del Agiorgitiko de Nemea como "La Sangre de Heracles". Este vino, de color purpúreo pero sin brillo gracias a su juventud, es producido casi de la misma manera como se hacía en la antigüedad. Su sabor fresco y algo ácido lo hace diferente al producido con cepas más comerciales, incluso de la misma zona y, según André Dominé (El Vino, 2003) es un vino de "larga vida". Esta característica lo ha convertido en uno de los productos enológicos griegos más atractivos, junto con los vinos blancos, en el mercado internacional, principalmente el de la Comunidad Europea.
En el Viejo Continente los vinos griegos tienen cada vez mayor aceptación debido a la mejora en su calidad y a su carácter exótico por la antigüedad de sus cepas y la mitología que los rodea.
PUNTAJE SUPERIOR
NEMEA
En nuestro medio, los vinos griegos pueden ser considerados una curiosidad por su escasez en el mercado. No son muchos, pero son y coincidentemente uno de ellos es el Nemea. Un tinto joven de la Bodega Boutari de un color púrpura intenso pero opaco. Sus aromas son muy marcados a manzanas y cerezas, sin mayores complejidades. En boca presenta un cuerpo ligero y bien estructurado, con taninos marcados pero no agresivos que lo acercan a comidas sencillas sin mucha condimentación. En síntesis: un vino sencillo, honesto y agradable. La bodega de donde proviene data de principios del siglo pasado. Ahora se enfoca a ediciones enológicas cortas y al contar con sus propios viñedos puede desarrollar diferentes experimentos, tanto en tintos como en blancos, para llamar la atención del mercado internacional.