Los protagonistas de estas historias no solo comparten la vocación política. A todos ellos, en algún momento de sus vidas públicas, se les asoció con una mujer y esa asociación puso en aprietos su carrera. Si se enamoraron (o no); si ellas fueron efectivamente sus amantes (o no); si el romance los llevó a hacer favores indebidos a expensas del Estado (o no), es cosa que sus conciencias juzgarán. Aquí --a raíz de la 'novela' producida y protagonizada por el congresista Walter Menchola-- únicamente nos interesa recordar el modo en que esos casos se tradujeron en escándalos mediáticos. Los que no siempre se trataron de forma justa, y acabaron convertidos en esa típica comidilla que a la sociedad le divierte censurar.
EL AMOR 'TUESTA' CARO
Nadie sería capaz de dudar de la honestidad del politólogo Fernando Tuesta Soldevilla. Nadie, salvo las personas que en junio del 2004 --cuando él era jefe de la ONPE-- lo acusaron de haberle hecho una suerte de patita de gallo laboral a su pareja y madre de su hijo, Tatiana Mendieta quien trabajaba como funcionaria de esa entidad.
Según la congresista fujimorista Martha Moyano, Mendieta escaló rápidamente en la ONPE y llegó a ser parte del gabinete de asesores de la jefatura nacional con solo cuatro años en el departamento de asesoría jurídica.
Tuesta aseguró que no fue él quien firmó la contratación de Mendieta y precisó que la relación entre ambos nació luego de que ella ingresara a trabajar, lo que echaba por tierra la acusación de nepotismo. "¿Usted sabe cuántas parejas se forman en las instituciones públicas?", le preguntó Tuesta a un periodista.
Habría que decir que, si bien Mendieta percibía un sueldo de diez mil soles mensuales, su competencia para el cargo nunca estuvo en discusión. Ese matiz libera a este caso de comparaciones con la telellorona de Menchola y Karen Ku (cuyas habilidades profesionales no habrían estado a la altura del puesto que se le asignó ).
Sin embargo, la batahola de rumores provocó la salida de Tuesta. El 21 de abril del 2005, una resolución del Consejo Nacional de la Magistratura (CNM) removió al jefe de la ONPE "por falta grave y por inconducta funcional". Para la CNM, Tuesta violó incisos de la Ley del Código de Ética de la Función Pública que especifican que el servidor público está prohibido de mantener intereses en conflicto u obtener o procurar beneficios indebidos mediante el uso de su cargo.
Tuesta se marchó dolido y prometió nunca más participar en un concurso público convocado por el CNM.
DE LA FUENTE EQUIVOCADA
El 4 de diciembre del 2003 el ex ministro de Comercio Exterior y primer vicepresidente, Raúl Diez Canseco, --en una carta pública dirigida al presidente Toledo-- volvía sobre sus pasos para ofrecer disculpas al país y reconocer que se había equivocado al no admitir su relación sentimental con la guapa y joven (en ese orden) Luciana de la Fuente Carmelina.
Un mes antes Diez Canseco había negado ese vínculo hasta el cansancio ("son imputaciones totalmente falsas y no permito que se quieran inmiscuir en mi vida privada", dijo en un reportaje de "Panorama"). Para evitar suspicacias, renunció al portafolio de Comercio Exterior, donde Luciana fungía de asesora de la Comisión para la Promoción de las Exportaciones.
Esa movida no sería suficiente. Y si en diciembre el vicepresidente se rectificó, en enero del 2004 se apartó del Ejecutivo ante una inmanejable oleada de presiones. Una de ellas venía del Congreso, estudiaba la posibilidad de denunciarlo constitucionalmente por haber firmado un decreto supremo en el que, supuestamente, favorecía al padre de Luciana. A la postre, se confirmaría que el decreto estaba ajustado a ley.
Por entonces la popularidad del presidente Alejandro Toledo no pasaba por su mejor momento, e incluso se rumoreaba que el segundo vicepresidente David Waisman estaba muy interesado en ser el primer reemplazante de Toledo.
"Lamento profundamente haber mentido en aspectos personales () Mi vida se ha transformado en una terrible pesadilla, motivada por una equivocada actitud de protección a las personas involucradas. Estoy alejado de mis hijos, algunos amigos me han juzgado y otros me han sentenciado", escribió Diez Canseco, obligado por la circulación de evidencias, entre ellas las célebres fotografías en que él y Luciana paseaban por Miami.
Con el tiempo, curiosamente, la relación de Raúl y Luciana dejó de ser criticada por la opinión pública y devino en una sólida relación sentimental, incluso perfecta para ilustrar las páginas satinadas de ciertas revistas del corazón.
¡PREO QUÉ HICISTE, WALTER!
El móvil de esta crónica es, por supuesto, el aún no finiquitado pero ya emblemático caso del congresista Walter Ricardo Menchola Vásquez, quien --seducido por las discutibles bondades de la universitaria Karen Ku Peña-- decidió favorecerla con un ventajoso contrato laboral.
Según un reportaje de "Cuarto poder", Ku (quien era simpatizante de Solidaridad Nacional, aunque al parecer mucho más simpatizante del propio Menchola) trabajaba en el Parlamento en calidad de 'fantasma'; es decir, cobraba un sueldo pero nunca iba. Además, su hermano y su padre disponían de un par de camionetas de la Municipalidad de Lima, donde Menchola había sido regidor.
Puesto al descubierto, al congresista no le quedó más remedio que convocar una conferencia para disculparse por haber originado tan inconveniente gazapo.
"Pido perdón a todas las personas que amo y a las que confiaron en mí por este daño que jamás pensé ocasionar", gimoteó el apabullado legislador el día de su alegato público. Alegato que, dicho sea de paso, perdió consistencia desde el momento en que se produjo en un hotel (el Holliday de Miraflores); digamos que la historia ya tenía suficientes condimentos de novela rosa como para que, encima, Menchola aireara su arrepentido discurso desde un hotel de tres estrellas.
Ahora se presume que al congresista se le suspenderá 120 días. Eso sin contar la amonestación familiar, pues se asegura que la señora Menchola ha sido mucho más drástica que la mismísima Comisión de Ética.
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