Por Diana Seminario Marón
Editora Sección Política
Cuando en marzo el ministro de Agricultura, Juan José Salazar, firmó la denominada acta de Tocache, nadie le presagiaba mucho tiempo más en el Gabinete. Entonces el jalón de orejas vino desde el primer ministro hasta el propio presidente de la República, quien le recomendó que mejor se dedicara a los temas de su portafolio. Parecía que 'Chiquitín' había entendido el mensaje.
Al cabo de dos meses, el ministro tropezó con la misma piedra, pero esta vez las consecuencias de sus actos no solo afectaron la política interna, sino también pusieron en entredicho la posición peruana de lucha antidrogas ante el mundo.
Al momento que se escribe esta columna, la situación de Salazar todavía es incierta. El hecho de que haya pedido licencia podría interpretarse como que estaría con un pie fuera del Ejecutivo. Sin embargo, no hay ninguna definición, por lo menos pública. Salazar opta por la licencia antes que por la renuncia, el presidente García y Del Castillo no le piden que se vaya pero tampoco lo ratifican.
Si el Ejecutivo pretende evitar una crisis de Gabinete manteniendo a Salazar, lo único que logra es que esta se agudice al prolongar la agonía 'Chiquitín?.