Mucho ojo

Que no se meta

Por Fernando Vivas

A Alfonso Salcedo, el presidente ejecutivo de TV Perú, se le ha ocurrido que el canal del Estado podría producir una miniserie documental equivalente a la chilena "Epopeya". Lo declaró el domingo en "Correo" y lo dio a entender ayer en la conferencia de prensa en la que presentó un especial sobre la comida peruana en Chile, al que tituló, para empezar a cocinar el asunto, "La epopeya del sabor".

La broma gastronómica vaya y pase, pero la idea de la miniserie es un total despropósito digno de un publicista que obtuvo la mayor recordación de su vida en 1990, al plagiar imágenes de "Pink Floyd: The Wall" para pintar el holocausto en un tremendista e inmoral spot que hizo el Apra para minar la candidatura de Vargas Llosa en favor de la de Fujimori. Pensé que su colaboración en la decente campaña de Toledo en el 2000 lo había corregido, pero ahora lo vuelvo a ver desbordado en el sufrido 7.

¿Por qué un despropósito? Porque me parece nefasto que los gobiernos se metan a promover la reflexión histórica de efectos nacionalistas, peor aun si esta incluye reconstrucciones dramáticas de aliento épico.

Y no se trata de devolver la moneda a Chile, pues ojo que la "Epopeya" aireada en TVN no es un producto derivado de una política de Estado. TVN es un canal público y autónomo en Chile, no digitado por el Gobierno, y auspició un concurso del que, por decisión de un jurado, salió ganador el bendito proyecto.

Si aquí en el Perú un cineasta o teleasta se inspira en el tema, lo financia con fondos privados o gana el concurso del Conacine con jurados independientes, bienvenidas sus imágenes y felicitaciones si las compra el History Channel; pero que el gobiernista Canal 7 perpetre el proyecto, ni hablar. Sería un misil político contra las relaciones bilaterales.

Que el Estado promocione a sus creadores está muy bien, pero sin condicionarles lo que tengan que decir. Pensándolo bien, es difícil que Salcedo ignore esta norma esencial de la cultura democrática, así que es probable que la ocurrencia patriotera se deba a sus ganas de distraernos de las dilaciones que sufre el proyecto de ley de radiodifusión estatal que debe desterrar el gobiernismo que él encarna.