ENTREVISTA. ROSAURA PELÁEZ

Ejecutivas: "Nadie consigue algo solo por suerte"

En buena hora mi esposo es mucho más pausado que yo. Él me frena cuando quiero ir muy rápido, ¡Pero solo un poquito!

Por Antonio Orjeda

Cuando Fiorella y Mariella llegaron al mundo, Rosaura era secretaria. Walter, su tercer hijo --lo asegura mamá--, no llegó con un pan bajo el brazo, sino con un calzón. En realidad, Walter arribó con toda una fábrica de calzones encima, y la puso a ella al timón.

Esta es la historia de la secretaria Rosaura Peláez, gerenta general del grupo Santa Lucía, una empresa que nació gracias a su vocación de ayuda, pero sobre todo porque ella no puede estar sin trabajar.

Todo arrancó a raíz de que decide ayudar a su esposo en la venta de medias que él comercializaba.
Así es.

Y devino en su ahora propia marca de lencería que incluso exporta a la República Checa.
Sí, fue así, ¡exactamente!

¿Cómo fue?
A raíz de que nació mi segunda hija, me tomé una pausa: dejé de trabajar. Pero yo no podía dejar de hacerlo, así que empecé a comercializar las medias que mi esposo vendía. Se las vendía a mis conocidas, hasta que llegó el momento y le dije: "Vendamos algo más", e integramos a nuestra oferta ropa interior de otra marca.

¿Por qué participó en las ventas de su esposo?
Al principio, porque sentía que no podía parar, porque no podía dejar de hacer; y lo hacía principalmente por mí, ¡yo no podía estar sin trabajar!

Repartía las medias entre sus amigas para que ellas las vendiesen...
Y cuando me di cuenta, ellas --a su vez-- ya las habían comenzado a distribuir. Me había convertido en una mayorista: en la proveedora. Entonces, me di cuenta: el negocio era rentable, ¡era muy dinámico! Y había que avanzar.

¿Pero por qué crecían sus ventas? ¿Por qué ocurría en su caso habiendo tantas otras personas que también se inician en esto?
En principio, porque las ventas son mi pasión, ¡me encanta vender! Además, yo sé que cuando uno se dedica, persevera y se esfuerza, se da al 100% --con energía, con capacidad--, ¡consigue lo que quiere! En la vida, todo se puede lograr: hay que perseverar. Así es como uno encuentra su camino.

Si empezó con las medias y le iba bien, ¿por qué decidió incursionar en otro rubro: lencería?
Son ideas afines. Para entonces yo había comenzado a distribuir a tiendas, y ahí se venden ambas líneas en paralelo: medias con ropa interior. Pero yo identifiqué un vacío: hacía falta artículos más bonitos, mejor elaborados, y entonces se los comencé a dar al mercado: lencería con un mejor diseño, a la moda, ¡eso fue lo que nos diferenció del resto!

Y también lo que la llevó a crear su propia marca.
Sí, porque había un vacío en el mercado y nosotros --con mi esposo-- lo identificamos. Entonces él dejó su trabajo y nos integramos, comenzamos a trabajar juntos.

Su labor como secretaria se quedó en el camino.
Sí, realmente. Aunque ahora me sirve mucho: porque yo soy muy ordenada para el tema de los documentos, soy muy exigente; y no solo exijo a los demás: yo me exijo mucho.

Si le iba bien comercializando los productos que otros hacían, ¿por qué se arriesgó a tener su propia marca?
¡Había que poner cosas realmente diferentes! Yo vendía lo que hacían otros y sabía que no había nada nuevo: en el mercado ya estaba establecido lo que se vendía. Yo quería poner cosas más bonitas, diferentes.

Mirando un poco afuera, ya había identificado qué faltaba en el mercado: siempre hay que mirar, buscar cosas nuevas, pero no copiar: hay que poner lo de uno.

¿De dónde le viene este impulso? ¿De niña ya se vislumbraba que iría a terminar en ventas?
No, de chica yo era muy tranquila... al menos eso es lo que dice mi mamá. Era un poco callada, pero conforme fui creciendo también sentí que crecía por dentro, sentí que había en mí mucha adrenalina, ¡mucho impulso!

Una necesidad de lograr algo propio.
¡Sí! Hay cosas que sé que las tengo que hacer, ¡y las tengo que hacer! A veces algunas me toman un poco más de tiempo, pero igual las hago.

Hay gente que cuando escucha casos como el suyo se pregunta: ¿por qué yo no nací con esa misma 'suerte'?
¡No es suerte! Nadie puede decir que consiguió algo por una cuestión de suerte: simplemente, es gracias a tu dedicación, a tu esfuerzo, a tu perseverancia y, sobre todo, a que disfrutes de tu trabajo. Para mí, mi trabajo es parte importante de mi vida y lo disfruto mucho, ¡no me cansa! Muy pocas veces me siento cansada, ¡al contrario! Yo siempre tengo muchas ganas de seguir.

Su padre fue policía...
Así es...

¿Su pasión se la debe a él?
Él ha sido más bien tranquilo. En casa, ¡la movida era mi madre! En las casas, casi siempre son las mamás las que mandan, ¿no? Pues en la mía, también. Ella siempre ha sido muy exigente con nosotros, siempre nos puso reglas, ¡y qué bueno que así fue! Porque así se forma a las personas, y es lo que yo estoy tratando ahora de transmitirle a mis hijos.

No es lo mismo comercializar un producto que hace otro que el que uno mismo confecciona.
No es lo mismo, ¡hay que invertir! Parte de tus recursos tiene que ser empleado en márketing. Así lo hemos hecho siempre, ¡desde el inicio! Para que la gente nos recuerde, le damos algo más: un obsequio, que puede ser una bolsa muy linda, un lapicero con nuestra marca, porque ¿quién no recuerda un regalo por más pequeño que sea? Nosotros queremos que la gente se sienta bien.

¿Qué fue de esa marca de lencería que usted vendía en un principio?
Es muy grande, desde hace muchos años... Sé que ya no está en el mercado local, que vende muy bien en México. Definitivamente, ¡elegí algo muy bueno que vender!

Hoy, como confeccionista, tiene empleados a su cargo.
Sí, ahora estoy al otro lado.

¿Qué significa eso?
Que ante todo, incluso antes que el tema del dinero, yo creo que debe primar el respeto a las personas.

Su empresa acaba de cumplir 9 años, empezó en la sala de su departamento...
Sí, al principio estaba lleno de cosas, pero siempre ordenado porque siempre he sido muy ordenada... Así empezamos, y en el camino hemos ido avanzando.

¿Cuán difícil fue comenzar y justo salir embarazada de su tercer hijo? ¿Cómo fue llevar ambos procesos juntos?
Y encima yo, que siempre he tenido riesgos en mis embarazos. Pero igual: traté de acomodarme, salía menos, hacía el trabajo por teléfono... Mi esposo me ayudó muchísimo, los dos hemos trabajado mucho, ¡muchas horas! Y qué bien, ¿no?

¡Su hijo le debe haber salido superpilas!
¡Uy! Ayer hablábamos sobre esta entrevista y él me decía: "¡Mamá, tienes que decirle esto!". "Sí, sí, le voy a decir"... Es un chiquito muy expresivo, habla incluso un poquito más que yo (ríe)...

El Perú es lamentablemente aún un país machista. ¿Cómo han enfrentado en casa el hecho de que usted haya empezado ayudando a su esposo y termine forjando esta empresa familiar y que además la gerencie?
¡Están felices!

¿Y su esposo cómo lo ha tomado?
Él no tiene ningún problema. Al contrario, ¡hoy me dijo que yo soy su heroína! (ríe)... Nosotros nos apoyamos en todo, somos ¡y hacemos un equipo!

¿Cuánto ha cambiado Rosaura Peláez desde 1998, cuando empezó en esto?
Sí, ¡han pasado los años! (ríe)... Estoy un poquito más relajada, ahora trato de no ir tan rápido... En buena hora mi esposo tiene un temperamento diferente al mío, es mucho más pausado y me frena un poquito cuando yo quiero ir muy rápido, ¡pero solo un poquito!

¿Qué fue de la niña tranquila? ¿En qué momento se disparó?
No sé, creo que cuando comencé a trabajar...

La independencia económica.
Sí, creo que fue eso, porque mi madre era muy protectora, muy estricta, pero cuando comencé a trabajar --e incluso comencé a aportar a la casa--, me fui dando cuenta de que era capaz de asumir mi vida.

¿Qué dice su madre ahora?
Está feliz, ¡sigue con su temperamento fuerte!

Usa su lencería.
¡Claro que sí! Pero solo de color blanco, ella es bien clásica.

LA FICHA
Nombre: Rosaura Peláez Meléndez. "Tengo un segundo nombre, ¡pero no lo pongas!".
Colegio: Su padre fue policía, por eso estudió en tres centros escolares de esa institución. Terminó en el Túpac Amaru, en Barrios Altos.
Estudios: Secretaria del Instituto Peruano-Canadiense con cursos de administración en IPAE.
Edad: 42 años.
Cargo: Gerenta general de grupo Santa Lucía.